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Vialia, de compras los domingos
Nuria Triguero 10-11-2009 | 1:44 | 0

Parece que el ‘culebrón Vialia’ toca a su fin. Y lo hace rodeado de polémica, como empezó. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha dado la razón al centro comercial de la estación al entender que tiene libertad para abrir los domingos y festivos, como corresponde a todos los establecimientos instalados en puntos fronterizos, estaciones y medios de transporte terrestre, marítimo y aéreo. La sentencia anula la sanción de 600.000 euros que la Junta impuso al recinto.

No se ha hecho esperar la reacción de los sindicatos y los pequeños comerciantes, que fueron los que presionaron a la Junta para que actuara contra Vialia. Es «una mala noticia para el pequeño comercio malagueño y para los trabajadores del sector», según CC.OO. Analicemos la frase: ¿por qué es malo para un pequeño comercio –que, no olvidemos, puede abrir todos los días que le venga en gana– el hecho de que otros negocios también tengan libertad de horario? En todo caso, las agraviadas serían las demás grandes superficies, que sí tienen limitada la apertura por ley. Respecto a los trabajadores, está claro que a muchos no les hará gracia trabajar en domingo, pero desde luego no serán los primeros que lo hagan: camareros, médicos, basureros, periodistas y y policías les pueden hablar de horarios poco convencionales. Otra cuestión es que esos días festivos trabajados se compensen adecuadamente y que los empleados tengan garantizado su descanso semanal. Ahí es donde deberían actuar los sindicatos, para negociar con las empresas y obtener las mejores condiciones laborales.

En el fondo, creo que la feroz oposición que ha despertado Vialia en el empresariado local no se debe a lo que es –un centro comercial con una circunstancia muy especial, como es estar integrado en una estación–, sino a lo que representa: la libertad de horarios para las grandes superficies. Una posibilidad que aterra a los pequeños comercios, lo que resulta paradójico cuando por otro lado juran y perjuran que abrir en festivo no resulta rentable. De hecho, la mayoría de las tiendas del Centro siguen cerrando los domingos e incluso los sábados por la tarde pese al creciente número de turistas que recibe la ciudad. ¿No recuerda su actitud a la del perro del hortelano?

Unos pueden abrir pero no quieren y otros quieren abrir pero no pueden. Y en medio el consumidor, que sigue sin poder elegir. ¿Será eso, la libertad de elección, lo que despierta tanto temor?

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El comercio urbano, a debate
Nuria Triguero 12-05-2009 | 6:22 | 0

Cuando se celebran congresos, ciclos de conferencias y eventos similares es frecuente que los grandes titulares eclipsen las cosas realmente interesantes que allí suceden. Pienso esto al hilo de Ágora, el Encuentro Internacional de Comercio Urbano que se ha celebrado en Málaga durante esta semana. Más de un centenar de experiencias de revitalización comercial procedentes de diferentes ciudades, se mostraban en el Palacio de Ferias para servir de inspiración a autoridades y empresarios. Pero me pongo a rebuscar entre las noticias publicadas sobre el evento y me cuesta encontrar otra cosa que no sean frases grandilocuentes, brindis al sol y, sobre todo, la polémica de la apertura de las tiendas en domingo.

Entonces, ¿en Ágora no se ha hablado de ninguna experiencia que pueda resultar reveladora para los comerciantes? Por supuesto que sí. Sólo había que recorrer los expositores para encontrar proyectos interesantes que ya han sido testados en otras ciudades, incluidos algunos del Reino Unido e Islandia que han sido premiados por su utilidad en la regeneración de los centros urbanos. Sólo escuchando la conferencia inaugural del presidente de las Cámaras de Comercio, Javier Gómez Navarro, se podían extraer consejos tan prácticos como el de crear centrales de compra entre comerciantes o el de apostar por ideas de negocio en auge como los productos ‘low cost’ o las tiendas hiperespecializadas.

Gómez Navarro lo resumió en una frase: «Los comerciantes van a tener que renunciar a comodidades adquiridas y adaptarse a los nuevos tiempos». Y es que muchas tiendas han estado mucho tiempo conformándose con sobrevivir, pero ahora el agua les está subiendo del cuello. Si no encuentran la manera de competir con las grandes cadenas con otro arma que no sea la tradición no superarán esta crisis. El encanto del centro urbano no es suficiente. Comprar en grandes superficies presenta ventajas de las que todavía carecen muchas tiendas tradicionales, como el aparcamiento gratis, la devolución del dinero o el horario continuado. Si el comercio urbano igualara estas comodidades estaría en superioridad de condiciones frente a las grandes superficies, que nunca podrán competir con su diversidad de oferta, su trato humano o el hecho de que cada establecimiento sea único.

Cuando no resulta rentable abrir un negocio un domingo con miles de cruceristas en la ciudad, ¿no es que algo falla?

Publicado en ‘Dinero y Empleo’ el 10 de mayo de 2009

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