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Fecha: febrero 7, 2011
Buenas y malas noticias
Nuria Triguero 07-02-2011 | 12:14 | 0

La pasada semana conocimos los datos del paro. El año arranca tan mal como acabó: casi seis mil malagueños se sumaron en enero en la cola del desempleo, que ya roza la increíble cifra de 190.000. Un desastre, sin paliativos. No es de extrañar que en estas circunstancias cualquier acontecimiento positivo, por insignificante que sea, resulte atractivo. Con tal saturación de penurias, la vieja consigna de que las buenas noticias no son noticias se ha dado la vuelta.

Así que esta vez, si me lo permiten, prefiero hablarles de una buena noticia que hemos conocido recientemente, puesto que además no es insignificante, sino bastante significativa. Pocas industrias hay tan veteranas en Málaga como Epcos. Bajo este nombre puede que muchos no sepan de qué empresa se trata, pero la cosa cambia cuando se utiliza el nombre de Siemens. La decana de la electrónica en Málaga nació en 1955 bajo el empuje de un empresario alemán, Teodoro Schade, al que se le ocurrió la insólita idea de fabricar condensadores en plena Costa del Sol. Para ello fundó la empresa Central Técnica Científica en una modesta nave de 48 metros cuadrados en la calle Ferrándiz. Su éxito llegó a oídos del gigante de la electrónica Siemens, que compró la compañía de Schade en 1969, trasladándola a su ubicación actual, en la avenida Ortega y Gasset.

En esas mismas instalaciones, enfrente del Palacio de Ferias, sigue hoy desarrollando su actividad la antigua Siemens, que en su medio siglo de vida ha cambiado una vez de nombre varias de dueño (ahora pertenece a la japonesa TDK-EPC). Aunque ya por poco tiempo: su traslado al Parque Tecnológico es inminente, una vez que las obras de construcción de su nueva planta productiva están casi finalizadas.

Es una buena y significativa noticia que una multinacional de la electrónica siga apostando por Málaga, en lugar de deslocalizar la producción hacia otro país con menores costes laborales. Sobre todo teniendo en cuenta las pérdidas económicas que Epcos ha arrastrado durante varios años debido a un momento particularmente convulso de la industria electrónica. Ahora, esta veterana empresa parece haber encontrado su sitio en el mercado globalizado. A base de invertir en I+D, ha desarrollado una nueva línea de condensadores más complejos que los que hacía antes –y, por tanto, con mayor valor añadido– que son altamente demandados. Precisamente por eso, sus responsables se ven obligados a mantener operativas tanto su antigua como su nueva fábrica para poder atender el gran volumen de pedidos. Incluso van a ampliar plantilla; algo insólito en los tiempos que corren.

(Publicado en ‘Dinero & Empleo’ el domingo 6 de febrero de 2011)

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