LA COLECCION DE DOCUMENTOS ORIGINALES DEL ARCHIVO MUNICIPAL DE MALAGA Y CAMPANILLAS

 

Carlos Miranda Martínez
Jesús Manuel Castillo Ramos
Antonio Ramos Ramírez
 
En la antigüedad, el significado de la palabra Archivo se refería exclusivamente al lugar, arca o depósito donde se conservaban los documentos; los griegos empleaban la palabra archeion, mientras que los romanos utilizaron archivum, de la que proviene el término actual.
 
Esta primera acepción alude al elemento estructural que servía de contenedor a los documentos que eran importantes para la colectividad. Ello explica que, en la actualidad, y en el mundo empresarial, por archivo se conoce tanto al edificio donde se custodian los documentos, como al conjunto de documentos conservados en su interior.
 
Tomando la definición propuesta por Antonia Heredia, diremos que archivo es “uno o más conjuntos de documentos, sea cual sea su fecha, su forma y soporte material, acumulados en un proceso natural por una persona o institución pública o privada en el transcurso de su gestión, conservados respetando aquél orden, para servir como testimonio e información para la persona e institución que los produce, para los ciudadanos o para servir de fuentes de historia”.
 
El Diccionario de Terminología Archivística propone tres definiciones del término archivo según se atienda a su contenido documental, como institución o como continente donde se conserva la documentación. Sobre la base de esta triple visión, por archivo se entiende:
 
            -Conjunto orgánico de documentos producidos y/o recibidos en el ejercicio de sus funciones por las personas físicas o jurídicas, públicas y privadas.
 
            -Institución cultural donde se reúnen, conservan, ordenan y difunden los conjuntos orgánicos de documentos para la gestión administrativa, la información, la investigación y la cultura.
 
            -Local donde se conservan y consultan los conjuntos orgánicos de documentos.
 
 
 
En realidad, todos los elementos citados en estas definiciones resultan imprescindibles para que un archivo sea considerado como tal. En efecto, todo archivo necesita contar con un conjunto de documentos que testimonian el desarrollo de una actividad humana, ya sea pública o privada; pero si estos documentos no cuentan con un sistema adecuado de organización, únicamente se tendrá un almacén de papeles más o menos antiguos, mejor o peor amontonados.
 
La existencia de un archivo siempre viene precedida por la de una institución (organismo público o empresa privada), dotada de una función clara y definida, con unas actividades concretas y específicas que desarrollar. El conjunto de documentos generados por una misma institución o empresa a lo largo de un período continuo de tiempo se denomina fondo documental. El proceso natural de la actividad hace que los documentos se acumulen y que el valor de la documentación evolucione desde el puramente administrativo, hasta el histórico.
 
El ministerio de cultura dispone en Internet de una página Web a través de la cual se puede acceder al conjunto de archivos estatales y hacer uso de algunos de sus servicios. En ella se pueden consultar calendarios de actividades y exposiciones, así como hacer visitas virtuales, obtener información de sus fondos documentales y leer sobre su historia.
 
La red general de archivos estatales se compone de:
 
Archivos Estatales
 
 
De entre ellos me gustaría destacar los dos primeros, de los que haremos una breve reseña histórica:
 
-El Archivo General de Indias nace en 1785 por deseo del rey Carlos III, con el objetivo de centralizar en un único lugar la documentación referente a las colonias españolas hasta entonces dispersa en diversos archivos: Simancas, Cádiz y Sevilla. El responsable del proyecto fue José de Gálvez y Gallardo, secretario de Indias, encargándose el académico e historiador Juan Bautista Muñoz, cosmógrafo mayor de Indias, de su ejecución.
 
La Casa Lonja de Mercaderes de Sevilla, construida en época de Felipe II entre 1584 y 1598, por Juan de Mijares, sobre planos de Juan de Herrera, fue elegida como sede del archivo, tarea que desempeña hasta el día de hoy.
 
-El Archivo General de Simancas nace como archivo general de la Corona de Castilla en 1540, fecha (16-IX-1540) en la que se da la primera orden de envío de documentación al castillo de Simancas.
Instalado en el castillo de Simancas, edificado por el Almirante de Castilla en el último tercio del siglo XV, y que fue cedido a la Corona en 1490, sufrió varias obras de remodelación entre 1540 y 1545, fecha en que fue establecido como archivo Real por Felipe II con órdenes a diversos personajes notables e instituciones de la Corona (Chancillerías de Valladolid y Granada, corregimientos del reino, alcaldes mayores, Consejo Real, embajadores) para que remitieran la documentación de uso público que conserven al castillo de Simancas. Con anterioridad el archivo de la Corona, organizado en un primer momento por Fernando el Católico en 1509, era itinerante como la misma corte.
El castillo estuvo en obras desde 1545 hasta 1567 y posteriormente pasó por otra reforma de manos de Juan de Herrera entre 1578 y 1584, y siguió modificándose hasta 1592. En la actualidad (2006) se está llevando a cabo una profunda remodelación del archivo.
Dotado de uno de los primeros reglamentos de archivos del mundo (1588), el Archivo funcionó hasta 1844 como archivo corriente de la Corona de Castilla, convirtiéndose en archivo histórico desde esa fecha, con autorización para su uso por los investigadores. La enorme calidad y cantidad de documentación que conserva (entre 50 y 60 millones de documentos) entre los siglos XV y XIX hace de él uno de los principales archivos históricos del mundo (tras el Archivo Secreto Vaticano) y una fuente indispensable para el conocimiento de la Edad Moderna y del Imperio español.
El Archivo General de Simancas tiene asignados archiveros desde su inicio hasta el día de hoy. La familia Ayala desempeñó el cargo ininterrumpidamente desde Diego de Ayala (1512-1593) hasta Manuel de la Cruz Ayala y Rosales (1786-1811). Durante la Guerra de la Independencia Española el castillo sirvió como acantonamiento de tropas francesas y deja de prestar servicio el Archivo. El destrozo en los fondos fue considerable así como el robo de documentación, alguna de la cual volvió al archivo en 1944. Tras la guerra el canónigo Tomás González reorganizó los fondos y el archivo, de forma que aún hoy en día se siguen usando sus inventarios, por imperfectos que sean. En 1844 una Real Orden creó el Archivo Nacional de Alcalá de Henares, cerrando al uso corriente el Archivo de Simancas y convirtiéndolo en archivo histórico, abriendo sus fondos al público investigador, y así permanece hoy en día.
 
En el caso de Andalucía contamos con archivos de gran importancia como el Archivo de la Real Chancillería de Granada, y en el de Málaga contamos con archivos de gran importancia para el conocimiento de nuestra historia, debiendo citar el:
 
            -Archivo Histórico Provincial
           
-Archivo Municipal de Málaga
           
-Archivo de la Diputación Provincial
           
-Archivo Histórico de la Santa Iglesia Catedral (Antiguo Archivo del Cabildo Catedralicio)
           
-Archivo Histórico Diocesano
 
Estos dos últimos cuentan con un Catálogo General digitalizado que puede ser descargado y consultado a través de Internet.
 
