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crisis

Los que más despiden son los que más cobran
Nuria Triguero 01-09-2010 | 8:24 | 0

Aviso: ésta es de esas noticias indignantes o deprimentes, según el carácter de cada uno y de cómo lleve el día. Acabo de leer en un teletipo de Efe que los consejeros delegados de las grandes empresas estadounidenses que despidieron a más gente desde que se inició la crisis fueron, precisamente, los que más vieron incrementar sus compensaciones económicas durante 2009, según un estudio difundido hoy por el Institute for Policy Studies.

Concretamente, el informe revela que las compensaciones de los consejeros delegados de las cincuenta empresas que más despidos han realizado desde el inicio de la crisis económica crecieron en 2009 un 42% respecto de la media obtenida por sus colegas de todas las compañías incluidas en el índice S&P 500. Un 42%, que se dice pronto…

Los máximos directivos de ese medio centenar de empresas, que han eliminado al menos 3.000 empleos entre noviembre de 2008 y abril de este año, recibieron una media de 12 millones de dólares en salarios y otros beneficios, comparado con los 8,5 millones de media que recibieron sus homólogos en el S&P 500, según el estudio.

Las compensaciones que recibieron estos ‘angelitos’, que en conjunto ascendieron a 598 millones de dólares, podrían cubrir el subsidio medio por desempleo de 37.759 trabajadores durante un año, o casi el de un mes para los 531.363 empleados que sus empresas han despedido.

Sarah Anderson, coautora del informe, no ha dudado en concluir que los consejeros delegados “están recortando trabajadores para impulsar los beneficios en el corto plazo y engordar sus propios sueldos”. Así, entre los ejecutivos que tuvieron más ingresos se incluye Fred Hassan, de la farmacéutica Schering-Plough, que consiguió 33 millones de dólares después de que esa empresa se fusionara con Merck a finales de 2009, al tiempo que se realizaba una reducción de 16.000 empleos. El ingreso total, de casi 50 millones de dólares, que tuvo Hassan en 2009 podría cubrir el subsidio medio por desempleo de esos empleados durante más de diez semanas, siempre según los datos del estudio .

Más ejemplos: William Weldon, consejero delegado de Johnson & Johnson, se llevó a casa 25,6 millones de dólares, al tiempo que esa empresa procedía a recortar 9.000 empleos. Y el ex consejero delegado de Hewlett-Packard, Mark Hurd, implicado en un escándalo con una ex contratista de esa empresa, recibió más de 28 millones de dólares al abandonar el cargo el pasado mes, que se suman a los 24,2 millones que logró el pasado año, cuando esa empresa redujo en 6.400 empleos su plantilla.

El informe señala además que cinco del medio centenar de empresas que más empleo recortaron recibieron fondos públicos para superar la crisis financiera. Entre ellas se encuentra American Express, cuyo consejero delegado, Kenneth Chenault, logró el pasado año ingresos de 16,8 millones de dólares, incluida una bonificación de 5 millones, al tiempo que se eliminaban unos 4.000 empleos.

Hay quien podría concluir que lo que han hecho estas empresas es acallar las conciencias de estos directivos a base de millones de dólares. ¿Les pagarán también las pastillas para dormir?

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El rotulador rojo
Nuria Triguero 02-06-2010 | 12:38 | 0

El escaparate está vacío y polvoriento, con un gran rótulo de ‘Se traspasa’ cruzándolo. No tiene nada que ofrecerme como consumidora, pero permanezco mirándolo mientras se me pasa el semáforo en verde. Me fascina observar los restos del naufragio: algunos objetos que, por descuido o desidia, han quedado abandonados en el local. Un cartel medio despegado, un trapo de limpiar el polvo, una percha, un rotulador rojo. Y un cuaderno con las tapas de flores. Empiezo a imaginarme a su propietaria –es una mujer, decido– escribiendo en sus páginas sus planes para el negocio: cómo se llamará, a qué proveedores recurrirá, las complicadas cuentas para hacerse con el local, el cuadro de amortización del préstamo personal que pidió para convertirse en empresaria… Y, por fin, la hoja en la que arranca la contabilidad de su negocio. Números apuntados cuidadosamente a mano, el debe y el haber, y esa columna roja que va creciendo y creciendo… Hasta que al rotulador se le gastó la tinta.

