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Fecha: mayo, 2014
La Caixa deja de ser caja, ¿pondrá Unicaja sus barbas a remojar?
Nuria Triguero 23-05-2014 | 11:38 | 0

La Caixa ha sido la mayor caja  española y, como tal, ha asumido su papel de líder en el proceso de reconversión al que se han visto sometidas estas entidades de crédito ‘typical Spanish’. Fue la primera en traspasar su actividad financiera a un banco, la primera en sacar a Bolsa ese banco… y ahora la primera que deja atrás su condición de caja de ahorros. La asamblea de La Caixa aprobó ayer  su transformación en fundación bancaria. Es la primera que cumple este precepto de la Ley de Cajas de Ahorros y Fundaciones Bancarias.

Con este nuevo carné de identidad, La Caixa seguirá controlando su participación mayoritaria en CaixaBank (65,% a través de Criteria Caixa Holding) y gestionando su Obra Social, que según ha asegurado su presidente, Isidro Fainé, “no cambiará”. “Seguiremos trabajando para mantenerla y reforzarla tal como hemos hecho hasta ahora”. La Fundación Bancaria ‘La Caixa’ nace con una dotación fundacional de 5.868 millones de euros –equivalente al 0,6% del PIB español actual– y gestionará un presupuesto para la Obra Social de 500 millones de euros, idéntico al de los últimos siete años.

¿Seguirá su ejemplo Unicaja? Lo cierto es que está obligada a dejar de ser caja de ahorros a lo largo de este año, porque la nueva Ley le da de plazo hasta 2015. Pero al igual que La Caixa ha ido siempre por delante del sector de cajas en este proceso de reconversión, Unicaja se ha distinguido por lo contrario: retrasar lo más posible los cambios. No hay más que recordar los tres años que le ha costado cerrar la absorción de Caja España-Duero, ahora Banco CEISS.

De momento Unicaja tiene preocupaciones más perentorias, como poner orden en la recién adquirida CEISS (quiere acelerar los ajustes ordenados por Bruselas) y realizar su propio ajuste de personal. Sin olvidar la imputación de su presidente, Braulio Medel, en el ‘caso ERE’, por su papel en el consejo de la Agencia IDEA. La caja celebra tradicionalmente su asamblea anual ordinaria en junio. La conversión en fundación bancaria podría abordarse allí, pero no se espera que ocurra. Es más probable que la entidad apure más el plazo y aborde este asunto después del verano.

Y es que el cambio de caja a fundación bancaria no es sólo una cuestión formal. Conllevará importantes cambios. Cambios de cargos, puesto que la ley no permite estar a la vez en el consejo del banco y en el de la fundación bancaria. Más transparencia, más buen gobierno y pasar a estar bajo la tutela del Ministerio de Economía, y no de la Junta. Lo cual ha levantado ampollas a nivel político.

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¿Qué pasa en Deoleo y por qué le importa a Málaga?
Nuria Triguero 13-05-2014 | 1:06 | 2

Básicamente, esta es la pregunta que me hizo una amiga uno de los muchos días en los que en el periódico han salido titulares sobre el ‘asunto Deoleo’. “¿No has leído la noticia? Ahí lo pone”, le dije. “Sí que me la he leído pero no me entero”, me contestó. Y realmente no es que ella sea poco lista (¡es muy lista!), es que este asunto se ha embrollado tanto que, si no has estado pendiente desde el principio, es difícil enterarse de lo que pasa leyendo una noticia puntual un día. En culebrones como este (o como el de Unicaja y CEISS), siempre tengo el mismo dilema cuando surge una novedad: si me pongo a contar los antecedentes no tengo espacio para lo que realmente es noticia y si renuncio al ‘background’, la gente que no ha seguido el tema no se entera.

¿Solución al dilema? Un ‘Deoleo Facts’. Es decir, un ‘vamos por partes’.

Año 1995. Varias cajas andaluzas entran en la empresa aceitera Koipe (Unicaja, Cajasur, Caja Granada y Caja San Fernando), por considerarlo un negocio estratégico para Andalucía. ¿Por qué? Porque Andalucía es la mayor región productora de aceite de oliva del mundo pero no controla ningún resorte de la comercialización, que está concentrada en muy pocas manos (y así nos luce el pelo).