En el caso del Archivo Municipal de Málaga, se conserva en la Biblioteca de la Diputación Provincial un Índice de la Colección de Documentos Originales de dicho archivo que data del siglo XVIII y al que ya Francisco Bejarano dedicó algún estudio.
 
En uno de estos volúmenes, concretamente en el número 179 de los Libros de Cabildo, se recoge un texto por el que tenemos noticia de que ya en 1788, ante el mal estado de conservación y organización de los documentos que se recogían en el archivo, el síndico del común D. Juan Galvey, acordó buscar alguien ducho en letra antigua que pudiera poner orden en aquel desbarajuste.
 
Esta persona, que sería el germen del actual archivero, era necesaria puesto que difícilmente se podían ordenar documentos sin entenderlos. El trabajo por tanto sería encargado a don Pedro Fernández de la Rosa, único paleógrafo que había en aquel tiempo en la ciudad y a don Antonio Romero, escribiente.
 
La labor sería lenta. Para ella, delante de cada uno de aquellos documentos, o grupo de ellos, se coloca una hoja de papel encabezada con las abreviaturas Legajo y Número que quedan sin determinar con el resumen del contenido de la documentación a la que precede. Posteriormente se encuadernan en tomos, indicándose en el lomo los años comprendidos en cada volumen, al tiempo irán haciendo los índices del contenido de los Libros de Cabildo.
 
El trabajo quedó terminado en 1790 y como resultado de esta extraordinaria labor organizativa se confeccionarían un total de 60 volúmenes, de los que hoy sólo se conservan 58. En ellos se contendrían documentos desde 1487 hasta 1779, pero la pérdida de los volúmenes 59 y 60, ha provocado que los documentos más modernos que se conserven sean de 1773. Por otro lado parece ser que el volumen número 20 fue en origen la segunda parte del volumen 19 y que, tras la pérdida de éste, fuese renombrado con una nueva cifra, en cuyo caso serían un total de tres los volúmenes perdidos.
 
No obstante sí que se conservan aún en la biblioteca de la Diputación Provincial los dos volúmenes que componen el denominado Índice de la Colección de Originales del Archivo municipal de Málaga; de tamaño folio y encuadernados en piel española, que serían escritos después de la pérdida de los volúmenes 59 y 60.
 
En estos dos ejemplares, que como ocurre tantas veces con este tipo de cosas, tras un lamentable período de extravío, fueron comprados por D. Nicolás Gutiérrez en 1921 en un baratillo de la ciudad; debajo de las fechas de 1828 y 1830, puede leerse: “Índice General de las Reales Ordenes y demás documentos que se conservan en el Archivo de esta Ilustre Ciudad de Málaga”. En cada una de sus portadas se puede observar una octava real que alaba la labor realizada en el Archivo del Ayuntamiento por los señores Cisneros, Bourman y Cabarrús, quienes como Regidores Perpetuos del Cabildo durante los años finales de 1820 y 1830, ordenaron sus papeles y documentos. Éstos a su vez, encargaron a D. Francisco González Villalobos la redacción del Índice General, quien no se limitó a copiar el contenido de los resúmenes que en su día hiciera Fernández de la Rosa, sino que se esforzó por mejorar la redacción, simplificándola a veces y actualizando la ortografía. Fíjense que estupenda labor de revisión, organización y redacción de resúmenes llevó a cabo en apenas dos años y medio.
 
Esta ordenación se hizo con una clara motivación administrativa para facilitar el uso y localización de los documentos, pero si bien su valor administrativo cumplió hace tiempo, como pueden imaginar su valor histórico tiene plena vigencia. De hecho esta documentación, es utilizada frecuentemente por los investigadores y se cita abundantemente en obras y artículos; y precisamente por ello la existencia de estos Índices, que en realidad son un catálogo, aparecen como magníficos instrumentos para la más fácil utilización y consulta de esta serie documental.
 
Por último, una vez estudiado el origen e importancia de esta obra, nos gustaría mencionar algunas de las referencias geográficas que se incluyen:
 
-Arroyo Campanillas y Partido y Cortijo Cupiana.
 
-Partido de Campanillas
 
-Río Campanillas
 
           
           
 
 
 
 
 
 
 

COMENTARIOS A UN CONTRATO DEL SIGLO XX

 

Jesús Manuel Castillo Ramos
Carlos Miranda Martínez
Antonio Ramos Ramírez
 
En la presente ocasión, venimos a presentar al lector un documento histórico del año 1923 que no es más que un contrato modelo entre aquellas mujeres que en el referido año querían optar a un puesto de maestra y los consejos de educación de las escuelas, que eran el órgano encargado de cada uno de los referidos centros educativos de los municipios de ese momento.
 
El texto, extraído de los fondos de la Universidad de Castilla-La Mancha y cedido a nosotros por Inmaculada Viñolo Navajas, incluye catorce puntos que debía de cumplir la trabajadora a cambio de desarrollar su labor y percibir por ella la cantidad de 75 pesetas mensuales.
 
En el primer apartado, se prohibía taxativamente a la profesora casarse.
 
De ser así, el documento laboral que estamos viniendo a comentar en el presente artículo de investigación quedaba automáticamente anulado y sin efecto.
 
Igualmente, en los puntos segundo y tercero, se prohibía taxativamente a quienes tenían suscrita la presente relación laboral andar en compañía de hombres, a la par que se les exigía cumplir con un horario de estancia en el hogar que comprendía entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana.
 
El mismo, podía ser roto si debía de atenderse alguna obligación escolar.
 
En el citado documento, se enumeraba a continuación otras series de prohibiciones.
 
Las mismas, iban desde no estar permitido pasearse por las heladerías de la ciudad, a no abandonar la ciudad o lugar de residencia si no es con permiso del Presidente del Consejo ya citado y no fumar cigarrillos, ni beber cerveza, vinos ni whisky.
 
En caso de encontrarse a la trabajadora incumpliendo uno de los tres preceptos últimos, el contrato que estamos analizando dejaba de estar en vigor.
 
Continuaba la enumeración de preceptos a cumplir con la citación de que ninguna profesora podría viajar en ningún coche de ningún hombre a no ser que este tuviese con la susodicha la consanguinidad propia de ser padre o hermano.
 
En el vestuario de las profesoras, no podían figurar ropas de colores brillantes y estas no podían teñirse el pelo.
 
Las profesoras sujetas al documento de este año, debían de usar un mínimo de dos enaguas y vestidos que quedaran a más de cinco centímetros por encima de los tobillos de las mismas.
 
El penúltimo precepto es curiosamente el único que tiene que ver con el mundo de la enseñanza.
 
Así, se citaba en el que se debía de mantener limpia el aula, consiguiendo tal premisa con la obligación de barrer el suelo al menos una vez al día y fregarlo con agua caliente al menos una vez en semana.
 

BREVE REPASO HISTORICO DEL ARCHIVO MUNICIPAL DE MALAGA

Como sabemos el 19 de agosto de 1487 se produce la conquista de Málaga por parte de los Reyes Católicos y un año más tarde se produce el nombramiento de la casa Ayuntamiento que estaría ubicada en el Postigo de los Abades, en una antigua mezquita.
 
