En la vida real casi siempre aparece el tocapelotas/rompehuevos de turno, que en un momento dado interrumpe el mejor momento del día de alguien, para contarle una estupidez o simplemente para cuchichearle el último chisme de moda. En los sueños, sucede algo parecido, cuando el maldito despertador suena siempre fastidiando la mejor de las ensoñaciones,