Año 2001. Koipe y SOS-Cuétara se fusionan y las cajas andaluzas pasan a controlar más de un 20% del grupo resultante. A partir de entonces van ampliando progresivamente su inversión en la compañía: la de Unicaja, que es la que más cerca nos pilla, llega hasta 145 millones de euros.

Año 2008. SOS-Cuétara se viene arriba y compra varias marcas italianas de aceite de oliva,entre ellas Bertolli, la de mayor presencia mundial, y que supone la llave de Estados Unidos (ya se sabe que allí los italianos nos llevan ventaja). La operación también incluye Carapelli y Sasso, y le cuesta a la empresa española la friolera de 630 millones.

A tener en cuenta: Esta operación es el origen de dos claves de este conflicto: la deuda insostenible de SOS y el ‘rencor’ de Italia ante la pérdida de sus marcas emblemáticas, que desde entonces se propondrá recuperar.

Año 2009. Las cajas andaluzas aliadas con Caja Madrid (que también era accionista) fuerzan la salida del consejo de SOS Cuétara de sus máximos accionistas, los hermanos Salazar, acusándoles de irregularidades en la gestión -después un juzgado las confirmaría-. Se abre un proceso de reestructuración para salvar a la compañía de sus abultadas pérdidas, acompañado de ampliaciones de capital en las que una vez más se ‘mojan’ las cajas de ahorros. De aquella purga sale SOS rebautizada como Deoleo, ya centrada sólo en el negocio del aceite tras la venta de Cuétara.

Ojo: En las ampliaciones de capital que realizó SOS-Deoleo por aquella época es cuando surge el interés de Hojiblanca por entrar en su capital. Hace varias intentonas, sola y con diferentes aliados pero no lo consigue, básicamente por falta de capacidad financiera. ¿Por qué le interesa convertirse en socia? Está claro: Hojiblanca es el mayor productor de aceite del mundo y Deoleo, la mayor comercializadora. Los cooperativistas andaluces ven una posibilidad de tener más peso en los procesos de comercialización del aceite. La oportunidad definitiva se presentaría para Hojiblanca en 2012, cuando se hizo por fin con un 10% de Deoleo. No lo pagará con dinero, sino con un trueque: cediéndole a Deoleo su marca Hojiblanca (de ahí que tuviera que cambiar su nombre por Dcoop) y su planta envasadora de Antequera.

Año 2012. Se produce el rescate de Bankia y de BMN, ambas accionistas de Deoleo (BMN heredó la participación de Caja Granada). Y una de las condiciones que impone Bruselas para este rescate es que las entidades tendrán que abandonar sus participaciones industriales antes de 2017. Cuando ambas ponen en marcha el proceso para vender, otras dos antiguas cajas (CaixaBank y Kutxabank, que habían heredado la participación de cuando absorbieron a Cajasol y Cajasur, respectivamente) ) también deciden unirse a la venta. ¿Por qué? Pues sencillamente, porque no les interesa el negocio del aceite (hay que tener en cuenta que no tienen su centro de decisión en Andalucía) y prefieren hacer caja con sus acciones.

Como ya he mencionado, a finales de 2012 Hojiblanca se hace con el 10% de Deoleo, anunciando en seguida su intención de aumentar su participación. Sus miras quedan puestas en el 16% de Bankia, que ya se sabía que iba a ser puesto a la venta.

Abril de 2014. Deoleo pone en marcha el proceso de venta de las acciones de Bankia, BMN, Kutxabank y CaixaBank (todas juntas, se busca un solo comprador). Entre todas suman el 31% del capital.

Y de repente, se lía la marimorena cuando sale a la luz que uno de los candidatos a comprar ese porcentaje es IQ Made in Italy, una empresa creada a medias entre el Fondo Strategico Italiano (es decir, el Estado italiano) y el fondo soberano catarí Qatar Holding. De los cinco candidatos que presentan ofertas en firme, ninguno es español, por cierto.

