SOMBRA AQUI Y ALLA

EL FESTIBAR

POR MARTINEZ REQUENA

Nada de Oscar ni de Goya, donde se ponga una Biznaga, que se quite lo demás. Hay que tener caché para ganarse una, pero también buenos amigos. Y Gregorio Ros lo tiene todo. Por eso, el maquillador oficial de Max Factor se ha llevado el Premio Ricardo Franco del festival malagueño. Pero, además, ha llenado de glamour la ciudad. Como en los mejores tiempos. La ‘creme de la creme’. Y, como es de suponer, nosotras en medio. Allí estábamos la noche del domingo, en la fiesta que un grupo de amigos preparó al homenajeado bajo la organización de Nike. Vamos, lo más de lo más. Y es que ya se sabe que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Pues sí. Pero no es lo mismo tener el joyero de las Koplowitz que el de la Pantoja de Puerto Rico -seamos realistas-.

Y, visto lo visto, seguro que más de uno se conformaría simplemente con tener uno de los amigos de Gregorio Ros. Sólo había que darse una vuelta por el Hotel Larios para verlo. Como el metro en hora punta, pero sólo con famosos. Ahí estaban Natalia Verbeke y Jaydy Michel, que, por cierto, tienen que tener un armario que ya quisiera Sarah Jessica Parker porque, te descuidas, y ya se han cambiado el modelito. Si ya lo decimos nosotras, que nada tenemos que envidiar a Hollywood. Si no, ¿qué hacía la gente a las puertas del Larios a las dos y media de la mañana? Está claro, esperar a las estrellas. Que había muchas. Y de unos cuantos kilates, como Marisa Paredes, Ariadna Gil -a la que no le vendría mal un plato de los montes, que debe de andar ya por la talla 34- y una embarazadísima Paz Vega, que poco antes había entregado a Ros la Biznaga del Ricardo Franco en el Cervantes en una emotiva gala de la que todos hablaban en el sarao nocturno. Y nunca mejor dicho lo de sarao.

No sólo por lo concurrido, sino por el momento espectáculo, que tuvo su punto. Nadie esperaba que, junto al piano, apareciera de repente la mismísima Terremoto de Alcorcón, tan llamativa como siempre, dedicándole al maquillador unos divertidos versos en los que resumía su trayectoria a la perfección. Bueno, salvo la anécdota de incluir por error ‘Mentiras y gordas’ entre sus trabajos. «Pues lo ponía en el Google», justificó la artista, que no dudó en cantar el ‘sombra aquí y sombra allá’ de Mecano. Lo tenía en bandeja. Ros, exultante, y el público, ‘entregaíto’. No había más que ver la cara de Paco León, uno de los mejores amigos del premiado. Como tantos y tantos nombres con los que no paró de hablar y fotografiarse: desde la directora Chus Gutiérrez a los actores Aída Folch, Neus Sanz, Miriam Díaz Aroca, Miguel Ángel Muñoz, Pablo Rivero, Fernando Andina o Antonio Dechent, muy divertido por cierto con Emma Suárez. Les dieron las seis de la mañana. Y eso que el galardonado se llevaba despidiendo un buen rato. Pero, claro, si aquello era como el camarote de los hermanos Marx.

No dejaba de llegar gente: Elena Furiase, Amaia Salamanca, Alberto Amarilla, Canco Rodríguez, Hugo Silva… Hasta Tristán Ulloa y Nathalie Poza, que volvían de la fiesta que organizó a unos metros, en Casanova, el equipo de ‘Un buen hombre’, que ellos mismos protagonizan. Aunque, para protagonista, Juan Luis Galiardo. Ante la mirada atónita de Álex de la Iglesia, el actor bailó todo lo que se le puso por delante. Se nota que no tenía que madrugar. A diferencia de la pobre Macarena Gómez, que se pasó la noche sufriendo porque el despertador le sonaba a las seis para volver a Madrid.

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