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El culebrón Cajasur no tuvo final feliz
Nuria Triguero 20-07-2010 | 11:34 | 0

Llegó el final del culebrón CajaSur, y no ha sido precisamente feliz para nuestro galán. Como un mazazo cayó el viernes la noticia de que el Banco de España elegía a la vasca BBK para hacerse cargo de la entidad que tan bien conocía Unicaja después de un año de libre acceso a sus cuentas. Durante los primeros meses del año, la caja malagueña llegó a supervisar y controlar el día a día de la cordobesa a través de su coordinador para la fusión, Manuel Azuaga. Fue como probar un caramelo –¿envenenado?– que ahora no podrá terminar de comerse.

Entre el griterío que se ha liado este fin de semana en Andalucía, la más discreta y elegante ha sido la propia Unicaja. La caja malagueña aseguraba en un aséptico comunicado que el hecho de que por fin se haya decidido el destino de CajaSur ya es de por sí positivo, y recordaba que la adquisición de la entidad de los obispos tenía ventajas, sí, pero también riesgos. Lo cual no deja de ser cierto, pero no puedo evitar evocar lo que muchos decimos cuando la lotería de Navidad pasa de largo por nuestra puerta: «Da igual, si el dinero sólo trae problemas…» En fin, que si uno no se consuela es porque no quiere. Que ahora Unicaja se esfuerce por destacar lo mal que está CajaSur no puede borrar su propio interés en la operación. Que lo había, y mucho. No sólo era una cuestión de ganar tamaño o preponderancia en Córdoba. En la pugna con Cajasol por liderar el sector financiero andaluz, estaba claro que la que se llevara CajaSur se ponía en cabeza.

A Unicaja ya sólo le queda la opción de Cajasol, al menos que sepamos. Lo cierto es que en Andalucía ya no hay más fichas que comerse: Caja Jaén es suya, CajaGranada se ha desmarcado y CajaSur acaba de caer en manos vascas. Pero ciertamente no se ve mucha química entre la malagueña y la sevillana.

(Publicado en ‘Dinero y Empleo’ el 18-7-2010)

Cuestiones políticas y sentimentales aparte, no se puede negar que el Banco de España ha cumplido su misión: elegir la oferta que menos dinero cueste al erario público. Y la de BBK lo es, puesto que sólo ha pedido 392 millones de euros, frente a los casi 800 que planteaba Unicaja o los 1.400 que pedía Cajasol, según se comenta en el sector. También es, probablemente, la menos traumática: con sólo 31 oficinas en Andalucía, BBK difícilmente tendrá solapamientos con la red de CajaSur. Ahora bien, eso no significa, como parecen creer los representantes de Aspromonte, que la caja vasca no vaya a hacer limpieza. Existe una desproporción muy evidente entre sus plantillas: CajaSur tiene 500 empleados más que BBK, pese a que ésta mueve casi el doble de activos. Además, al haber pedido poco dinero al FROB, tendrá que ejecutar fuertes recortes para no perder solvencia.

Los políticos se tiran de los pelos por los nefastos efectos que tendrá esta decisión del Banco de España para Andalucía –y sus intereses–. La propia Unicaja ha calibrado los pros y los contras. Los sindicatos aguardan las consecuencias laborales… Estaría bien que alguien se acordara de analizar qué ventajas o inconvenientes trae esta operación a los consumidores.

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¿Saben negociar nuestros líderes?
Nuria Triguero 18-01-2010 | 1:09 | 0

Érase una vez dos hermanas que vivían en sendos chalés pareados y compartían un jardín con un hermoso naranjo. Una mañana coinciden dirigiéndose a él y descubren que sólo queda una naranja. La mayor se adelanta: «Me la quedo yo y mañana te traeré dos kilos del mercado». «Es que de verdad la necesito –contesta la otra–. Si me la cedes, te daré cuatro kilos». Se ponen a discutir, hasta que una de las hermanas dice: «Oye, no quiero pelearme por una naranja. Llévatela tú». «Entonces yo tampoco la quiero», replica la otra. Al final llegan a una solución salomónica: cortarla por la mitad. Final feliz, ¿no?

La historia no es mía, y tiene un epílogo. Al menos así me la contó hace tiempo Manuel González-Toruño, profesor en el Instituto San Telmo: «Cada hermana se va a su casa. Una exprime su mitad para hacer zumo y la otra ralla la cáscara y se la echa a un bizcocho. Si cada una hubiera conocido el interés real de la otra, habrían llegado a una solución mejor: una se habría quedado con la cáscara y la otra con la pulpa». Así se ejemplifica el defecto más común de los empresarios a la hora de negociar: no ponerse en la piel del que está al otro lado de la mesa.

Yo iría más allá. El problema es que cada uno negocia como puede, no como debe. Son muy pocos los empresarios, políticos y líderes en general que realmente han cultivado este arte. Hasta el último mono de la oficina tiene que ir a cursos de inglés e informática, pero ¿cuántos altos directivos han recibido formación sobre técnicas de negociación?

