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Más carbón para el empleo en Málaga
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Nuria Triguero | 10-01-2011 | 21:21

Queridos Reyes Magos: vaya regalito envenenado trajisteis a Málaga por adelantado con los datos del paro del pasado martes. Cada mes es una nueva sangría, pero esta vez, y pese a que en diciembre no creció el desempleo –aunque tampoco se puede decir que disminuyera, con la ridícula cifra de 166 personas menos en toda la provincia–, conocimos el balance de daños de todo 2010. Un año aciago para el empleo que terminó con 13.111 parados más: tantos como habitantes tiene un pueblo como Manilva y un triste récord a nivel nacional, porque ninguna otra provincia alcanza tal nivel de destrucción de puestos de trabajo.

Estamos ya acostumbrados a sumar parados a la lista mes a mes, pero el verdadero vértigo asoma cuando se toma algo de distancia. No hace falta mucha: en sólo tres años, la provincia ha multiplicado por dos su número de personas sin trabajo. Si en diciembre de 2007, cuando la crisis apenas había asomado el colmillo, había casi 95.000, a finales del año pasado se rebasaban los 183.000. De ellos, alrededor de 50.000 carecen de cualquier tipo de prestación o subsidio.

Sólo el espeso manto de la economía sumergida explica que, con tal número de familias sin ningún recurso económico, no se haya producido un estallido social. Habrá quien piense que es una suerte entonces que exista una fuente de ingresos alternativa y subterránea para los que no encuentran su hueco en el mercado laboral. Pero el razonamiento debería ser el contrario: por culpa de los empresarios que defraudan a Hacienda y a la Seguridad Social, así como de todos los consumidores que consienten el pago en ‘B’ con tal de ahorrarse unos euros, nuestra economía es más débil, menos competitiva y más cutre, por qué no decirlo.

Así pues, queridos Reyes Magos, espero que nos hayáis traído la honestidad, la valentía y el optimismo necesario para afrontar este nuevo año, que según circulaba en los mensajes de felicitación de Nochevieja, peor que el anterior no puede ser. Por de pronto, y una vez finiquitada la Navidad, ya están aquí las rebajas. Los comerciantes malagueños tienen buenas sensaciones y creen que rebasarán la marca del año pasado, cifrada en 80 millones de euros de facturación global. Su obligación es echar el resto para captar la atención del consumidor con descuentos que, por lo menos, superen las fuertes promociones vistas durante las últimas semanas en los escaparates. Y es que la línea que separa la campaña navideña de las rebajas cada vez está menos clara. Al fin y al cabo, los comercios tienen que aprovechar para hacer caja ahora, que es la época más consumista del año. Los meses que quedan por delante prometen estar marcados por el signo de la austeridad.

(Publicado el 9 de enero de 2011 en ‘Dinero y Empleo’)