EN EL CENTENARIO DE RAMON GAYA
(1910-2005)
“Como si hubierais muerto y os hablara
desde un ser que no fuese apenas mío;
como si sólo fuerais el vacío
de mi propia memoria y os llorara
con una extraña pena que oscilara
entre un cálido amor y un gran desvío;
como si todo fuera ya ese frío
que deja un libro hermoso que cerrara
sus páginas sin voz…”
Ramón Gaya.
LA VOZ DEL PINTOR POETA
La obra poética de Ramón Gaya es poco conocida, sin embargo, en sus poemas, con verdadera maestría, se muestra capaz de adentrarse en problemas universales o de reflexionar, lenta y minuciosamente, sobre situaciones, sentimientos, objetos -cosas amigas-, o poesía de otros que a veces toma como punto de partida para crear poesía personalísima. Un ritmo lento, un tono distanciado, puede unirse -como en el soneto A mis amigos- para crear la sensación de búsqueda minuciosa, de exploración casi proustiana en la duración de los sentimientos, El pintor, ensayista y poeta Ramón Gaya nace en Murcia el 10 de octubre de 1910 y fallece en Valencia el 15 de octubre de 2005. Hijo de una familia catalana, abandona pronto la escuela para dedicarse a la pintura, de niño recibe la influencia del cubismo y de Cézanne. En la revista Verso y Prosa, aparecen algunas de sus pinturas y sus primeros escritos. Con diecisiete años se desplaza a Madrid y visita el Museo del Prado. Conoce a Juan Ramón Jiménez y se relaciona con la mayoría de los poetas de la Generación del 27. Permanece una semanas en Madrid y sale para París donde conoce a Picasso del que posteriormente escribiría: “… pero Picasso es, sigue siendo efectivamente España” y celebra una exposición en la galería Aux Quatre Chemins, junto con los pintores Pedro Flores y Luis Garay. Decepcionado por las vanguardias regresa a Murcia. A inicios de 1932 se encuentra en Madrid, con Luis Cernuda, Sánchez Barbudo, Rafael Dieste, Enrique Azcoaga y otros, participa muy activamente en el Museo del Pueblo del Patronato de las Misiones Pedagógicas lo que le permitió visitar muchos pueblos de la geografía española. Poco antes del inicio de la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco, contrae matrimonio con Fe Sanz. Durante la guerra española participó en la Alianza de Intelectuales Antifascistas, y fue inspirador y cofundador -con Rafael Dieste, Antonio Sánchez Barbudo, Ramón Gaya y Juan Gil-Albert de la revista Hora de España, cuyo primer número se publicó en Valencia, en enero de 1937. A mediados de ese año, se unieron a ellos María Zambrano y Arturo Serrano Plaja. El poeta malagueño Moreno Villa recuerda en su obra Vida en claro: “Unos literatos jóvenes, Gil-Albert-, Dieste, Gaya y Barbudo me pidieron que fuese a ver al Director de Propaganda para hacer otra revista… Así se fundó Hora de España, donde tantas cosas buenas publicó Antonio Machado”. Participa en II Congreso de Intelectuales Antifascistas, firmando la famosa “Ponencia colectiva”, con Antonio Aparicio, Arturo Serrano Plaja, Emilio Prados, Juan Gil-Albert, José Herrera Petere, Lorenzo Varela, Miguel Hernández, etc., en la que se debate el papel, la necesidad y el carácter del arte en tiempos de revolución. Expone algunas de sus obras en el pabellón de la República Española de la Exposición de París de 1937. Pierde a su mujer, en el bombardeo de Figueras, en los últimos días de la guerra española. Con el grupo de Hora de España consigue cruzar los Pirineos y son internados en el campo de concentración de Saint-Cyprien. En junio de 1939 embarca en el Sinaia rumbo a México, donde permanece exiliado hasta 1952. Allí casi siempre editó sus versos en “plaquettes” fuera de venta o en revistas. En los primeros años del exilio, publicó en las revistas más importantes, tales como, Las Españas, Romance, revista dirigida por el poeta andaluz Juan Rejano, El Hijo Pródigo, Taller… El número V de Taller, revista mexicana de poesía y crítica dirigida por Octavio Paz, correspondiente a octubre de 1939, anuncia: “Al recoger su fraternal colaboración -la de Ramón Gaya junto con las de Lorenzo Varela, Sánchez Barbudo, Gil-Albert y Herrera Petere- no hacemos más que ahondar y proseguir, ahora de modo más visible, uno de los propósitos esenciales que dan sentido a nuestra revista: el de nuestra fidelidad a la cultura y especialmente a la causa viva de la cultura hispánica”. Ramón Gaya es el autor de las viñetas de la cubierta de la revista, del número V al XI y, además, de críticas artísticas, publica en el número de diciembre de 1939, una serie de sonetos, que bajo el título Sonetos de un diario constituyen una antología mínima. En 1940 pinta su primer cuadro del exilio La cinta. En junio de 1952 llega a París. Viaja a Italia y a Portugal, como nos narra en su libro Diario de un pintor, 1952-1953 (1984). Vuelve a Europa en 1956 y se instala provisionalmente en Roma. En 1960, año de su regreso a España, publica en Roma su libro de ensayos Il sentimento della pittura. En 1966 conoce a Isabel Verdejo, con la que contrae matrimonio posteriormente, y de la que realiza numerosas pinturas y dibujos. En 1969, publica su obra fundamental: Velázquez, pájaro solitario. En los setenta se instala, primeramente en Barcelona, y, posteriormente, en Valencia. En 1983, participa en la exposición “El exilio español en México”, celebrada en Madrid. Entre los premios y distinciones se cuentan: Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1985), Premio Nacional de Artes Plásticas (1997) y Premio Velázquez de Artes Plásticas (2002). De su obra literaria citamos: El sentimiento de la pintura (1960), Velázquez, pájaro solitario (1969), Nueve sonetos del diario de un pintor (1982), Homenaje a Picasso (1984), Diario de un pintor,1952-1953 (1984), Algunos poemas del pintor Ramón Gaya (1991), Naturalidad del arte y artificialidad de la crítica (1996) y Obras completas (4 vls., 1990-2000). Y como dijo el pintor poeta: “Si morimos no es muerte, / si vivimos no es vida, / sólo tú, primavera, / sigues fiel a ti misma”. Francisco Arias Solís Paz y Libertad. Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre. URL: http://www.internautasporlapaz.org
JACOBO SUREDA MONTANER

