Siempre Positivo.

1-Optimizate.

 

Tengo frío, me río.

 

Tengo calor, busco frescor.

 

Estoy cansado.

 

Voy a la piscina, y nado.

 

Me duele la cabeza.

 

Me tomo un Zumo de Cereza.

 

No tengo dinero.

 

¡Tranquilo, es pasajero!

 

Se me cae el pelo.

 

Hago como con el mal olor, no lo huelo.

 

Estoy desempleado.

 

Peor es estar explotado.

 

 

2-Me río.

 

No ando, corro.

 

No me paro. Sigo el camino.

 

Siento, respiro, vivo.

 

Ahora calor y aparece el dolor.

 

Pienso y me río.

 

Mismo camino.

 

Paso más corto.

 

Corro, pequeño salto y me río.

 

Me duele, sigo vivo.

 

Llueve, viento, vuelve el frío.

 

Sudor, dolor, vuelve el calor.

 

No me fío.

 

Quizás retorne el frío.

 

Otro día más y corro.

 

Correr y correr.

 

¡Gracias!.

 

¡Me siento vivo!

 

Y sigo.

 

Paso largo, mismo camino.

 

Me duele, pero me río…….

 

 

1-“El que no se consuela es por que no quiere”.

2-“Y continuo riéndome”.

Fran Álvarez 

Personajes y Personajillos.

 

1-La Receta Mágica.

 

Con un poco de inteligencia, sólo un poco (incluso, a veces vale hasta con encefalograma plano), un mucho de cara (dura) y un nulo sentido del ridículo, se puede aspirar a todo en este bendito país.

 

Hoy en día es fácil ver en cualquier cadena televisiva, programas infumables que elevan a los altares de la fama a auténticos ídolos de barro que a la velocidad de un cohete supersónico son encaramados en el olimpo de la gloria mediática, y que tristemente para ellos, con la misma velocidad se caerán del falso pedestal derrumbándose cual castillo de naipes. Y no sin razón, ya que estos famosos de castañuela y pandereta, no tienen mérito alguno para gozar del fervor popular, por que la mayoría de ellos no han hecho absolutamente nada para merecer el más mínimo reconocimiento, salvo caer en gracia, por que ni graciosos son la mayoría de ellos.

 

2-Los hay que.

 

Los hay que nunca dan la cara. Siempre se esconden debajo de las faldas de un cobarde silencio. No hablan, nunca dicen nada, nunca se involucran ni toman partido. Siempre se quedan mudos. Da igual que haga frío o calor. Jamás abren la boca, ni en invierno ni en verano. Siempre sin hablar, con los labios sellados por el miedo. Nunca hacen nada por los demás, y a veces en su patética cobardía, no tienen valor ni para defenderse a sí mismos.

 

Los hay que solo hablan cuando les conviene para sus intereses personales. Buscan la palabra si tienen algo que ganar y siempre que el viento sople a su favor. Hacen como el surfista buscando la ola buena, lo demás no les importa. Juegan siempre a caballo ganador. Especulan, intrigan y siempre se comportan con la suficiente sangre fría para esperar el momento oportuno, su momento y no quedar nunca en evidencia.

 

Los hay que siempre dicen lo que piensan. Cuando hablan miran a los ojos a la persona que tienen en frente. Nunca agachan la cabeza ni se esconden. Se rebelan contra las ataduras con las que otros tratan de inmovilizarlos, no admiten imposiciones de nadie, ni se someten a una obligatoria ley del silencio, cuando algunos pretenden hacerles callar. A veces hablan más de la cuenta y se equivocan, pero siempre son libres para cometer sus propios errores, por que dicen lo que piensan, lo que sienten o lo que les viene en gana cuando lo creen conveniente.

 

“Me gustan mis errores, no quiero renunciar a la deliciosa libertad de equivocarme”.

(Charles Chaplin).

 

3-Por ejemplo, Iñigo Ariza.

