Tantos gustos como colores

Por José Miguel Aguilar

El primer fin de semana del Festival de Málaga Cine Español deja unas cuantas estrellas en el firmamento de la megalomanía colectiva, que crece al ritmo de la nebulosa que agranda el agujero negro del lejano universo.

Por la alfombra roja de la Gala inaugural pasó una Emma Suárez que sigue cautivando por su belleza natural. Es la madurez hecha perfección, y hubo unanimidad en premiarla como reina de la noche (no os perdáis la fantástica crónica de la fiesta en el Festibar de Martínez Requena), dejando a un lado las jóvenes salidas de la factoría televisiva, que irradian frescura, aunque algunas se las ve con la mirada distraída.

La primera locura colectiva llegó con Amaia Salamanca y Mario Casas, tan cercanos como perseguidos. Fue tal el impacto que causó su presencia en la matinal del sábado que cuentan que los programadores televisivos de las cadenas nacionales llamaron a sus corresponsales y enviados especiales a Málaga para cambiarles el guión y ordenarles que centraran toda la información en estos dos nuevos ídolos de masas.

Son los protagonistas de ‘Fuga de cerebros’, definición ideal para explicar la sensación que provocan entre los más jóvenes, locos por conseguir una foto a su lado, capaces de cualquier cosa.

No es por ir a contracorriente, pero en los pasillos del Teatro Cervantes se escuchó con asiduidad que Blanca Suárez no tiene nada que envidiarle a Amaia Salamanca, si de belleza hablamos. De simpatía están igualadas, tanta como fama les separan, y eso que tanto la una como la otra aparecen en la pantalla pequeña en series de gran audiencia. Pero para gustos, colores. Y esto no ha hecho más que empezar.

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