Desde ese momento, la historia del archivo irá unida a la de su institución productora, el cabildo municipal, y por tanto se hallaría instalado en sus casas hasta el 19 de enero de 1989 en que se traslada a su actual emplazamiento.
 
El 10 de mayo de 1491 se celebra un cabildo en el que se acuerda la compra de un arca reforzada  con tres cerraduras para guardar los privilegios y escrituras de la ciudad. Una llave sería para el Justicia Mayor, otra para un regidor nombrado por la ciudad y otra para el escribano del cabildo.
 
El Archivo permanecería en Postigo de los Abades hasta que ya en 1528 se subasta el edificio, que amenazaba ruina, para sufragar con los beneficios de su venta, la construcción de uno nuevo en la actual Plaza de la Constitución, aunque se desconoce el emplazamiento exacto.
 
A partir de ese momento, bien fuera por necesidades de espacio (recordemos que hacia 1611 la Casa Capitular se había quedado pequeña y hacia 1630 estaba muy deteriorada) o por el deterioro sufrido, se acometen diferentes fases de reforma y ampliación como la capilla o el archivo.
 
Entre 1632 y 1648 se construye el nuevo Ayuntamiento, que se dota incluso de un telar donde los encuadernadores cosían los pliegos de papel.
 
Vemos como la falta de espacio va relegando los documentos a lugares poco apropiados para su conservación, como los huecos de los balcones. También influyen la presencia de insectos, ratas y otros condicionantes nocivos para la conservación de estos materiales. A lo largo del siglo XVIII se va a notar una mayor preocupación por la documentación provincial, en 1727 un informe avisa del mal estado de conservación de los documentos y se toman algunas medidas para solventar esta situación.
 
En esta época del Archivo estaría dividido en dos partes:
 
            -Contaduría
            -Actas capitulares, Privilegios, etc…
 
que se unirán para formar la  sección de Propios, Censos, Rentas y Arbitrios del actual Archivo Municipal.
 
En 1849 el Archivo se traslada a San Telmo y en 1854 vuelve a la Casa Capitular, para trasladarse de nuevo en 1855 al Convento de San Agustín y volver a la Casa Capitular en 1859.
 
En 1860 se demuelen las Casas Capitulares y se traslada la sede al nº 11 de C/ San Agustín, dejando abiertas las ventanas de los pisos superiores para su ventilación.
 
Entre 1864-1868 se traslada a un local en C/ Cister, al haber reclamado el obispado el convento, pero en 1868, con la Gloriosa, el convento pasa a manos del ayuntamiento con lo que se vuelve a trasladar allí el archivo. Un año más tarde se devuelve el convento a la Iglesia aunque el Archivo permanecerá allí hasta 1919.
 
En esa fecha se inaugura el actual ayuntamiento y se traslada allí su fondo documental. Si bien el espacio era reducido y pronto se hizo insuficiente, la labor de conservación y descripción llevada a cabo por personajes como Antonio Guzmán y Francisco Bejarano Robles, consigue dar forma al ya existente fondo bibliográfico, fundándose la Biblioteca de Málaga.
 
En 1925 el Ayuntamiento compra el edificio de la Principal para instalar en él el Palacio de Justicia. Este edificio había sido construido posiblemente por los Loring como vivienda familiar hacia 1792. Así pues allí se ubicaría la Audiencia desde 1926 hasta los años 50.
 
En 1964 se instalaría allí la Facultad de Ciencias Económicas y en 1988 se iniciarían las obras para acondicionamiento del edificio como sede del Archivo Municipal.
 
El 19 de febrero de 1989 es por fin inaugurado como Archivo.
  
 
Fondos
 
Hemos dicho que el archivo tuvo su origen con la tomas de la ciudad por los Reyes Católicos y por lo tanto en esa época se estructuraron las primeras colecciones del Archivo Municipal. Hoy día comprende las siguientes partes:
 
            Archivo Histórico
            Archivo Administrativo Intermedio
            Biblioteca Auxiliar del Archivo Municipal
            Hemeroteca Municipal
 
A continuación estudiaremos los fondos presentes en cada una de ellas.
 
            I. Archivo Histórico
 
            -Libros de los Repartimientos de Málaga: los cinco libros de los Repartimientos comprenden el reparto de tierras y casas a los vecinos cristianos que venían a repoblar la ciudad y los pueblos que pertenecían a la jurisdicción de Málaga entre 1487-1505.
 
            -Actas Capitulares: acuerdos municipales desde 1489 hasta 1924, en que se diferencian las sesiones municipales correspondientes a Plenos y Permanentes hasta 1993; Resoluciones de la Alcaldía desde 1994.
 
            -Originales: Se compone de 60 volúmenes originales, generados por instancias supramunicipales: Reales cédulas, provisiones, privilegios, mercedes reales, nombramientos de cargos municipales, albalaes, etc… recibidos en este Ayuntamiento entre 1489-1773.
 
            -Provisiones: 32 volúmenes, copias de la Colección de Originales, a las cuales se les añadió: nombramientos de corregidores, regidores, escribanos, jurados, procuradores, mayordomos de propios, etc. (1489-1790)
 
            -Ordenanzas: tienen su origen en las que dieron los RR.CC. en Jaén el 27 de mayo de 1487, para la constitución y organización del municipio. En 1556 se recopilan en un volumen manuscrito y se mandan imprimir en 1611. Estas ordenanzas servirían para regir la ciudad durante un largo período de su historia.
 
            -Catastro de Ensenada: documentación del proyecto para la instauración de la Única Contribución del Marqués de la Ensenada; 27 volúmenes (1750 aprox.) Recoge los trabajos de recuento de toda la producción y riqueza de los bienes, tanto seculares como eclesiásticos, con objeto de unificar el criterio de cobrar impuestos, sobre la base del impuesto único, cuya base impositiva sería la tierra (fuente de todo beneficio).
 
            -Legajos: Secciones del inventario que recogen los documentos generados por las distintas oficinas municipales: Secretaría de la escribanía, propios, rentas, personal, arquitectura, asesoría jurídica, beneficencia, cementerios, quintas, etc… (14000 aprox.)
 
            -Padrones de Habitantes: 1842-1970
 
            -Registro de Nacidos, Casados y Difuntos: 1841-1870
 
Materiales especiales
 
En este apartado entrarían a formar parte aquellos que no hacen uso del soporte escrito.
 
Fotografías: Comienza a formarse en 1938 con imágenes de las obras municipales llevadas a cabo en años anteriores (ejemplares desde finales del s. XIX). No es hasta 1942 cuando se crea oficialmente un fichero fotográfico donde se recojan imágenes de los actos, solemnidades, obras y, en general, todas las actividades municipales que lo merecieran por su índole o importancia. Cuenta con unos 13000 ejemplares de una amplia variedad temática y cronológica sobre personajes malagueños y la ciudad de Málaga.
 