Lo que no puedo imaginarme, porque no soy empresaria, es lo que sintió esa mujer cuando metió los últimos bártulos de su negocio en una caja, apagó la luz y salió por la puerta, dejando su preciado cuaderno atrás. Y es que detrás de cada negocio que fracasa hay tanto esfuerzo, ilusión y tiempo perdido… Esta reflexión, por cierto, no es mía, sino de alguien poco sospechoso de caer en el sentimentalismo: el vicepresidente ejecutivo de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), Javier González de Lara. La hizo en la presentación de su último informe socioeconómico, el pasado jueves, tras revelar que en 2009, cada día cerraron 16 negocios en la provincia. Este año lo harán algunos menos: se calcula que en torno a seis al día. Siguen siendo muchos, demasiados. Pero es una realidad que todos podemos comprobar al pasear por las calles de nuestra ciudad. Y eso que lo que vemos es sólo el comercio, porque la ‘muerte’ de los autónomos es mucho más silenciosa.

La CEM asegura que el principal problema de los negocios malagueños –y la mayor causa de mortalidad empresarial– sigue siendo exactamente el mismo que hace un año: la financiación. Las empresas acaban muriéndose de asfixia financiera, aunque los virus o bacterias causantes de su enfermedad sean otros. Mucho me temo que el año que viene, en la presentación del próximo informe, la patronal volverá a quejarse de lo mismo. Y es que las nuevas normas que prepara el Banco de España no van precisamente a facilitar que el dinero fluya hacia el tejido productivo: la normativa contable que ha lanzado a consulta sobre provisiones y políticas de concesión crediticias de bancos y cajas probablemente va a suponer un recorte aún mayor en la financiación. Las entidades van a tener que dedicar más recursos a proteger sus riesgos, con lo que tendrán menos para prestar, y además tendrán que ser más estrictos al conceder créditos. Habrá que comprar más rotuladores rojos.

(Publicado el 30 de mayo de 2010 en ‘Dinero y Empleo’)

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Al enemigo, ni nombrarlo. La publicidad comparativa: el caso Carrefour-Mercadona
Nuria Triguero 25-03-2010 | 8:42 | 0

La elegancia no debe perderse nunca. Siempre he intentado seguir este lema, aunque quede un poco trasnochado en estos tiempos de ‘ex’ despechados/as contando sus miserias en la tele. Yo es que siento debilidad por aquellos héroes del cine clásico –ese Cary Grant en ‘Atrapa a un ladrón’– que sabían llevar un traje mientras esquivaban disparos y conservaban la cortesía hasta frente a su peor enemigo. Algunos elevan esta cualidad a categoría ética y la llaman dignidad; otros la llevan al terreno deportivo –el ‘fair play’–; y los más nostálgicos la identifican con las reglas caballerescas. En el mundo de la empresa, esa elegancia pasa por no denigrar a la competencia, sino vender tu producto basándote en sus propios méritos. Luchar a muerte por la victoria, pero sin recurrir a golpes bajos y dándole la mano al rival.

No están los tiempos para escrúpulos estéticos. Al menos eso han debido de pensar los responsables de Carrefour, que han plagado sus hipermercados de cartelitos en los que se comparan los precios de sus productos con los de Mercadona. La ya veterana, aunque poco utilizada en España, publicidad comparativa. En Estados Unidos, donde las normas son menos restrictivas que en Europa, es muy habitual. Pepsi y Coca-Cola andan siempre a la gresca con anuncios de este tipo. Aquí todos tenemos grabados en la memoria aquellos ‘spots’ de Don Simón en los que se destacaban las cualidades de sus zumos frente a la competencia. El hecho de que los recordemos con tanta facilidad denota que la publicidad comparativa no ha sido casi utilizada en España. Y no porque no se pueda, que sí se puede, aunque siempre basando las comparaciones en hechos probados y objetivos. Quizá ha sido por esa elegancia que mencionaba antes. O bien porque se ha considerado más conveniente hacer como si la competencia no existiese.

Y es que aquí se llega al otro extremo, el de ignorar al rival. Prueben a llamar al departamento de atención al cliente de su compañía telefónica para anunciarles que se van a otra empresa de la competencia. Los pobres teleoperadores hacen malabarismos para no nombrar al ‘enemigo’. Que si «el otro operador», que si «la compañía que usted me comenta»… Una vez le pregunté a la chica que me atendía por qué no decía el dichoso nombre y confesó que ¡se lo tenían prohibido!

