img
Fecha: enero, 2011
El discreto encanto de la industria
Nuria Triguero 24-01-2011 | 1:45 | 0

No se atreven los economistas a ponerle nombre a este año, lo que significa que no saben muy bien por dónde les va a salir. A lo más que se arriesgó el miércoles el responsable del servicio de estudios de Unicaja, Francisco Villalba, en la presentación de su último informe de coyuntura es a decir que será un año de transición. O sea, que ni fu ni fa. La economía malagueña empezará a crecer de nuevo –salvo la construcción, que sigue hundida por el lastre de las viviendas sin vender–, pero no lo bastante como para crear empleo ni para que tengamos una sensación real de mejora.

Junto a los servicios, la industria será de los sectores que más tiren del carro, según las previsiones que maneja Unicaja. Ya lo ha hecho, calladamente, hasta ahora. Málaga no es una gran potencia industrial, pero cuenta con un buen ramillete de empresas muy veteranas dedicadas a la fabricación de productos alimentarios, tecnológicos, textiles… que están resistiendo estoicamente la crisis, algunas con los lógicos recortes, pero otras incluso expandiéndose. Quizá habría que valorar la falta de noticias procedentes de multinacionales industriales asentadas en Málaga como Fujitsu, como Epcos o como A Novo, que en un entorno tan convulso como el que atravesamos es positiva, por ser síntoma de estabilidad. Antes de la crisis, sobre algunas de estas fábricas sobrevoló la amenaza de la deslocalización o del cierre, pero curiosamente en los últimos tres años no ha vuelto a surgir ese temor.

La industria resiste en una ciudad que le da la espalda. Málaga ha tenido abandonadas sus zonas fabriles durante muchos años, condenándolas a la invisibilidad y la degradación. Hace unos años, un empresario de un polígono me confesó que había llegado a alquilar una sala de reuniones en un edificio de oficinas del Centro para recibir a unas visitas muy importantes. Le daba vergüenza que sus potenciales clientes –extranjeros, a la sazón– contemplaran la suciedad, el abandono y la prostitución que rodeaban la sede de su negocio. Es sólo un ejemplo del incalculable daño que causa el lamentable estado de las zonas industriales a la imagen de Málaga, ésa que intentamos reforzar gastando millones en campañas de marketing.

Ahora, los polígonos quieren recuperar la autoestima y ocupar el sitio que les corresponde en la ciudad, tanto por peso económico como por puestos de trabajo generados. El Guadalhorce, que es el mayor recinto industrial de la provincia y uno de los mayores de Andalucía, con mil negocios instalados y casi ocho mil trabajadores, quiere aprovechar la nueva ordenanza anti-prostitución y el arreglo de la carretera Azucarera-Intelhorce para tomar un nuevo impulso y ofrecer una renovada imagen a la sociedad.

Publicado en ‘Dinero & Empleo’ el 23 de enero de 2011

Ver Post >
Más carbón para el empleo en Málaga
Nuria Triguero 10-01-2011 | 9:21 | 0

Queridos Reyes Magos: vaya regalito envenenado trajisteis a Málaga por adelantado con los datos del paro del pasado martes. Cada mes es una nueva sangría, pero esta vez, y pese a que en diciembre no creció el desempleo –aunque tampoco se puede decir que disminuyera, con la ridícula cifra de 166 personas menos en toda la provincia–, conocimos el balance de daños de todo 2010. Un año aciago para el empleo que terminó con 13.111 parados más: tantos como habitantes tiene un pueblo como Manilva y un triste récord a nivel nacional, porque ninguna otra provincia alcanza tal nivel de destrucción de puestos de trabajo.

Estamos ya acostumbrados a sumar parados a la lista mes a mes, pero el verdadero vértigo asoma cuando se toma algo de distancia. No hace falta mucha: en sólo tres años, la provincia ha multiplicado por dos su número de personas sin trabajo. Si en diciembre de 2007, cuando la crisis apenas había asomado el colmillo, había casi 95.000, a finales del año pasado se rebasaban los 183.000. De ellos, alrededor de 50.000 carecen de cualquier tipo de prestación o subsidio.

Sólo el espeso manto de la economía sumergida explica que, con tal número de familias sin ningún recurso económico, no se haya producido un estallido social. Habrá quien piense que es una suerte entonces que exista una fuente de ingresos alternativa y subterránea para los que no encuentran su hueco en el mercado laboral. Pero el razonamiento debería ser el contrario: por culpa de los empresarios que defraudan a Hacienda y a la Seguridad Social, así como de todos los consumidores que consienten el pago en ‘B’ con tal de ahorrarse unos euros, nuestra economía es más débil, menos competitiva y más cutre, por qué no decirlo.

Así pues, queridos Reyes Magos, espero que nos hayáis traído la honestidad, la valentía y el optimismo necesario para afrontar este nuevo año, que según circulaba en los mensajes de felicitación de Nochevieja, peor que el anterior no puede ser. Por de pronto, y una vez finiquitada la Navidad, ya están aquí las rebajas. Los comerciantes malagueños tienen buenas sensaciones y creen que rebasarán la marca del año pasado, cifrada en 80 millones de euros de facturación global. Su obligación es echar el resto para captar la atención del consumidor con descuentos que, por lo menos, superen las fuertes promociones vistas durante las últimas semanas en los escaparates. Y es que la línea que separa la campaña navideña de las rebajas cada vez está menos clara. Al fin y al cabo, los comercios tienen que aprovechar para hacer caja ahora, que es la época más consumista del año. Los meses que quedan por delante prometen estar marcados por el signo de la austeridad.

(Publicado el 9 de enero de 2011 en ‘Dinero y Empleo’)

Ver Post >