Pensé en todo esto cuando se constituyó la mesa laboral de la fusión Unicaja-Cajasur. Un cónclave importante, dado que ahí es donde se va a decidir el futuro de más de mil empleados de ambas cajas –los que sobran, según el plan de negocio ya aprobado por los consejos para guiar la fusión–. Me llamaron la atención dos detalles: uno, que Comisiones Obreras diera una rueda de prensa antes de entrar en la reunión, anunciando que iba a ser una negociación dura. ¿Para qué calentar los ánimos, cuando lo deseable sería un clima de diálogo y razonabilidad? Y el otro, que dos de los sindicatos cordobeses renunciaran a sentarse a la mesa como medida de protesta por no sé qué detalle de los estatutos de la nueva caja. Al final cedieron, pero la reunión se retrasó una hora mientras los propios directivos de Cajasur les convencían. ¿Cómo puede permitirse un sindicato no sentarse a una mesa de negociación donde hay en juego más de mil despidos?

Existen dos definiciones distintas en el diccionario para la palabra «negociar»: «Tratar y comerciar, comprando y vendiendo o cambiando géneros, mercancías o valores para aumentar el caudal» y «Tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro». Sospecho que en demasiadas ocasiones se elige el primer sentido de la palabra. Algo totalmente lícito cuando lo que se persigue es un beneficio para una empresa, pero que desde luego no es la mejor opción si se negocia sobre cosas más importantes, como puestos de trabajo.

(Publicado en ‘Dinero y Empleo’ el 17-1-09)

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Un año de malas noticias
Nuria Triguero 05-01-2010 | 7:45 | 0

Es tiempo de hacer balance, aseguran. Y vaya si debe de serlo: en los últimos días no se ven, leen y escuchan más que resúmenes de 2009 en los medios de comunicación: las noticias más relevantes, los sucesos más calamitosos, los personajes del año, las mejores canciones, los fallecimientos ilustres… Así que supongo que también tocará hacer balance de lo que ocurrió durante el año que se ha ido en el mundo empresarial malagueño. Y no hablo de los grandes números: PIB, paro, IPC, viviendas sin vender… Sobre todo esto ya se han pronunciado los que de verdad saben, que son los economistas –también los políticos, pero ésos saben menos–. Me refiero a las empresas que han protagonizado los sucesos más destacados.

Así que me pongo a repasar todos los números de este suplemento en 2009, para no hablar de memoria y pecar de subjetiva. Primera conclusión, un ‘mea culpa’: ¡cuánto hemos abusado de la crisis en los titulares! Segunda, aunque en realidad es la misma: las malas noticias ganan a las buenas. Mucho cierre de empresas, mucho concurso de acreedores, mucho ERE, mucha caída de facturación… ¡Qué diferencia con los años del ‘boom’, cuando todo eran planes de expansión y crecimientos de dos dígitos!

Tercera conclusión: las promotoras han desaparecido de escena. Me refiero a las que no están en quiebra, claro. Aparte de Aifos, Evemarina, Nadalsol y el resto de inmobiliarias que están en suspensión de pagos, pocas referencias encuentro a firmas del ladrillo. Sando, Vera, Myramar y compañía han optado por la ultradiscreción. Su política de comunicación es la ausencia de ella. «Cuanto menos hablen de nosotros, mejor», deben de pensar. Aunque eso no siempre es lo más acertado, sobre todo en una coyuntura tan favorable a los rumores.

Pero vayamos a las entidades que más han destacado en 2009: si hay una que ha dado jugo informativo, ésa ha sido Unicaja. Empezó el año aupada a los titulares por su acercamiento a Caja Castilla-La Mancha y lo acabó igual, pero esta vez por su casi culminada fusión con Cajasur. En medio, idas y venidas, intervenciones políticas de todos los colores, golpes en la mesa de Braulio Medel, una ‘boda relámpago’ con Caja de Jaén… Y en 2010 la acción empezará pronto, para no perder tono: poco después de Reyes se aprobará el reglamento y los estatutos de la futura Unicajasur.

En el lado negativo, uno de los nombres más repetidos ha sido Isofotón. Con su crisis financiera, productiva y laboral, este gigante ‘verde’ tiene con el alma en vilo al Parque Tecnológico. Un recinto que este año no ha tenido otros grandes sobresaltos, una vez cerrado –en falso, dicen algunos– el capítulo Vitelcom.

Los que van de tropiezo en tropiezo son los hoteles de lujo de la Costa del Sol. Especialmente sonado fue el conflicto de Los Monteros, pero detrás han ido Las Dunas, AGH, Kempinski, Incosol, Guadalpín… Resulta paradójico que la conflictividad laboral de la provincia se concentre, a día de hoy, en establecimientos que presumen del máximo nivel.