 

Nuestro personaje no existe en la vida real, al menos con ese nombre que nosotros sepamos. Lo que si es cierto es la forma de ser y actuar del tipo de persona a la que nos vamos a referir a continuación y que se identifican por un determinado comportamiento en su vida social.

El nombre de Iñigo Ariza está elegido al azar, por eso, si entre nuestros amigos lectores se encuentra alguien que se llame así, le agradecemos que no se enfade con esta pequeña historia, ya que simplemente se trata de una inofensiva coincidencia.

Nuestro particular Iñigo Ariza podría llamarse también, Liborio Buendía o Artemio Martín, por poner algunos ejemplos más, y así podríamos seguir con una lista interminable de nombres y apellidos.

Esperamos igualmente que los Liborios o Artemios de apellidos coincidentes con los indicados anteriormente no se siente de ninguna manera ofendidos.

Efectuadas pues, las aclaraciones pertinentes, sigamos con el Iñigo Ariza de esta historia. Nuestro protagonista, para ir haciéndose una idea, es el típico personaje de esos que la gente cuando los conoce, dice que siempre quieren ser el niño en el bautizo, el novio en la boda, el guapo de la película e incluso  exagerando un poco, el muerto en el entierro.

La gente como Iñigo Ariza, en todo momento quieren ejercer de maestros permanentes para las personas de su entorno, incluso para las que no forman parte del mismo. Se transforman continuamente en profesores de palabra fácil y hueca, que predican un continuo y cansino adoctrinamiento, ya que su infabilidad (ellos lo piensan así) al igual que la del Sumo Pontífice en Dogmas de Fe, es incuestionable.

Iñigo Ariza, y los que son como él, pertenecen a esa clase de gente que te dicen lo que has de hacer, pero luego, vemos con infinita sorpresa, que hacen lo contrario de lo que predican, es más o menos eso de: ¡Haz lo que yo te digo pero no lo que yo hago¡ igual que ese padre que llega borracho a casa y le da un enorme sermón a su hijo quinceañero, advirtiéndole de los enormes peligros del alcohol.

¿Cómo es posible tanta incongruencia?, pues, así es.

Esta tipo de personaje, pulula alrededor nuestro como mosca revoloteando cerca de la miel. Siempre saben de todo, siempre estuvieron antes que tú en cualquier sitio y siempre quieren imponer sus ideas a los demás sin importarles el precio.

Los Iñigo Ariza de turno, fingen que te escuchan cuando hablas, pero solo para disimular cuales son sus verdaderas intenciones, ya que al final su ego es tan enorme y los devora de tal forma, que en todo momento tiene que prevalecer su YO por encima de cualquier otra cosa, circunstancia o persona que opine diferente de ellos.

Esta clase de personajes que amenazan nuestra vida diaria son fácilmente detectables, y hay un detalle que los identifica con absoluta claridad y los deja al descubierto, ya que son individuos que se crecen frente a las personas que ellos consideran inferiores, pero luego, vemos con enorme asombro que caminan de rodillas cuando conviven con gente que ellos creen superiores  e incluso se arrastran como cucarachas como si estuvieran totalmente poseídos por aquellos que tienen una elevada posición intelectual, económica o social, y de igual modo con los que son portadores de apellidos ilustres o conocidos, aunque su relevancia sea más propia del pasado, ya que en la actualidad no valen más que los que se apellidan Álvarez, Pérez o Rodríguez, por poner algunos ejemplos.

¡NO ME GUSTAN ABSOLUTAMENTE NADA LOS IÑIGO ARIZA!

He tenido por desgracia, que enfrentarme a alguno de ellos para impedir que pusieran su pie encima de mi cabeza, y jamás he dejado que anularan mi independencia, ni manejaran a su antojo mi vida. Otras personas sin embargo y lamentablemente para ellas, han tenido que sufrirlos y vivir continuamente condicionados  por sus caprichos, si bien es cierto, que hay quienes merecen padecer de vez en cuando, como si fuera una gripe o un simple resfriado, a un Iñigo Ariza en su existencia, ya que no hacen nada para evitarlo, tan solo callar y tragar, y eso en absoluto son opciones válidas, hay que enfrentarse a ellos, sin miedo y con decisión, hasta eliminar de nuestra sociedad este tipo de comportamientos que tratan de controlar de forma dictatorial la vida de las personas.

