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El nieto de Mandela, el bloguero chino Michael Anti, periodismo ciudadano… así ha sido Empodera Live 2015
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Nuria Triguero | 18-03-2015 | 18:41

Dar voz a zonas aisladas de África, combatir el acoso sexual en Egipto o convertir a ciudadanos en científicos: ejemplos de innovación social que se comparten en este simposio que lleva celebrándose siete años en Málaga sin tanto bombo como otras citas mucho más inanes

La periodista siria Zaina Erhaim

La tecnología no es buena ni mala. Es una cosa, al fin y al cabo. Algo que está ahí, al alcance de quien quiera y pueda utilizarla, sea con fines egoístas o solidarios, benéficos o delictivos. Quienes han subido ayer y hoy al escenario del Echegaray durante el encuentro Empodera Live tienen un logro en común: haber sabido aprovechar una tecnología –que no tiene por qué ser la más avanzada: puede ser tan demodé como los SMS– para hacer el mundo un poco mejor. Por algo este simposio internacional, que va ya por su novena edición (siete de ellas en Málaga), lleva el lema ‘Innovadores en la red: uso social de la tecnología para cambiar el mundo’. Lo organiza la Fundación Cibervoluntarios con el apoyo del Ayuntamiento de Málaga y Telefónica.

Los platos fuertes se han servido hoy. Ndaba Mandela, nieto del famoso líder, ha hablado de su “sueño africano” y de cómo intenta hacerlo realidad con la fundación África Rising. Es un politólogo con aires de estrella de cine de 31 años que da titulares a cada frase, y lo comprobamos en la entrevista que publicamos hoy en SUR. ¿Qué tiene que ver con tecnología y ciberactivismo? Mucho, teniendo en cuenta que su visión de cómo África debe alcanzar la autodeterminación económica y cultural pasa por el empoderamiento de los jóvenes a través de la educación y la tecnología. De hecho, Ndaba ha llegado a impulsar la creación de una red social 100% africana.

Antes que él, otro ponente muy esperado: Michael Anti, bloguero y periodista político chino que saltó a la fama cuando Microsoft censuró su blog, demostrando cómo las compañías occidentales pasan por el aro del Gobierno chino con tal de penetrar en tan gigantesco mercado. Anti, lejos de cargar sólo contra la falta de libertad en su país, asegura que no hay paraísos en ninguna parte y critica especialmente a la NSA americana. “Snowden me hizo ver que no hay un ángel de la guarda que proteja la libertad de Internet”, ha afirmado esta mañana.

Convencer a ciudadanos de a pie para que hagan de periodistas en el lugar más peligroso del mundo para el periodismo. Esta es la increíble misión de Zaina Herhaim, la primera ponente de esta mañana, que ha atrapado la atención de los participantes con su proyecto de reporterismo ciudadano en Siria. Zaina lleva formando a periodistas ciudadanos desde hace dos años y es coordinadora del proyecto Institute of War and Peace Reporting. “El primer objetivo de un dictador es acabar con los periodistas, cualquier persona con una cámara es un peligro”, ha resumido.

Ayer fue protagonista otra mujer llena de valentía: Amel Fahmy, cofundadora de HarassMap, un mapa interactivo para luchar contra el acoso sexual en Egipto. Se trata de un sitio web que ayuda a las mujeres egipcias a denunciar casos de agresión de forma anónima a través de Twitter, Facebook, correo electrónico o mensajes de texto. Con la información que facilitan las víctimas se actualiza un mapa que identifica las zonas donde el acoso callejero es más frecuente.

El 83% de las mujeres egipcias y el 98% de las extranjeras han sufrido acoso en El Cairo. Fahmy apuntó que se ha vuelto un problema sistemático y con más carga de profundidad de lo que parece: «Es una práctica social y política con un objetivo claro: evitar que las mujeres tengan participación en la vida pública». De hecho, impresionó especialmente cómo explicó las violaciones de mujeres en manifestaciones. Su organización, que trabaja en red con otras ONG que proporcionan apoyo psicológico y legal a las mujeres, presiona al Gobierno egipcio para endurecer las leyes, ya que actualmente la mayor parte de los casos quedan impunes. Fahmy alertó de que no es un problema sólo de Egipto: «Ocurre en Dinamarca, en Estados Unidos y en España. Y se debe al mismo motivo: hay una laguna gigante en cuestión de igualdad de sexos», concluyó.

Y volviendo al periodismo ciudadano, es cierto que esta ‘moda’ levanta suspicacias entre algunos profesionales de la información. Pero si hay lugares donde cobra sentido es donde opera la ONG Radar. Lugares como Sierra Leona, la India o Níger, donde las cámaras de las televisiones no llegan. Uno de sus responsables, Corin Faife, contó ayer que la iniciativa surgió por la frustración ante lo que llama «reporteros paracaidistas»: los enviados especiales de medios internacionales que llegan cuando hay una noticia, están unos días y se van. «Es una perspectiva muy sesgada. Las historias las cuentan mejor las personas a quienes les ocurren». Radar, que centra sus proyectos en zonas aisladas o marginadas, no publica sin más historias que le envía la gente, sino que se preocupa de elegir y formar a sus reporteros, que reciben una pequeña compensación económica (entre 10 y 20 euros) por cada texto. Parte de su éxito reside en que sus colaboradores no necesitan mucho un equipo especial para enviar sus contenidos; incluso lo pueden hacer por SMS.

Faife destacó que sus reporteros fueron los primeros en dar testimonio del brote de ébola en Sierra Leona en plena cuarentena, cuando aún no había llegado ningún periodista a la zona. Este y otros trabajos sobre el trabajo esclavo en la India y la corrupción en el delta del Níger han ocupado páginas en ‘The Guardian’, la BBC y Sky News.

Y si Radar convierte a ciudadanos en periodistas, Crowdcrafting les eleva a la categoría de científicos. Se trata de una plataforma que canaliza la contribución de gente de a pie a proyectos científicos. Según su cofundador, Daniel Lombraña, en esta web es posible contribuir al estudio de la antimateria del CERN, al control de la expansión del mosquito tigre en España o al estudio de fotografías tomadas por astronautas.

En fin, ha habido más conferencias, pero este es mi particular resumen. Personalmente, confieso que nunca había asistido a este encuentro, pese a todos los años que lleva celebrándose en Málaga. Y me ha dejado gratamente sorprendida: por el nivel y la originalidad de los ponentes, por los temas que se han tratado y por el formato de las charlas, que aleja el riesgo de conferencias ‘tocho’ y permite la participación del público. Empodera Live me parece una cita de mucho más nivel que otras que encuentran mucho más eco mediático y, sin embargo, luego son puro humo.