En el circo mediático-político que se origina a raíz de esta amenaza a la ‘españolidad’ de Deoleo (término acuñado por el exministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete) mete la cuchara todo Dios: el Gobierno, la Junta de Andalucía, otros partidos políticos, sindicatos, Dcoop. Esta última merece capítulo aparte: sigue empeñada en aprovechar para aumentar su participación, a pesar de que no había presentado una oferta formal dentro del proceso abierto por Dcoop para elegir inversor. Su estrategia se centra en convencer a Bankia (y por extensión al Gobierno, que es la que controla Bankia) de que le venda su porcentaje de manera individual.

Y el ganador es… CVC Capital Partners, un fondo británico de capital riesgo que hace la mejor oferta: 38 céntimos por título, lo que supone valorar la compañía agroalimentaria en casi 439 millones. Esta oferta está un 11% por debajo del valor que alcanzaba en Bolsa en el momento de su presentación, pero también lleva aparejado un crédito puente de 470 millones de euros para reestructurar la abultada deuda del grupo oleícola. Según este planteamiento, CVC se hará de partida con un 30% (21,3% que suman Bankia y BMN más un 8,7% que adquirirá en una posterior ampliación de capital). Pero ese porcentaje podrá aumentar porque según la ley, CVC queda obligada a hacer una OPA para que todos los accionistas minoritatios que quieran vender, puedan hacerlo también en las mismas condiciones que Bankia y BMN. Para garantizar la ‘españolidad’ de Deoleo, el Gobierno convence a CaixaBank y Kutxa para que no vendan su porcentaje, de modo que al menos un 30% del capital esté en manos españolas (Unicaja+Dcoop+Kutxa+Caixa).

Peeeeero…. En el mismo consejo de administración en el que Deoleo acepta la oferta de CVC, el director general de Dcoop, Antonio Luque, pega un puñetazo en la mesa y dice que se va de Deoleo. Está enfadado no sólo con Bankia, que no le ha querido vender su porción, sino con todas las demás cajas de ahorros (incluida la malagueña Unicaja) por dar su bendición a la entrada del fondo británico.

Y lo paradójico es que la decisión de irse de Dcoop es lo que acaba con la ‘españolidad’ de Deoleo que tanto preocupaba a Antonio Luque. Porque el 10% de Dcoop va a acabar en manos de CVC Capital Partners.

Para paliar este debilitamiento del núcleo español en Deoleo, las cajas pactan con CVC varias condiciones que, en la práctica, blindan la compañía ante una eventual deslocalización y de la venta de activos significativos (el famoso peligro de que Deoleo sea ‘troceada’). ¿Cómo? Introduciendo en los estatutos la obligatoriedad de contar con el voto positivo del 60% de accionistas para la toma de decisiones relevantes, tales como fijar la sede en el extranjero, vender una cuota importante de activos, suspender pagos, y decidir sobre la liquidación, fusión, escisión, cesión global de activo y pasivo de la empresa.

Como detallito añadido a estos pactos, Deoleo decide cambiar su sede social de Madrid a su emblemática planta de envasado en Alcolea (Córdoba). Este traslado no tiene prácticamente consecuencias (algunos impustos que pasarán a pagarse en Andalucía), pero es un gesto cara a los productores andaluces y a la Junta (la presidenta Susana Díaz ha estado personalmente implicada).

Foto a día de hoy: La entrada de CVC aún no se ha producido, pero ya está acordada y no hay marcha atrás. Se producirá escalonadamente: primero comprará las acciones de Bankia y BMN y después lanzará una OPA en la que todos los demás accionistas minoritarios podrán vender también. Dcoop, entre ellos. Los que no venderán y mantendrán su posición en Deoleo serán Unicaja, Caixa y Kutxa. Se baraja la posible entrada de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) con un porcentaje simbólico que evidencie la implicación del Gobierno en esta empresa estratégica para el sector agrario español.

Mi opinión sobre todo este embrollo: Permitiendo la entrada de un fondo de capital riesgo, Deoleo ha ‘comprado’ su tranquilidad financiera para los próximos cinco años, lo cual no es moco de pavo teniendo en cuenta su apurada situación. De hecho, probablemente no haya tenido mucha capacidad de elección. ¿Cuál es el precio de esa tranquilidad? El riesgo que supone, valga la redundancia, darle la bienvenida a una sociedad de capital riesgo. Porque dentro de cuatro, cinco o los años que sean, CVC querrá vender su porcentaje. Y entonces volverá la incertidumbre.

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