En muchas ocasiones, cuando se habla de Dictadores, solo nos acordamos de los dirigentes políticos de determinados países, con independencia del tipo de ideología que prediquen si es que en realidad tienen alguna, ya que generalmente quien encabeza una dictadura, lo único que quiere es mandar e imponerse a los demás de cualquier forma y a cueste lo que cueste. Sin embargo, nos olvidamos de los Iñigo Ariza que viven camuflados entre nosotros y que en cuanto pueden y ven el terreno abonado para actuar, ejercen como pequeños y patéticos dictadorzuelos de pacotilla, que entran con sigilo en nuestro entorno parapetados detrás de una bondadosa careta y disfrazados debajo de una inofensiva piel de cordero, con la única intención de ir poco a poco apoderándose de nuestra vida y acabar manejándonos a su capricho.

Sé como son los Iñigo Ariza, siguen ahí, quizás poseo un sexto sentido para detectarlos o puede que tan solo sea intuición, aunque lo que deseo fervientemente es no volver a encontrármelos ¡NUNCA MÁS! el resto de mi vida, ya que, ¡NO LOS SOPORTO! 

Un consejo: ¡Iñigo Ariza, si quieres dominar a alguien, cómprate una mascota!

Resumen:

1-En la sociedad del no esfuerzo lo que se valora es la vulgaridad.

2-Unos nunca dan lo cara, otro solo lo hacen cuando les interesa, y otros la dan siempre.

3-En nuestra vida diaria, hemos de estar siempre atentos, a esos “pequeños dictadores”, que poco a poco y sin que nos enteremos, quieren controlar lo que hacemos y como lo hacemos, para tratar de imponer su forma de ser, de pensar y muchas veces sus caprichos.

Fran Álvarez 

El Blog de Fran Álvarez

El corazón del guerrero se ha parado.

El guerrero ha muerto.

Su corazón ha dejado de latir.

Se ha parado en silencio.

Se ha ido discretamente.

Cansado de batallar.

Agotado por el dolor eterno de heridas incurables.

El guerrero nos ha dejado.

Sin llamar la atención.

De puntillas, suavemente, sin hacer ruido.

Harto de luchar.

Después de tantos y tantos combates.

Contra espadas, puñales y balas.

Contra enemigos de carne y hueso.

Contra fantasmas y molinos de viento.

Aburrido de guerrear.

Consumido por el esfuerzo en luchas interminables.

Con la mochila cargada de objetivos cumplidos.

Y de sonoros fracasos.

Con risas y llantos.

Con orgullo y frustración.

Con agua y fuego, azúcar y sal.

El guerrero ha arrojado la toalla.

Su corazón ha dicho, ¡Basta!

Y no hubo enemigos emboscados.

Ni falsos amigos.

Ni tampoco puñaladas traperas.

Ni mucho menos, damas imposibles.

Sólo una fue la derrota final del guerrero.

Cuando se miró al espejo.

Y vio la cara de su peor enemigo.

“Muchas veces la que nos derrota proviene de nuestro interior”

Fran Álvarez

En la vida.

1) En la vida, si uno se considera una persona seria y responsable, siempre ha de hacer frente a las deudas (tanto materiales como morales) que genera. Lamentablemente, no siempre estamos en disposición de pagar hoy las facturas pendientes (ni unas ni otras), pero siempre, ha de tenerse la intención plena de satisfacer lo que se debe en el futuro, y cuanto antes mejor, siempre y cuando que la deuda no se pueda cancelar en el presente, que sería lo mejor, para ambas partes, por eso nos acordamos de aquello que dice que: Quien paga descansa, y quien cobra, más.