Planos: de Málaga y su provincia desde el S. XVIII al XX. Comprende: 40 planos originales (1791-1988), y 337 reproducciones procedentes de distintos archivos españoles (1720-1959). Desde su creación, el Cabildo Malagueño debía controlar y supervisar las edificaciones ciudadanas tanto desde el punto de vista público como privado. Esto generaba una extensa documentación de planos, mapas y otros documentos gráficos que completaban la información sobre construcciones y alineaciones de casas, edificios calles y plazas. Destacan entre los aquí recogidos los siguientes:
           
            -Plano de la Ciudad y Puerto de Málaga, de Carrión de Mula. De gran interés tanto por su antigüedad como por su monumentalidad y precisión. En él se detallan las calles con sus nombres, la numeración de las manzanas y la demarcación de las antiguas murallas de la ciudad, así como una breve descripción de la ciudad, con sus puertas, fuentes, plazas y edificios más significativos.
 
            -Plano de las epidemias; realizado por Onofre Rodríguez Vasallos, maestro de dibujo del Real Colegio se San Telmo. Cita los lugares de la ciudad donde se registraron los primeros brotes de fiebre amarilla en 1803.
 
            -Pérez de Rozas; a este coronel de caballería y capitán del cuerpo de Estado Mayor, se le encargó la realización de un plano necesario para la elaboración del plan de ensanche del Arquitecto Provincial José Moreno Monroy. Hoy se conservan 6 ejemplares en el Archivo Municipal.
 
            -Emilio de la Cerda; aprovechando el trabajo de Pérez de Rozas, levanta un plano de los proyectos futuros que aguardaban a la ciudad. Posteriormente realiza el “Plano de Málaga y sus alrededores”, de 1894, a escala 1/15000, que incluía información sobre edificaciones en proyecto, ferrocarriles y cañerías de agua. Elabora, así mismo, un “Proyecto de Parque para Málaga sobre los terrenos ganados al mar en el muelle del Marqués de Guadiaro”, de 1897, se conservan 7 copias.
 
Carteles: 200 Carteles de variada temática: Feria, Semana Santa, Fiestas Deportivas de Invierno, etc…Inicialmente se recogían al menos dos ejemplares de todos los carteles y programas de mano de todas aquellas actividades y conmemoraciones que acaecían en la ciudad. Actualmente, debido a la ingente cantidad de este tipo de materiales, sólo se recogen los que emanan del propio Ayuntamiento.
 
Planchas de Impresión: existe también una colección de planchas de imprenta y grabados. Son unas 918 unidades y todas han sido utilizadas para la edición de otros originales o facsímiles, láminas y fotografías. Algunas de ellas son las de la obra la “Málaga Musulmana” de Guillén Robles, o de la obra de Temboury, “La orfebrería religiosa en Málaga”.
 
            II. Archivo Administrativo Intermedio
 
            Tiene su origen en el apoyo a la actividad administrativa. El crecimiento de la actividad administrativa municipal, la escasez de medios técnicos y personales y, especialmente de espacio, llevaron al Archivo a una situación insostenible, lo que motivó que en el año 1973 se interrumpiera de manera indefinida el flujo de transferencias desde la oficina al Archivo Central. En 1989 se inaugura el nuevo edificio y se reinician las emisiones al año siguiente.
 
            Su misión es procurar una serie de normativas, instrumentos y medios que faciliten la homogeneización de los procesos documentales en el origen, posibilitar una correcta transferencia desde los centros productores al archivo y asegurar la recuperación de la información.
 
Está formado por documentos procedentes de las oficinas municipales. Estos documentos han perdido ya su vigencia administrativa, pero siguen manteniendo valores fiscales, jurídicos y legales.
 
           
Fondos
 
            Custodian fondos procedentes, entre otras, de las oficinas de Alcaldía, Apertura, Asesoría Jurídica, Actas, Cultura, Medio Ambiente, Sanidad, Tesorería, Educación, etc…
 
            Objetivo
 
            Establecer un sistema de gestión integral de documentos que permita una normalización del tratamiento documental en cualquier fase de Archivo, incluidos los archivos de oficina.
 
            Funciones
 
            Reciben de las oficinas municipales, la documentación que ya no necesitan en su trabajo diario, al haber perdido su valor administrativo.
 
            Ponen a su disposición esta documentación convenientemente tratada y descrita, a través de préstamos documentales o reproducciones de los expedientes administrativos.
 
            Facilitan herramientas metodológicas y técnicas para el correcto tratamiento de la documentación.
 
            Transfieren al Archivo Histórico sólo los fondos documentales que se determinen para su conservación definitiva.
 
            Cursos de Archivos para el personal municipal.
 
            Orientación y asesoramiento.
 
            Acceso
 
            Los principales usuarios de este servicio son los propios departamentos productores de la documentación que custodian y, si bien los ciudadanos también pueden hacer uso de este archivo, prima la legislación vigente sobre derechos de acceso y protección de datos.
 
            III. Biblioteca Auxiliar del Archivo Municipal
 
            Como la mayoría de las bibliotecas ligadas a los archivos, cumplen una función auxiliar en relación a los fondos documentales que allí se custodian. Son colecciones bibliográficas adaptadas y con un objetivo claro y puntual: servir de apoyo complementario a las investigaciones documentales que los usuarios de los archivos realizan.
 
Sus antecedentes se remontan al siglo XIX, pero será en la primera mitad del siglo XX cuando el importante volumen de sus fondos bibliográficos le confieran el carácter de Biblioteca Auxiliar de apoyo a la investigación histórica que tiene actualmente.   Hoy día se diferencia entre la Biblioteca General y la Biblioteca Málaga.                                                            
 
            Fondos
 
            Se componen en total por unos 25000 volúmenes, su fondo se divide en dos grandes grupos: Monografías antiguas, impresas o publicadas con anterioridad a 1800, en un número que ronda los 450 títulos y publicaciones de los siglos XIX y XX que constituyen el grueso de la colección.
 
            Biblioteca Málaga
 
11000 volúmenes, todos ellos de temática local, la convierten en una Biblioteca de obligada consulta para los que deseen investigar y conocer la historia de nuestra ciudad.
 
Se subdivide en tres grandes secciones:
 
Secciones temáticas: 29 secciones con un volumen aproximado de 5500 títulos, donde se encuentra bibliografía sobre la historia de Málaga, su economía, política y gobierno, instituciones y centros culturales, arquitectura, pintura, monumentos, personalidades ilustres, fiestas, gastronomía, tradiciones, religión, sanidad, beneficencia, etc…
 
Autores Malagueños: en esta sección, integrada por unos 3500 volúmenes, se localizan obras de escritores malagueños.
 
Imprenta en Málaga: su formación tuvo lugar en unos momentos en los que la producción de libros impresos en Málaga era un dato controlable por una biblioteca especializada en temas locales, sin embargo, la proliferación de libros impresos en la ciudad en los últimos años, ha hecho prácticamente imposible el mantener abierta esta sección, por lo que en la actualidad está cerrada a nuevos ingresos, contando entre sus fondos con unos 1800 libros publicados por los impresores malagueños.
 