(Publicado en ‘Dinero y Empleo’ el 3-01-2010)

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Fusión por la vía rápida
Nuria Triguero 28-10-2009 | 11:26 | 0

La fusión de Unicaja y Cajasur ha dado un paso decisivo con la aprobación de la nueva Ley de Cajas. Esta reforma legal era un requisito imprescindible para que la boda entre ambas entidades llegara a buen puerto, y así lo repetía Braulio Medel cada vez que los periodistas le preguntábamos por la operación. Sin embargo, su redacción también ha representado el primer escollo para el proceso, ya que el texto aprobado por el Gobierno andaluz invalida las prerrogativas que Cajasur ya se había asegurado en el protocolo de fusión firmado con Unicaja. Básicamente, la polémica reside en los privilegios que pretendía mantener la Iglesia Católica en el consejo de la futura entidad.

Con la nueva normativa, los consejeros nombrados por el Obispado de Córdoba no serán vitalicios, sino que tendrán un mandato de seis años, como el resto. Tampoco podrán retrasar su jubilación hasta los 75 años. Se acabó la ‘singularidad’. Pero lo que más le ha escocido a la Iglesia no es eso, sino la posibilidad de que su peso en el consejo se diluya de producirse una fusión entre Unicajasur y otra entidad en el futuro, algo más que probable. Cajasur había pactado con Medel mantener su cuota de poder pasara lo que pasara, pero la Junta no lo ha refrendado en la Ley de Cajas. Así que cuando el miércoles salió a la luz la nueva normativa, Córdoba se apresuró a manifestar su «profunda decepción».

Pero todo ha quedado en un órdago sin demasiada fuerza. Hace no tanto tiempo, un desplante así hubiera dado el traste con la operación. Pero es que hace no tanto tiempo, Cajasur defendía su independencia a capa y espada y descartaba cualquier acercamiento a Unicaja. Ahora, con el Banco de España apremiando a la concentración de las cajas de ahorros y la delicada situación financiera que atraviesa la entidad cordobesa, ha bastado una carta de Braulio Medel en la que «se compromete» a que en caso de futuras fusiones se respete la «representatividad de ahora» para calmar los ánimos de Cajasur. Bueno, eso y una advertencia del Banco de España.

Y es que las cosas no están para ponerse tiquismiquis, le ha venido a decir el supervisor a la caja cordobesa. Vista la facilidad con que se ha solventado este escollo, parece probable que la primera oficina de Unicajasur abra sus puertas bastante antes del tope marcado por la nueva Ley de Cajas, 2012.

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Otra novia para Unicaja
Nuria Triguero 22-06-2009 | 8:48 | 0

Suenan de nuevo tambores de fusión para las cajas andaluzas. Y Unicaja vuelve a estar en el ojo del huracán. Buen partido debe de ser cuando no hacen más que salirle novias. Ahora la quieren casar con Cajasur, la entidad cordobesa controlada en buena parte por la Iglesia, que probablemente sea la que más fieramente ha defendido siempre su independencia frente al proyecto de caja única de Chaves.

Ahora la situación es diferente. Cajasur no puede permitirse seguir mirándose el ombligo mientras su beneficio cae un 90% y su calificación crediticia desciende al nivel de los bonos basura, justo como Caja Castilla-La Mancha un mes antes de que fuera intervenida. Sus responsables ya han reconocido conversaciones con Caja Murcia, pero sin resultados concretos por ahora. La Junta de Andalucía prefiere una fusión que no exceda de las fronteras autonómicas. Léase Unicaja, que es la única entidad que tiene capacidad para afrontar una alianza de este tipo –Cajasol aún está terminando de digerir propia fusión– sin que su solvencia se vea comprometida. De hecho, dicen los analistas que el fruto de la unión de la primera y la tercera caja andaluzas gozaría de unos parámetros de morosidad, solvencia y rentabilidad por encima de la media de su sector.

Y a Unicaja, ¿le interesa esta operación? Fuentes de su consejo de administración se limitan a señalar que Cajasur no es Caja Catilla-La Mancha, pues mientras la segunda tenía un ‘agujero’ patrimonial importante, la entidad cordobesa está saneada aunque sus resultados y su morosidad se hayan visto perjudicados por la crisis. Y no hay que olvidar que Cajasur tiene una posición de mercado envidiable en la provincia de Córdoba, donde concentra más de la mitad del ahorro.

Lo que parece claro es que de producirse un acercamiento entre ambas entidades será de forma diferente al frustrado noviazgo con CCM, que se proclamó oficialmente cuando aún faltaba hacer números. Si hay anuncio, dicen, será porque prácticamente la operación está cerrada. Con la entidad manchega el mayor obstáculo era económico; con la cordobesa se adivina que será institucional.

Si finalmente tenemos fusión de cajas andaluzas, esperemos que sirva para que se reactive la concesión de crédito, que en durante el primer trimestre cayó por primera vez en muchos años en Málaga.

(Publicado en ‘Dinero y Empleo’ el 21 de junio)

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