2) En la vida, ante cualquier responsabilidad que una persona ha de afrontar, el objetivo, es desempeñarla lo mejor que sea posible en función de su capacidad, dedicándole el mayor de los esfuerzos y utilizando al máximo los recursos disponibles que tenga a su alcance. Si pese a todo, el resultado obtenido en base al trabajo realizado no siempre es lo suficientemente positivo que esperamos, hay que pensar, que dejando a un lado los errores que uno haya podido cometer, son muchas las veces, que dependemos de una serie de circunstancias que no podemos controlar, por lo tanto es inútil matarse por conseguirlo, y también hay ocasiones que estamos supeditados a la acción de otras personas, con lo cual nuestro margen de maniobra queda bastante reducido. No obstante, si los resultados son desfavorables siempre es fundamental hacer examen de conciencia y admitir las equivocaciones propias para corregirlas en el futuro y en especial, no culpar a los demás de lo que nosotros hemos hecho mal.

3) En la vida, vemos muchas veces como la existencia humana se convierte en una gran obra de teatro representada sobre un majestuoso a la vez que efímero decorado de cartón-piedra, y en el que casi todos los personajes se esconden detrás de una careta, que impide conocer su verdadero rostro, incluso se podría añadir a lo dicho, que muchos de estos individuos son más falsos que un Rolex (Trolex) de esos que se venden en los mercadillos junto a los discos y películas del famoso Top-Manta.

 Fran Álvarez 

Que no te digan.

Que no te digan cuando has de reírte,

si lo que oyes no te hace gracia.

 

Que no te digan que debes de hablar,

cuando lo que quieres es refugiarte en tu silencio.

 

Que no te digan por donde has de caminar,

si sabes que la dirección a seguir es la equivocada.

 

Que no te digan a quien debes de escuchar,

cuando el que habla no te aporta absolutamente nada.

 

Que no te digan cuando has de querer,

si tus sentimientos están de vacaciones.

 

Que no te digan  ni cuando, ni cómo, ni donde, ni cuando …

 

Fran Álvarez 

Quisiera ser.

Quisiera ser guitarra,

y que las cuerdas hagan sonar mi alma.

Quisiera ser trompeta,

y sacarle un sonido de balada.

Quisiera ser piano,

y tocar con mil teclas de esperanza.

Quisiera ser batería,

y marcar siempre el ritmo de mi vida.

Quisiera ser corneta,

y avisarte, para que siempre sepas de mi llegada.

Quisiera ser violin,

y que el arco, como si fuera tu mano, suavemente me acariciara.

 

Hay tantas cosas que uno quisiera ser a lo largo de su vida, que apenas hay tiempo para que los deseos se cumplan. La vida pasa muy deprisa, lo que no hagas hoy, quizás mañana ya no puedas hacerlo. Por eso, hay que aprovechar cada hora, cada minuto, cada segundo de la existencia para ser todo eso que queremos ser, guitarra, trompeta, piano, batería, corneta, violín y si podemos ser toda la orquesta, mucho mejor, cuantas más experiencias se acumulen en nuestro interior, eso es lo que habremos ganado.

Fran Álvarez

Blog Dos en el paraíso terrenal

Claro y Oscuro.

 

1-Luces y Sombras.

 

No es necesario extenderse demasiado, cuando hay algo que está absolutamente comprobado, y se sabe a ciencia cierta que es verdad. Para resumirlo, se podría de decir algo tan elemental, como que, las cosas buenas nos benefician y las malas nos perjudican. Unas y otras, no se puede controlar en su extensión, ya que las personas vivimos supeditadas a lo que nos depara el destino, lo que si es real, es que la actitud propia de cada individuo, lo predispone en un sentido o en otro.

En la existencia humana, hay muchos caminos por los cuales las personas pueden transitar, unos los hacen por decisión propia, que es lo ideal, y otros para su desgracia, no tienen la posibilidad de elegir (o no quieren hacerlo), y van por donde les mandan.

Sin embargo, al final todo se queda reducido a dos únicas direcciones, una que te lleva por el camino que conduce a la luz, y otra, que te arrastra hacia terrenos más sombríos, que irremediablemente conducen a la oscuridad.