            Biblioteca General
 
            14000 volúmenes que abarcan todas las áreas del saber constituyen los fondos bibliográficos de la Biblioteca General, donde encontraremos Diccionarios y Enciclopedias, obras de Archivística, Filosofía, Religión, Ciencias Sociales, Ciencias Puras, Ciencias Aplicadas, Arte, Lengua y Literatura, Geografía e Historia, Biografías, etc…
 
            Su función sería la de servir de apoyo y complemento a las investigaciones que realizan los usuarios del propio Archivo, pero el amplio nº de ejemplares existentes, así como la rareza de muchos de ellos, dota  a nuestra biblioteca de una particular importancia e individualidad.
 
            IV. Hemeroteca Municipal
 
            Al igual que la Biblioteca, sus inicios se remontan al siglo XIX, siendo la continuidad en el tiempo de alguna de sus colecciones y la antigüedad de muchos de sus ejemplares, los que confiere a estos fondos hemerográficos su importante valor como fuente de información para el estudio de la historia local.
 
Periódicos y diarios
 
            Posee un rico fondo de prensa malagueña, con ejemplares que se remontan en ocasiones al s. XVIII. Es la más importante colección hemerográfica de Málaga, sobre todo en lo que se refiere a la prensa de las primeras décadas de nuestro siglo.
 
Existen  títulos que en algunos casos se remontan al siglo XVIII: Semanero Malacitano (1756).
 
            Del siglo XX tenemos ejemplos como El Popular (1914-1919; 1931 a febrero 1937),  El Regional (1916 a marzo 1921); siendo el año 1925 el punto de arranque de las colecciones más completas: El Cronista (1925-1936); Diario de Málaga (1925-1936); La Unión Mercantil (1925-1936); Sur (1937-2005) etc…
 
Revistas
 
Tanto literarias como especializadas. Salvo algunas series más o menos completas, del XIX sólo se conservan números: El Guadalhorce (1840); Boletín Municipal de Málaga (1878-80); Revista Pintoresca del Avisador Malagueño (1846-1853), etc..
 
Siglo XX: La Unión Ilustrada (1919-1933); Vida Gráfica (1925-1933); Boletín de Información Municipal (1969-1973); Caracola (1952-1975); Litoral (1926-1929; 1971-2005), Jábega, Baética, Boletín del Arte, Gibralfaro, Mainake, etc…
 
            Publicaciones Oficiales
 
Reales Decretos (1814-1881); Gaceta de Madrid (1845-1936); BOE (1937-2005); BOJA (1994-2005); BOP (1833-2005); Colección Legislativa (1860-1874), etc…
 
Servicios
 
            Entre los servicios que presta actualmente el Archivo Municipal de Málaga cabría mencionar los siguientes:
 
Consulta de documentos: El acceso y consulta a la Sala de Lectura es libre y gratuito.
 
Existen instrumentos de descripción a disposición de los investigadores, de todos los fondos ingresados.
 
Se facilitan copias a los usuarios de los documentos y boletines oficiales.
 
 
                               Carlos Miranda Martinez
                               Antonio Ramos Ramirez
                               Jesús M. Castillo Ramos
 
 
 
 
 
 
 
 

Presencia griega arcaica en la Península Ibérica

La presencia griega arcaica en la Península Ibérica: hallazgos cerámicos.
 
 
Introducción: objeto de estudio.
 
Vamos a llevar a cabo una relación de los materiales cerámicos hallados en dos pecios griegos del período arcaico procedentes de La Pointe Lequín y cala Sant VicenV, así como las coincidencias existentes con el material griego del mismo período hallado en Huelva, Málaga y otras zonas de la Península Ibérica. Para ello procederemos a repasar cada yacimiento y los materiales en ellos hallados, con lo que apreciaremos las similitudes que puedan existir en sus importaciones de material cerámico de época arcaica; entendido todo ello como resultado de un comercio, tanto feno-púnico como griego, entre el Mediterráneo Oriental y el Occidental, así como entre las diferentes colonias de Occidente.
 
 
El pecio de la Pointe Lequin.
 
La Pointe Lequin se halla al norte de la isla de Porquerolles (Hyères, Provenza-Costa Azul), en una zona de peligrosa circulación marítima en caso de tiempo adverso. Es justamente hacia las cercanías del cabo donde convergen los vientos y las naves por ellos atraídas. Desde el inicio de los trabajos en 1985, se han descubierto cinco pecios, cuatro de ellos de época antigua: Lequin 1 A, Lequin 1 B, con un cargamento de ánforas massaliotas del tipo 2 de Bertucchi (finales del siglo VI a.C. o principios del V); Lequin 2, con cerámica de barniz negro y ánforas greco-itálicas (finales del s. III a.C.) y Lequin 3, con ánforas Dressel 2-4 de la Tarraconense, entre otras, y cerámica sigillata itálica (mediados del s. I de la era). Aquí trataremos únicamente del pecio Lequin 1 A, correspondiente al período arcaico que es el que en este caso nos interesa.
 
 
Lequin 1 A
 
Si bien en un principio se pensó que se trataba de un solo barco de época arcaica, con un cargamento de ánforas masaliotas y cerámica griega, los resultados de las tres últimas campañas (1989-91) han modificado este planteamiento.
 
            Se han recuperado, fragmentados o enteros, 1878 ejemplares de vajilla y 40 de cerámica común, 20 lucernas, fragmentos de 7 jarras o pithoi y de 69 ánforas. Podemos dividir el conjunto en cinco apartados: grupo “jónico”, cerámica ática, cerámica común, ánforas y pithoi y objetos artísticos. Pasamos a ver cada conjunto por separado:
 
Grupo “jónico”: copas del tipo B-2 de Villard y Vallet, copas sin asa y lucernas de barniz negro, de los que distinguimos cuatro tipos, los dos primero del 21 A del Ágora de Atenas.
 
Cerámica ática: comprende casi exclusivamente copas: Bloesch C (de labio cóncavo y pie anular, prototipo del Agora de atenas), de Cassel, de labio y de bandas (copas del estilo de los “Pequeños Maestros”), y decoradas con representaciones de ojos (Bloesch A). En menor medida encontramos soportes de copa, escifos, enocoes, hidrias y ánforas, unas 560 unidades en total.
 
Cerámica común: se han recuperado morteros, anforiscos, grandes ollae, chytrai, lopades, olpes, lecánides y tapaderas entre otros.
 
Ánforas y pithoi: junto a la cerámica viajaban los contenedores de productos alimenticios, que por volumen y peso, formaban la mayor parte del cargamento. La casi totalidad son ánforas para transporte de vino, y en menor medida, aceite. Predomina la procedencia de Grecia oriental, seguida de Atenas y Corinto, así como Marsella. Después vienen en número las de Mileto, Lesbos, Quios, Samos y Clazomene, así como un procedente del “círculo de Tasos”.
 
El aceite se transportaba probablemente en las ánforas áticas de fondo plano “à la brosse”, tipo Ágora 1502 y en la Corintias A. El vino, a su vez, se llevaba en las Corintias B y en las massaliotas.
 
