Se cierra el chiringuito

por Marina Martínez y Ester Requena

Llegó la hora. Toca recoger el chiringuito, un año más, con todo el dolor de nuestro corazón. Y eso que estamos estado a ‘full time’, pero merece la pena. Sobre todo, por el buen sabor de boca que nos dejan los premios. No sólo los oficiales, sino también nuestros Festibaritos, un palmarés paralelo que mantenemos cada año tras arduas deliberaciones.

Una mezcla entre los Razzie y los Globos de Oro, pero con mucha más guasa, claro. La pena es no tener una gala para entregarlos. Tomaremos nota para próximas ediciones. De momento, nos quedamos con esa solemne musiquilla típica de estos saraos. Hay que echarle un poco de imaginación… ¿A que ya nos ven entregando nuestro primera estatuilla a Adriá Collado? El actor se lleva por unanimidad el premio Avecrem porque lo hemos tenido hasta en la sopa. Allá donde íbamos, allá que estaba el muchacho. Y que conste que lo decimos desde el cariño, porque, por supuesto, nos ha alegrado la vista. No tanto su ‘prima’ Berta Collado, al menos a nosotras. La reportera de ‘Sé lo que hicisteis’ se lució en la gala inaugural con un modelito de todo menos discreto… Por eso le damos el premio Se Te Ve el Plumero, seguro que muy aplaudido por el público masculino.

Tampoco es que estuviera muy acertada Emma Suárez con ese mono verde tan marcado. Se gana a pulso nuestro festibarito Ande Yo Caliente… Mientras que el clásico Rupert te Necesito se lo lleva Chiqui Fernández. Es lo que tienen los rizos, que son muy rebeldes. Ahí Miguel Ángel Muñoz no tiene problema. Lo mismo se pone gomina, que se deja la melena al viento, que se pone un pañuelo. Para él va la estatuilla ¿Quién soy? Aunque la mona se vista seda, las fans lo siguen reconociendo. Imanol Arias, por su parte, llegó hecho todo un dandi con ese comentado traje gris a rayas y esos brillantes zapatos negros. Por supuesto, se queda con el premio Vivan los Novios o El Padrino, a gusto del consumidor. Aunque también podría llevarse el festibarito Que Llueva, que Llueva, la Virgen de la Cueva, después de sus gorgoritos en la gala inaugural. Bueno, es cuestión de ensayar. Igual lo vemos dentro en algún musical. ¿No estaban preparando uno basado en ‘Cuéntame’?

Pues no le vendría nada mal a Jordi Vilches para animarse. Las malas críticas a la película que presentaba en el festival, ‘Propios y extraños’, lo dejaron hecho polvo al pobre. Se merece nuestra estatuilla Pena, Penita, Pena. Y luego dicen que los hombres no lloran. Pues él se echó un buen puñado de lágrimas y algo más. Y no sólo eso. También le vamos a dar el premio Sin Pelos en la Lengua, porque el chico se sinceró de lo lindo en una entrevista con nuestra compañera Regina Sotorrío. Ha sido uno de los capítulos más comentados de esta edición en la que, una vez más, el rey de la noche ha sido Nacho Vigalondo. No es que haya estado por estos lares muchos días, pero ha vuelto a dejar claro que a marcha pocos le ganan. Un aplauso para él y su premio Duracell, a las pilas más incombustibles del paseíllo. Que hay fotos que lo atestiguan.

A Julio Medem, sin embargo, eso de ponerse ante las cámaras, micrófonos y derivados le cuesta. Más bien le aterra. El viernes cancelaba todas sus entrevistas por un ataque de ansiedad. Hay que darle un premio a este hombre para darle un empujón. Tampoco da tan mal delante de la cámara. Para él va el premio Una Tila, Por Favor (patrocinado por Hornimans). Y, por supuesto, no podía faltar en nuestro palmarés Loles León.

La actriz recibe el festibarito Morena Clara -ya que estamos homenajeando a Imperio Argentina- porque es de admirar su apabullante sinceridad y naturalidad. En la gala de entrega del Premio Málaga SUR a Rosa María Sardá no dudó en reconocer que cada año ‘toma regalado’ del ‘Málaga Palace’ un albornoz. Lo mejor es que este año se lo lleva con sus iniciales bordadas y todo. Sin duda, una de las anécdotas más curiosas del Festival. Y es que la semana ha dado mucho de sí. Sólo en Málaga se puede ver a la Divina Pastora en la calle a unos metros de donde el mundo del cine celebra sus premios y una multitud de jóvenes se tuestan al sol tumbadas ante las puertas del Teatro Cervantes. ¿Se habrán hecho ya a la idea de que el Duque no viene? Quizás el próximo año. Aquí estaremos para verlo. Ahora sólo nos queda cantar aquello de Lina Morgan: «Agradecidaaas y emocionadaaas, sooolaaamente podemos deciiir, gracias por veniiiiiir». Ahí lo dejamos, que empezamos de invierno y nos despedimos de verano. Y no es plan de cambiar las previsiones. Por fin sale el sol. Para todos.

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