Claro u Oscuro, esa es la elección, aunque no siempre el ser humano, tiene la capacidad y el acierto necesarios para tomar la decisión correcta, cuando tiene oportunidad real de hacerlo.

Luces: alegría, amabilidad, autoestima, adaptabilidad, autoconfianza, buen humor, creatividad, entusiasmo, ilusión, júbilo, motivación, optimismo, resiliencia, sentido del humor, superación …..

Sombras: ansiedad, aburrimiento, decepción, derrotismo, desmotivación, depresión, desconfianza, desilusión, estrés,  frustración, hundimiento, ira, miedo, mal humor, odio, pesimismo, rabia, tristeza….

¿Y tú, qué camino eliges?

 

2-Sol y Nubes.

Dice el psicólogo y pedagogo Bernabé Tierno en su estupendo libro “Optimismo Vital”, que existen dos clases de personas, por un lado aquellas que transmiten energía positiva y que él llama Personas Medicina y las que son todo lo contrario, a las que el autor se refiere como Personas Tóxicas.

La denominación nos parece perfecta para calificar a los individuos que se encuentran en un grupo o en el otro.

Hay personas que están continuamente al Sol, que cargan la pila de su existencia con positividad permanente, con energía constructiva, están siempre al lado de la luz y rebosan optimismo por todos los poros de su piel. Viven siempre en el HOY, y no se dejan atormentar por los descalabros que han tenido en un pasado que ya no existe. Tampoco se preocupan en exceso de un incierto futuro que todavía no ha llegado y saben disfrutar del momento con lo poco o mucho que cada nuevo día les trae.

Las personas Soleadas, son las que saben tomar las riendas de su vida, se construyen a sí mismas, es decir, son los auténticos arquitectos de su existencia. Como vulgarmente se dice, transmiten buen rollo. Son amigables y saben animar a su entorno cuando la situación lo requiere, procurando mejorar el bienestar de aquellos que les rodean. Saben transformar sus experiencias desfavorables en lecciones provechosas para que les sirvan de permanente aprendizaje, y de esa forma no tropezar dos veces con la misma piedra, aunque es bien cierto, que este es un objetivo complicado que no siempre se consigue alcanzar, pues de sobra es conocido que el ser humano se golpea muchas veces con el mismo obstáculo, quizás demasiadas, antes de darse cuenta y asumir sus errores y torpezas.

La gente que vive al Sol, siempre está dispuesta a sumar, animar, crear y crecer.

Del otro lado tenemos a las personas que viven siempre debajo de la Nube, en esa especie de semioscuridad permanente, que solo ven el color gris, y eso, en el mejor de los casos, pues hay gente que desarrolla su vida casi de forma continua, envuelta en una especia de manto cuyo principal protagonista es el negro,  para su desgracia y la de quienes conviven con ellos.

Los Nubosos a diferencia de los Soleados, transmiten de forma permanente energía negativa. Viven anclados en el NO y su existencia es un estado de frecuente malestar ya que se sienten desgraciados, se quejan continuamente de todo y se desenvuelven en una situación que se caracteriza la mayoría de las veces por la angustia y la frustración.

Los que tienen a las Nubes por techo, son personas que probablemente han dejado de controlar sus vidas, ya que la han puesto en manos de otros, ya sea por falta de personalidad, de iniciativa o de capacidad, e incluso por ser excesivamente cómodos. Lo que si está claro, es que no ejercen de albañiles a la hora de ir poco a poco, día tras día colocando los ladrillos del edificio de su vida.

Si se vive envuelto en lo negativo es más fácil que las tendencias de tipo destructivo aparezcan y quienes han hecho de su vida un terreno abonado al signo menos, tienen todas las papeletas para desarrollar situaciones conflictivas con las demás personas, en especial con las más cercanas a ellos e incluso consigo mismos.

La vida del lado de la Nube, es un ejercicio continuo de quitar y no añadir nunca. Siempre de restar.

Los pensamientos se vuelven oscuros como la propia existencia de quienes viven así.