Objetos artísticos: estatuillas de bronce que posiblemente formaban parte de algún vaso: un león con la cabeza vuelta a la derecha, con paralelos en las decoraciones de aplique en voluta dispuestas como asas en las cráteras metálicas, y un soldado con casco que recuerda a los hoplitas colocados alrededor del cuello de la crátera de Vix. Ambos asociables a producciones de estilo corintio.
 
Datación: La fecha del naufragio no ofrece excesivas dudas vista la variedad y precisión cronológica de algunos de los materiales. La cerámica ática nos da, con bastante concreción, una cronología en torno a los años 530-500 a.C.
 
Conclusión: La importancia de este yacimiento es doble. Por una parte, ofrece una gran variedad de producciones cerámicas griegas, especialmente áticas, coexistiendo en un corto período de tiempo de dos decenios. En segundo lugar, como conjunto cerrado, proporciona una apreciable información sobre el comercio arcaico, más concretamente el modo efectivo del transporte de mercancías.
 
Este mercante, de pequeño tamaño (10-12 m. de eslora), llevaba un cargamento de vino en tal vez un centenar de ánforas y la vajilla para su consumo (unos 2500 vasos) de los cuales la mitad serían B-2, totalizando un cargamento de unas 5 toneladas. Un complemento del cargamento anfórico llevó aceite, lucernas, otros vasos áticos y algunos objetos artísticos, tal vez cerámica común, etc…
 
Son pocos los pecios arcaicos en el Mediterráneo occidental, reduciéndose más aún si nos limitamos a los cargamentos homogéneos de productos alimenticios y de cerámicas griegas. Relativamente más frecuentes son los barcos de cargamento “mixto”, resultantes de diversos intermediarios o compuestos de mercancías cargadas en puestos sucesivos a lo largo de la ruta. Limitándonos al s. VI y la primera mitad del V, los pecios “homogéneos” se limitan al de Circeo (ánforas corintias B, copas B-2, lucernas de barniz negro; 2ª mitad s. VI) y el de Gela (ánforas de Chios, Lesbos, greco-orientales, áticas, corintias; fines del s. VI o principio del s. V), ambos en Italia. Otros pecios massaliotas serían los de Bon Porté y Dattier, ambos de mediados del s. VI a.C.
 
El pecio Lequin 1 A es una muestra del comercio arcaico griego a larga distancia, en unos años en que la cerámica ática de figuras negras era paulatinamente sustituida por la de figuras rojas. El naufragio tuvo lugar pocos años después de la caída de Focea y de la batalla de Alalia, en una época en que tradicionalmente Marsella se hallaba en recesión. No obstante las excavaciones más recientes en la colonia focea, indican que la 2ª mitad del s. VI, lejos de representar una fase de crisis para el comercio griego y marsellés, constituye un memento de expansión, caracterizado por un aumento notable de las importaciones de cerámica ática.
 
Este barco, naufragado a unos 100 km. Al este de Marsella, tenía muy probablemente como puerto de destino a la colonia, único gran centro griego de esta parte del litoral. Esta ciudad actuaría como centro redistribuidor de mercancías, tanto hacia otros centros del litoral, griegos o indígenas, como hacia el interior galo, vía Ródano; dirigidas a la élite aristocrática de las comunidades indígenas.
 
 
El pecio de Cala Sant Vicenç V.
 
Esta cala se encuentra en la fachada norte de la isla de Mallorca, a algo más de siete millas náuticas de su extremo oriental, formado por el cabo Formentor. Aquí se encuentran varias naves hundidas, una de las cuáles portaba ánforas del mundo griego y cerámicas de figuras negras para la que se propone una cronología dentro del último tercio del s. VI a.C. En este caso el cargamento de la nave aparece desplazado de su lugar originario y fragmentado, si bien la arquitectura naval presenta un magnífico estado de conservación.
 
El interés científico de este yacimiento, aparte de ser el barco más antiguo hasta ahora excavado en Mallorca, reside en le heterogeneidad del cargamento transportado por la nave. Variedad detectable tanto en la diversidad de tipos de objetos como a las zonas de producción del cargamento.
 
Como cargamento principal transportaba productos alimenticios, especialmente vino y aceite, envasado en ánforas, pero también otros productos contenidos en cestas, además de molinos y cerámica de cocina y mesa. Encontramos ánforas para vino de las formas conocidas como jonio-masaliota y corintia B arcaica, copas del tipo B2 y diversos ejemplares de cerámica pintada y de barniz negro; todo ello procedente de Magna Grecia. Junto a estos materiales, aparecen también las más antiguas ánforas para el vino producido en el territorio de la colonia focea de Marsella, junto con otras cerámicas de esta misma procedencia. Los objetos cuyo origen se sitúa en la zona oriental de Mediterráneo consisten en diversas ánforas para el transporte de productos especialmente apreciados, como el aceite de Corinto (ánfora del tipo Corintia A) y de Atenas (áfora alabrosse), o el vino de las costas jónicas (ánfora de Samos, Quios o Plazomenes) y del Norte del Egeo. Algo destacable en este cargamento es la presencia de estos materiales griegos junto a un conjunto relativamente amplio de ánforas ibéricas procedentes de las costas mediterráneas de la Península. Se trata de envases para el transporte que siguen de cerca la forma tradicional de las ánforas del mundo fenicio occidental. Junto a ella el cargamento contiene además ánforas probablemente originarias de los centros púnicos del sudeste peninsular y también de Ibiza. El conjunto de ánforas y demás objetos permiten situar el hundimiento de esta embarcación durante la época tardo-arcaica, en los últimos decenios del S. VI a.C. Puede destacarse la similitud cronológica y, en parte también de composición del cargamento, entre el pecio griego de Cala Sant Vicentç, y otro importante naufragio hallado cerca de Marsella (Pointe- Lequin 1 A). Este hecho confiere a ambos yacimientos un valor añadido en el contexto de las redes del comercio griego en occidente durante este período, teniendo sendas naves hundidas junto a dos de los principales focos comerciales: Massalia y las Baleares.
 
Patrice Pomey defiende el probable origen massaliota de estas embarcaciones teniendo en cuenta el tipo de cargamento transportado y la existencia de un evidente eje comercial Massalia-Emporion-Ebussus.
 
El contexto histórico:
 
A partir de 540 a.C., con posterioridad a la caída de Focea en manos persas, y en el nuevo equilibrio surgido en la batalla de Alalia, los enclaves foceos en occidente y especialmente Marsella, toman el protagonismo en la dinámica comercial griega en el extremo occidental del Mediterráneo. A partir de este momento se refuerza la influencia del comercio massaliota, acompañado de una potenciación de los recursos de su propio territorio: es el caso del vino envasado en las primeras ánforas massaliotas, cuyo inicio se sitúa alrededor de estas fechas y se relaciona con la acusada disminución de la llegada de vino etrusco, que había sido tan significativa hasta mediados del s. VI a. C. Pecios como los de Pointe du Dattier o de Bon-Porté se consideran representativos de este importante período de cambio en el comercio massaliota, en el último tercio del s. VI a.C., que va muy ligado con la extensiónde su área de influencia en las costas del Golfo de León. El pecio de la Pointe Lequin 1 A, datado a fines del siglo VI a.C., ilustra la llegada al puerto de Marsella de mercancías griegas procedentes del este del Mediterráneo y también del sur de Italia y es una prueba de la vitalidad de esta colona focea y de la expansión de su comercio y afianzamiento de su papel como puerto redistribuidor durante la época tardo-arcaica.
 
