Lo que fue la Noche Flamenca de Cartaojal

Poca gente, poquísima gente, acudió a la IX Noche Flamenca de Cartaojal, pedanía de Antequera. Y eso que dentro de su modestia se confeccionó un cartel redondo, que mereció mejor atención por parte de los del lugar. Por ello, hay que felicitar a la Peña Flamenca Paco de Antequera, que no cesa en su afán por mantener esta tradicional cita flamenca.
    Abrió la velada el antequerano José Chamizo Mena acompañado por la guitarra de Andrés Cansino. Los dos estuvieron mejor el lunes anterior en el Centro Cultural Provincial de la calle Ollerías. Chamizo repitió en Cartaojal el repertorio que ofreció en Málaga: malagueña rematada con un verdial, taranta de Linares, seguiriya, caracoles y fandangos.
    Le siguió Luis Perdiguero, el gitanito de Antequera, que tiene un gran sabor y un inconfundible estilo jerezano. Se nota de donde viene Luis: bisnieto de Anita La Piriñaca y sobrino de Tío Paulera. Le tocó formidablemente bien Curro de María. Los dos estuvieron de arte. A Perdiguero le notamos una voz ‘más hecha’, ‘más madura’… En su lógica evolución no hay un paso atrás en la pureza, lo que es de agradecer.
   Ya de madrugada, y cuando sólo se quedaron unos pocos en el patio del colegio, salió La Cañeta que estuvo para comérsela. ¡Qué arte, Dios mío! ¡Qué gracia! ¡Qué peazo de artista! Una mujer con 75 años y muestra un vigor fuera de lo común. Se destroza en el escenario. Lo da todo. Comenzó por alegrías y prosiguió por tangos, fandangos y bulerías. Le tocó apropiadamente Juani Santiago. Entre cante y cante, José Salazar hizo unos fandangos y luego una soleá. Atrás, Quico con las palmas y un cajón.
    Completó la noche la bailaora local Ana Pozo y su cuadro flamenco.
     Los aficionados que fuimos de Alhaurín de la Torre, Málaga y Casabermeja nos vinimos a las tantas de la madrugada con un excelente regustillo flamenco. Que de eso se trataba.

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