¿Contraatacará Mercadona al ‘ataque’ de Carrefour? ¿Se extenderá la moda de las comparaciones de precios al resto de cadenas? Sería un nuevo e interesante capítulo en la guerra de precios que mantienen los supermercados desde que comenzó la crisis. En cualquier caso, para los que no se fíen de este repentino afán por la transparencia de los gigantes de la distribución, ya existen herramientas independientes al alcance del consumidor para saber dónde están los precios más baratos. Sin ir más lejos, en Málaga ha nacido la red social Yibril.es, que permite buscar las mejores ofertas en los comercios de una determinada zona. El clásico «Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo», actualizado al siglo XXI.

(Publicado en ‘Dinero y Empleo’ el 21-03-10)

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La compraventa de viviendas se recupera ligeramente… pero no en Málaga
Nuria Triguero 11-03-2010 | 5:37 | 0

Leemos hoy que la compraventa de viviendas remontó ligeramente el pasado mes de enero, tanto en cómputo intermensual (un 19% más que en diciembre) como interanual, que es lo que importa (un 2,1%). Eso a nivel nacional, porque en Málaga las noticias siguen siendo malas. En enero de 2010 se vendieron 1.943 casas, un 15,7% menos que en el mismo mes de 2009. Así que de inicio de la recuperación, nada de nada, al menos en el sector del ladrillo.

¿Tocaremos suelo algún día?

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Manzanas por diamantes
Nuria Triguero 09-03-2010 | 1:53 | 0

Es una obviedad, pero quizá no somos conscientes de hasta qué punto, como advirtió hace unos meses el presidente de las Cámaras de Comercio, Javier Gómez-Navarro, «crisis significa empobrecimiento». Con la recesión está desapareciendo una valiosa parte del tejido empresarial que va a ser muy difícil recuperar. Y buena parte de las compañías que inician ahora su andadura lo hace bajo el signo de la precariedad, rozando la economía de subsistencia. Se comprueba a la vuelta de cada esquina, en el paisaje comercial de los barrios. Tiendas cerradas, algunas a los pocos meses de abrir. Carteles de ‘Se traspasa’ y de ‘Liquidación total’. Locales que parecen gafados. Y en cada cambio de inquilino, una bajada de listón. Lo que empieza siendo un restaurante con ciertas pretensiones se reconvierte en bar de tapas o de menús y, finalmente, aparece el inevitable e indestructible ‘showarma’. En el comercio pasa igual: alguien abre una joyería que luego es tienda de ropa que luego es panadería que luego es tienda de móviles y que acaba siendo un ‘chino’.

Este empobrecimiento de la oferta comercial no sólo es visible en los barrios de la ciudad. También llega a algunas zonas del Centro. ¿Alguien hubiera imaginado que una de las esquinas más transitadas de Málaga, la de El Corte Inglés con Armengual de la Mota, acabaría albergando una frutería? Con todo mi respeto hacia este gremio, resulta un tanto desolador que no haya ningún candidato más acorde con el caché de esta zona comercial, que siempre ha estado entre las más cotizadas de la ciudad. Y el cambio llama más la atención teniendo en cuenta que ese local albergaba antes una joyería.

Dicen que Zara es el mejor de los termómetros para medir el atractivo comercial de una calle. Así que algo tiene que significar que el buque insignia de Amancio Ortega abandonara Armengual de la Mota. Una vía donde hace unos años se concentraban las marcas de moda más populares –yo misma recuerdo haber ido de compras por allí muchas veces–, pero que últimamente se está viendo especialmente afectada por la crisis, en la medida en que muchos de los negocios se están encuadrando en el ‘low cost’ puro y duro a la vez que marcas de prestigio como la propia Zara, Prénatal o Bang & Olufsen han hecho las maletas. Los que siguen resistiendo son las principales cadenas malagueñas de electrodomésticos, amén de algunos comercios textiles de toda la vida que siguen gozando de una clientela fiel.

Para colmo, las obras del metro han invadido definitivamente la cercana zona de Callejones del Perchel. En el bloque conocido como de las Koplowitz, donde antes se cobraban algunos de los alquileres más caros de Málaga, aparece un rosario de locales vacíos. Hace ya meses que firmas como Tele Rosa se exiliaron, previendo lo que se les venía encima.

En fin, confiemos en que El Corte Inglés conserve su eterna buena salud…

(Publicado en ‘Dinero y Empleo’ el 7 de marzo de 2010)

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