Si el origen del asentamiento foceo de Emporion en el Golfo de Rosas se remonta a la primera mitad del s. VI a.C., la consolidación del puerto ampuritano en las redes de comercio griego en Occidente se produce también en este mismo contexto tardo arcaico, paralelamente a la expansión de la ciudad con la creación del nuevo núcleo de la “Neápolis”. A partir de los decenios finales del s. VI a.C. y el inicio del siglo V a.C., el comercio ampuritano parece orientarse de una forma clara hacia el despliegue de un circuito comercial dirigido hacia los mercados ibéricos y al contacto con las redes tradicionales del comercio púnico. En este contexto se situaría el hundimiento de la nave de Cala Sant Vicenç.
 
En un contexto más local, vemos una nueva perspectiva en cuanto a las relaciones de las comunidades isleñas del norte con el entorno comercial del ámbito griego. En la mayoría de los yacimientos de Mallorca se documenta una estrecha y casi exclusiva relación con el mundo púnico, mientras en la zona de la actual Pollença se observan hasta tres yacimientos (Bocchoris, Gotmar y el santuario de La Punta), cuyos materiales permiten establecer una relación significativa con el ámbito griego a finales del s. VI a.C. y concretamente con la carga del mencionado pecio de Sant Vicenç. Este barco griego ofrece un magnífico ejemplo de la dinámica y los mecanismos del comercio mediterráneo al final de la época arcaica, al presentar un cargamento heterogéneo con mercancías procedentes del ámbito griego (suditálico, massaliota y de la Grecia continental o del Egeo) junto a productos comercializados desde el área ibérica, probablemente levantina o del sudeste de la Península, y también desde algunos enclaves púnicos, lo cual fue posible gracias al papel redistribuidor de los puertos de la zona que fueron incluidos en la ruta de la nave.
 
 
Presencia griega en Málaga.
 
A grandes rasgos, pueden definirse en la actualidad dos posiciones distintas en relación a la presencia griega en la Península: aquella que podríamos denominar tradicional, partidaria de una colonización helena, sustentada en el análisis de la historiografía antigua y en la existencia , cada vez más abundante, de hallazgos griegos. Frente a ésta, se plantea otra opción que considera necesario un estudio más riguroso de los textos antiguos, mostrando gran cautela a la hora de extraer conclusiones definitivas respecto a esta colonización a partir del material arqueológico de origen heleno, debido a la escasez de sus proporciones.
 
            Las denominadas colonias no han sido constatadas en el registro arqueológico, lo que no debe llevarnos a negarlas categóricamente; pero, parece cada día más claro que, a excepción de Emporion y Rhodes, las colonias que cita la historiografía, Hemeroskopeion, Akra Leuke etc., no existen arqueológicamente.
 
            Se ha señalado otra posible explicación que conllevaría la sustitución del concepto “colonia” por el de “barrio” inserto en las poblaciones indígenas y fenicias, en las que se llevarían a cabo las actividades de intercambio, sirviendo de puntos de atraque en las travesías de las rutas comerciales. Sin embargo, la realidad arqueológica no apoya eficazmente ni una ni otra posición.
 
            A tenor de lo expuesto, una visión global de los hallazgos griegos de la provincia de Málaga, puede contribuir a clarificar algunos aspectos relacionados con esta parcela de la Protohistoria.
 
            En esta zona encontramos la misma problemática en lo referente a las tantas veces citada y buscada Mainake, sobre cuya existencia se siguen enfrentando la historiografía clásica y moderna y los estudios arqueológicos, pues no hay indicios materiales que corroboren su presencia.
 
            Hoy día encontramos tres posibles vinculaciones del término Mainake: como una colonia focense, como el nombre griego de alguna de las colonias fenicias de la costa este malagueña, o como un barrio griego dentro de Malaka.
 
            Ninguna de estas tres hipótesis es demostrable en la actualidad ante la información que poseemos, aunque cada vez parece más razonable la propuesta por Niemeyer, quien defiende la inexistencia Mainake como colonia griega.
 
Datos que pueden extraerse del análisis del material griego hallado en Málaga:
 
                        -Podemos encuadrarlo en dos etapas:    
1- s. VIII-VI   a.C.
2- s.   V-IV    a.C.
 
            La primera se vincula a las comunidades indígenas que contemplan la presencia del factor colonizador fenicio.
 
            La segunda se produce tras la crisis del VI a.C., la fundación de Emporion y Rhodes y el trasvase del eje económico del suroeste al sureste peninsular, dentro de las relaciones Centro/Periferia. En el caso malagueño encontramos la mayor concentración de asentamientos semitas de la Península, mientras los yacimientos indígenas de esa misma época nos son prácticamente desconocidos, salvo la necrópolis del Cortijo de las Sombras en Frigiliana y los poblados de Cerca Niebla, Acinipo en Ronda y Aratispi en Antequera.
 
            Durante el período ibérico se advierte la pervivencia de algunas de estas antiguas colonias fenicias, al mismo tiempo que se hace notar su influencia en los poblados indígenas del interior.
 
             Sin embargo los mapas de distribución de hallazgos de este período se circunscriben únicamente a algunos hábitats fenicios de la franja costera. Ante ello se plantea la duda sobre la existencia o no de una demanda de estos productos en el interior.
 
            En cambio durante los s. V- IV a.C., es posible comprobar la existencia de estos productos en otros poblados fenicios y en zonas del interior, sobre todo en las proximidades de la cuenca del río Guadalhorce, una de las mejores vías de penetración hacia la Alta Andalucía.
 
            Tipología cerámica:
 
Predominan las piezas consideradas de lujo, limitándose los ejemplares sin decorar únicamente a ánforas, vasos que eran adquiridos por su contenido y no por el valor de la pieza en sí, y que se situarían cronológicamente en la primera de las dos fases citadas.
 
            La forma más común es la Kylix, que aparece en la práctica totalidad de los yacimientos y, en menor medida, platos, cuencos, dynos, lekanis, kotylai, lucernas, aryballos, cráteras y skyphos, si bien no se han realizado estudios minuciosos que reflejan los índices de presencia de cada tipo cerámico, lo que se hace fundamental para un estudio exhaustivo.
 
            Otro hecho a tener en cuenta es el de las imitaciones de estos productos, documentadas en yacimientos como Cerro del Villar (quizás fabricadas en Alalia, Massalia y Emporion) y Toscanos, sin que podamos asegurar con certeza el lugar en el que se fabricaron dichas imitaciones.
 
            Un aspecto que presenta gran controversia en relación con el tema de la presencia helena, sobre todo a partir de los recientes descubrimientos en Huelva y Málaga, es la posibilidad de que estas piezas puedan relacionarse con un comercio directo por parte de los navegantes helenos, más concretamente de Focea.
 