Y al final nos damos cuenta de que tanto los unos como los otros, ya sean los que viven al lado de la claridad cobijados por el acogedor calor del Sol, como los que se refugian bajo la tristeza de tener siempre las Nubes por sombrero, solamente se diferencian en una cosa, que es su forma de pensar.

 

 

“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado”  (BUDA)

 

 

Resumen:

 

1-La balanza tiene dos lados, el positivo y el negativo, para cual de los dos se incline más, depende muchas veces de uno mismo y no tanto de las circunstancias.

2- Cuando hablamos de personas, las verdades absolutas no existen, y por eso hay también individuos que viven pasando continuamente  de un lado a otro, unas veces están al Sol y otras debajo de las Nubes. Lo importante es que se den cuenta de que lugar les beneficia más, en que sitio son más felices y a partir de ahí sepan elegir con sabiduría, que en estos casos es una virtud fundamental para saber huir de lo que en verdad nos amarga la existencia y nos hace ser desgraciados.

Fran Álvarez

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No te extrañes, si te dicen cobarde.

Si nunca dices lo que piensas.

Si no proteges a los débiles.

Si nunca haces lo que quieres.

Si no defiendes tus ideas.

Si siempre le ríes las gracias al que manda.

Si te inclinas ante el rico

Si andas todo el día de rodillas.

Si nunca das la cara.

Si siempre tienes miedo.

 

¿Te extraña que te digan que eres un cobarde?

 

“Los enemigos son siempre peligrosos, mejor no tenerlos, pero si eso es inevitable, siempre es preferible  que el enemigo sea alguien valiente, pues si además es cobarde, su peligrosidad es mucho mayor”.

Fran Álvarez 

Jugando.

Conocí algunas chicas, a las que les gustaba mucho jugar al escondite, lo malo, es que solo ellas sabían las reglas del juego, y cuando yo me las aprendía, para saber bien de que iba el divertimento, ellas las volvían a cambiar, así que, mejor fue dejarlas a ellas jugar solas, o con otro ingenuo, que se adapte mejor al juego, incluso que se deje tapar los ojos con un pañuelo para no ver la realidad, aunque para eso, tampoco es preciso poner nada para bloquear la visión, simplemente, se mira hacia otro lado y en paz, al menos es lo que hacen muchos. Al final no se sabe si el juego es el escondite, la gallina ciega o una mezcla de ambos, lo único cierto es que uno juega, pero realmente no sabe a que.

Fran Álvarez 

La realidad del tiempo presente.

 

Si hay algo verdaderamente demostrable en la vida del ser humano, es que, hay que vivir en el hoy, ya que es la única realidad que existe. El mañana, está aún por llegar, aunque si el presente que se vive, nos hace sentirnos excesivamente desgraciados, no es desde luego mal asunto, utilizar como terapia mental el deseo permanente de aguardar la llegada de un futuro agradable y bondadoso, para que disminuyan en lo posible nuestras preocupaciones actuales.

El pasado no existe, ha muerto y su cadáver está enterrado, sacarlo de la caja no es buena idea (a veces todavía huele demasiado mal), y mucho menos, cuando solo nos sirve para recordar las cosas negativas que han ocurrido a lo largo de nuestra existencia.

El presente, es el que cuenta, solo él, pero si hoy seguimos repitiendo de forma habitual lo que hicimos mal ayer, el tiempo actual se convierte en una permanente vuelta al pasado, en un continuo retorno a lo que ya sucedió, de tal forma que entramos en un circulo vicioso del que resulta muy complicado poder salir, aunque haya quienes pongan todo su empeño en lograrlo, pero muchas veces la huida resulta imposible. Nos hemos acostumbrado a mirar hacia atrás demasiadas veces y nos hemos quedado con el hábito, cuando en realidad hacia donde debemos de dirigir nuestra vista es siempre hacia adelante y sobre todo que nuestros ojos miren el ahora, no el antes, ni tampoco el después.

Fran Álvarez

Diario SUR

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