Hay manos inconscientes, También hay manos indiferentes, —– También las hay dependientes,
son sus manos.
mal dirigidas,
que aprietan tanto sus puños
que entre sus dedos
dejan escapar el amor,
-la vida-
Manos que señalan,
que juzgan,
que critican,
manos que creen poseer la verdad absoluta,
que niegan a los demás,
negándose a la vez a sí mismas.
Manos que golpean,
que ahogan,
que matan,
que destruyen,
que tiñen el mundo de sangre,
y que provocan la muerte…

perezosas,
que se han creído
que no pueden hacer nada por el mundo
y que inactivas
pasan de largo,
sin pasión y muy levemente.
que aún siendo adultas,
siguen continuamente esperando
que algo o alguien haga por ellas,
y que como el agua del río
se dejan llevar, a la deriva,
por la corriente.
A veces son quejicas y exigentes,
responsabilizan a la vida
o a los demás de sus males
continuamente.

generosas, constantes y cuidadosas,
que acarician,
que ayudan sin esperar nada.
Manos serenas,
que también se relajan,
que juegan, ríen y también trabajan,
que construyen,
que aprenden para ser más sabias,
que crean…
que creen en sí mismas,
que han aprendido que su camino no es el único,
que respetan,
Manos humildes,
manos valientes,
manos que a la vez que se unen,

Dedico este canto a ellas, para elogiar
que desde su lugar,
FotoPalabra
Pensamientos que escribí unidos a imágenes que ví.
Manos
“Amanece sin Ti”
En general en mi vida no suelo recordar fechas determinadas, ni darle más ni menos importancia a mis sentimientos en días festivos, para ello está cada día, cada momento presente. Pero hoy, en este día, no sé por qué me ha salido sacar mis sentimientos íntimos y no sin cierto pudor, me he dejado llevar para publicarlos aquí. Tal vez tengo más de lo que creo en mi “inconsciente colectivo” para sentir las tradiciones y elegir publicarlos en este día 1 de Noviembre.
“Amanece sin Ti”
Amanece,
un nuevo día nace
sin Ti.
Amanece,
y mi alma se estremece.
Hoy la luz del alba
me duele.
Alrededor la gente,
murmulla discretamente,
pero no oigo nada…
sólo escucho tu silencio,
Con dolor veo que otro día nace…
mientras tu joven cuerpo
muerto yace.
La Tierra sigue sin Ti,
y yo sólo oigo tu silencio.
¿Dónde se irán nuestros muertos?
¡La Tierra sigue adelante
aunque alguien falte!
Y los que seguimos viviendo
sólo nos queda un dulce recuerdo
de un tiempo pasado vivido,
a la vez que un amargo recuerdo
de proyectos de futuro incumplidos.
Al mismo tiempo siento
que una parte de mi se va contigo
y una parte de ti se queda
en mis adentros.
Siento tu alma
en mis movimientos,
¡en el mundo!,
¡en el universo!,
en la rama del árbol
estremecida por el viento.
¡Luz del alba,
que como una daga
rasga mi alma,
que sigue preguntándose en silencio:
¿A dónde se van nuestros muertos?
“Vivir contigo y sin ti”

Estando dentro
o estando fuera,
sola o acompañada,
siento continuamente
que alguien me falta.
¡Y es tu presencia física
la que echo en falta!
Llanto desesperado,
dolor del alma,
cuya respuesta
es silencio,
oscuridad,
nada.
Y me pregunto:
¿Merece vivirse este sufrimiento
o me voy de forma voluntaria?
No, no creo que una ausencia
con otra ausencia se cure.
He de preguntar
en el fondo de mi alma.
Busco día a día
la respuesta que conteste
al dolor que me acompaña.
Y mientras tanto,
vivo sin vivir,
viviendo contigo,
y viviendo sin ti.
“Música y Poesía”
Música y poesía
se unen por la melodía.
De ambas suenan sonidos
que aprecian nuestros oídos.
Las dos se componen
siguiendo un ritmo,
ritmo marcado por uno mismo
y que jamás antes había existido.
No son sólo sonidos,
no son sólo palabras,
sino que ambas definen
¡sentimientos del alma!
Pero además de melodías
que el alma guía,
lo esencial de la música y la poesía
¡es su armonía!
El Miedo y el Deseo
Hay algo nuevo que deseo hacer. Llevo un tiempo dudando y pensando en ello…
Es como si tuviera una puerta delante mía, como esa puerta gris de la foto de más abajo. Detrás de ella hay algo que deseo y pienso en abrirla, pero a la vez, me da miedo…y así llevo detenida un tiempo.
Por ello, acudí como otras veces al viejo S.C. para pedirle ayuda. Me costó buscarle, pero le encontré. Se lo expliqué con el mismo ejemplo de la puerta y con mis dudas y ansiedad le pregunté:
-Deseo hacer algo nuevo, que podría estar detrás de esa puerta, pero me da miedo abrirla, ¿qué hago?…
Y el viejo S.C. me contestó con otra pregunta:
-¿Deseas verdaderamente hacer lo que puede haber detrás de ella?
-Sí, le contesté, pero a la vez tengo miedo, por eso unas veces pienso en hacerlo y otras no, no me decido. Estoy hecha un lío… no se que hacer…
-Es natural, es humano sentir miedo, puedes temer perder tu seguridad y estabilidad o comodidad de tu presente, de estos momentos…en la foto se ve un bonito verde a tu alrededor… Para vivir es natural sentirnos seguros, instinto de supervivencia.
-Sí, ese alrededor lo conozco y me da seguridad. Vaale, ¡comprendes mi mieedo!…¿pero qué hago?… ¿tu qué harías?…
-Es TU VIDA, sólo tu puedes hacer tus propias elecciones, no puede nadie hacerlo por ti. No puedo elegir por ti. No te ayudaría si te digo lo que tienes qué hacer. A ti te corresponde esa responsabilidad. Si quieres madurar y desarrollarte como persona has de tomar tus propias decisiones aunque te equivoques. Sé que en el fondo quieres ser autónoma e independiente, y quieres hacer con tu vida lo que quieras. Así que lo que elijas, tanto si aciertas como si te equivocas y asumiendo todas las consecuencias, estará bien.
-¡¡Vaaaya cómo estás hoy!!… desde lueego… ¡que poco generoso! … … … …
Nos quedamos en silencio…
Mientras tanto, me miraba con esa mirada suya de admiración y respeto que suele mirarme cuando nos encontramos. Sin palabras sentía que me entendía y valoraba. Pensé durante un rato y después le dije:
-Disculpa…, llevas razón, quiero hacer en mi vida lo que realmente quiero y he de asumir que yo misma tengo que elegir…Al preguntarte -qué harías tu- acudo a ti como si fueses mi madre o mi padre y no me doy la oportunidad de confiar en mi misma. De esta forma sólo seguiré dependiendo emocionalmente de los demás, y además no me permito la libertad de elegir lo que quiero hacer en mi vida. A veces hasta puedo evitar explorar, conocer, buscando la seguridad… Pero… alguna guía habrá ¿no?…
-Naturalmente, aparte de consultar contigo misma, desde tiempos inmemoriales a eso se han dedicado muchas personas, muchos antepasados nuestros, teólogos, filósofos, psicólogos, etc. Como guía, puedo recordarte algunas opciones que se me ocurren por hoy:
1-Con prudencia la podrías abrir, aún con miedo, y cumplirías tu deseo.
2-Puede que no sea un buen momento y asumas demasiado riesgo, entonces puede que sea mejor esperar… y abrirla en otro tiempo.
3-Otra opción (pero esta es la peor) es quedarte delante de ella, paralizada por el miedo y no hacer eso nuevo que tanto deseas, ni tomar la determinación de explorarlo o esperar a hacerlo.Y por tanto tampoco hacer otras cosas.
-¡Bueeno!… ¡pues ya me quedo más tranquila!… Ahora tengo más dudas… (es broma, ya sabes cómo me gusta ironizar). Voy a pensarme esas opciones…, la 3ª seguro que no la quiero. Una pregunta…¿pero siempre la he de pasar con miedo?
-Sí, raramente se explora algo nuevo sin pasar algo de ansiedad o miedo. No te digo nada nuevo, ya sabes que forma parte de vivir ir venciendo esos temores para seguir creciendo personalmente e ir aumentando la confianza y seguridad en uno mismo. Sí que es conveniente reducir su intensidad, reducir si es alto el nivel de miedo (existen muchas técnicas psicológicas para ello).
Hizo una pausa mientras hablaba, esto antes me incomodaba pero ahora me gusta, me resulta hasta agradable, porque da tiempo de escuchar mejor. Y siguió diciendo:
-Pero sí, sin duda alguna, la gran mayoría de las veces que exploramos algo nuevo se pasa con miedo. Pero una vez que se abre “esa puerta” y se avanza, el miedo pasa…, y como ya sabes por otras experiencias nuevas que has tenido, sentirás otros muchos sentimientos positivos, de seguridad en ti misma, logro, alegría, etc. Nada más tienes que recordar cuando por ejemplo aprendiste a montar en bicicleta, sin perder totalmente la seguridad, poco a poco aprendiste a llevarla, y luego, aparte de alguna que otra caída (¡que vaya cómo traías las rodillas!) ya me contabas cuánto disfrutabas y qué segura te sentías…
-Mmmm, es verdad, entiendo…Recuerdo algunas maneras que me dijiste para reducir el miedo; aceptarlo, respetarlo, cambiar algunos de mis pensamientos negativos que me impidan avanzar…respirar hondo… ¡y, naturalmente, hacerlo! Voy a pensar en mi elección… No, si al final, hasta va a ser divertido…
Gracias por tu ayuda S.C.
-De nada, ya sabes que soy como tu Sentido Común, por eso tenemos el mismo nombre. Siempre estaré contigo, puedes encontrarme tanto dentro de ti misma, como en los otros, fuera de ti.
-Cogí por el camino estas flores de pensamientos. Me acordé de lo que me dijiste el otro día, que aparte de ser únicos y de nuestra individualidad, también somos partes de todos, por eso no sólo cogí una. Aquí te las dejo.
-Parece que vienen acompañadas, jeje… Gracias, son bellísimas. Hasta siempre.
-Hasta siempre- le contesté.
UN AFECTUOSO SALUDO y ¡BUEN DÍA!
“Por la obra sentida”
¡Qué vacías son las palabras Si la persona
queda una poesía
no sentida!
por otros dichas
y que sin sentirlas,
simplemente son repetidas!
en su obra
no plasma su propia
experiencia vivida,
ni sigue a su corazón y razón
que le guían;
¡haga lo que haga,
qué vacía queda una vida!
Cantarina,
Hasta puede que alguna vez