            Ahora bien, con los porcentajes existentes en la actualidad, parece que estos bienes eran comercializados por los propios fenicios, al menos en el caso malagueño.
 
Sin embargo estos porcentajes tampoco son plenamente significativos, pues para ser indicativos de una situación real necesitamos conjugar las cifras cuantitativas con referencias estratigráficas del yacimiento, así como sus características geográficas y contextuales, al mismo tiempo que se hace imprescindible que los datos que usemos provengan de una excavación en extensión del lugar, pues la realización de sondeos o excavaciones parciales, sólo pueden llevarnos a interpretaciones no del todo seguras, por lo que, hasta entonces, no será posible plantear conclusiones definitivas.
 
 
Hallazgo de materiales griegos arcaicos en Huelva y otras zonas relacionadas.
 
En este apartado no basaremos fundamentalmente en los estudios llevados a cabo en Huelva por la Dra. Cabrera Bonet, hallándose importaciones griegas de época geométrica y arcaica en las excavaciones de Puerto 6, Puerto 9 y Botica 10- 12.
 
Importaciones de época geométrica.
 
            El fragmento griego más antiguo encontrado hasta el momento en España pertenece a una píxida ática del Geométrico Medio II, similar a la del Louvre A 517, procedente de la Calle Palos de Huelva, aunque se halló descontextualizada.
 
            A parte de ésta, hallada en un contexto indígena, las restantes importaciones griegas se encuentran preferentemente en las colonias fenicias de la costa malagueña: las ánforas SOS de Toscanos y Guadalhorce, y las cotilas protocorintias de Toscanos, Almuñecar y Cerro del Peñón. A ellos se unen algunos fragmentos cerámicos procedentes de Huelva: dos escifos geométricos (uno de ellos de la 2ª mitad s.VIII a.C.) posiblemente eubeos y una cotila protocorintia (720-690 a.C.). Estos vasos pudieron formar parte de los “regalos de acercamiento” o presentes introductorios que los fenicios dieron a un jefe local, por tanto no serían traídos por los griegos. Igualmente ocurriría con las áforas tipo SOS de Toscanos y Guadalhorce, o las cotilas de Toscanos y Almuñecar (fines s.VIII – comienzos s. VII)
 
            Posiblemente los fenicios se aprovisionaran de estos vasos griegos del momento en Italia Central, donde vemos vasos iguales: escifos eubeos, cotilas protocorintias y, sobre todo, ánforas SOS. Además de allí proceden algunas cotilas protocorintias de Toscanos y Almuñecar que se consideran imitaciones realizadas en Pitecusa.
 
 
Fases de la presencia griega en Huelva.
 
            Según los hallazgos cerámicos se distinguen hasta cuatro fases diferenciadas:
 
            Fase I (fines s. VII -590/580).
 
En los últimos años del s. VII comienzan las primeras navegaciones griegas al Sur de la Península Ibérica. Es en este momento cuando se documentan una serie de objetos de importación, bronces y vasos cerámicos, cuya rareza y excepcionalidad hablan de una fase de tanteos y aproximación de los comerciantes griegos al mundo fenicio e indígena peninsular.
 
            Los objetos importados en esta primera fase se hallan diseminados por el Sur, desde Granada a Huelva: prótomo de grifo que adornaría un caldero de bronce hallado en la región de Sevilla, jarras “rodias” de bronce (ejemplar completo en la necrópolis de La Joya en Huelva, último cuarto s. VII). Así mismo parece que el bucchero y las ánforas etruscas aparecen asociadas a importaciones griegas arcaicas; los vasos etruscos arcaicos sólo aparecen en aquellos centros donde también hay vasos griegos arcaicos, como Guadalhorce, Málaga y Toscanos. También se introducen otros vasos cerámicos y ánforas de transporte, procediendo la cerámica de esta primera fase, en su mayoría, de Grecia del Este: cuencos de pájaro de Toscanos y Guadalhorce (proceden de Jonia del Norte, el de Guadalhorce de fines s. VII o comienzos VI), el bucchero eolio, las copas samias A.2 y alguna copa “jonia” B.1. Los cuencos de pájaros con su decoración geométrica y las copas samias con su barniz negro metálico resultarían enormemente atractivos y exóticos a los compradores fenicios y tartésicos, o el vino de Quíos.
 
Fase II (59-580 – 560).
 
En los primeros años del s. VI las relaciones de los foceos con Tartessos, se intensifican, y ello se traduce en un aumento espectacular del volumen de transacciones comerciales, y por consiguiente, de los objetos importados. El primer rasgo que anuncia esta nueva fase es el salto cuantitativo que se produce en el volumen de las importaciones. En Puerto 9 pasamos de un total de 15 fragmentos en la fase I a un total de 172 fragmentos en esta fase II; y en Puerto 6 vemos una proporción de restos de uno a diez. Lo mismo ocurre si se analizan centros como Málaga, Cádiz o Villaricos, en esta primera mitad del s. VI. Aparecen también nuevos tipos de vasos y productos de nuevos talleres.
 
Cerámica Ática: continúan las importaciones áticas, viendo en los primeros años del VI, dos copas de Comastas, un vaso del Círculo del Pinto de la Gorgona, las copas y escifos de Comastas y la lecánide del Pintor KX de Villaricos. Más tarde llegarán el olpe de Clitias y la copa Gordion, el ánfora de prótomo de caballo y las copas de Siana. Las importaciones áticas son tan tempranas como en Etruria o en Marsella, piezas de calidad extraordinaria, algunas de ellas obras de los mejores artistas áticos del momento, que están destinadas a la exportación y precisamente a los mercados más ricos del Mediterráneo. La primera mitad del s. VI y sobre todo desde el 580 es una época en el Ática especialmente rica e innovadora desde el punto de vista formal y decorativo, y abierta a las aportaciones de otros talleres.
 
Los comerciantes foceos conseguirían estos vasos no en el Ática, sino en un centro intermedio como pueda ser Naucratis, donde vemos la mayor concentración de vasos similares a los de Huelva (mismos tipos y pintores), desde donde los llevarían a Etruria, a centros como Gravisca, al Sur de Francia y a Tartessos.
 
            Cerámica Corintia: se documenta aunque con una proporción mínima: aríbalo de la Ría de Huelva, del MC junto al de Villaricos, y oros aríbalos del LCI, una copa del taller del pintor del “Vogelfries Maler”, y un vaso grande de Figuras Negras. Son producciones de baja calidad, mediocres, las que hallamos en Ampurias, Ibiza, Levante, Villaricos y Huelva; en contrate con Marsella y Etruria, donde hay una alta proporción de vasos con escenas figuradas, donde la cerámica corintia representa una mercancía relativamente lujosa.
 
            Cerámica Laconia: estas importaciones se inician también en este momento, pero están representadas en una producción mínima, incluso inferior a las corintias: tres copas y dos aríbalos en Huelva y una crátera en Adra. Son vasos de extraordinaria calidad, especialmente las copas del pintor de Naucratis del 565-560 a.C. Se comercia en gran medida con vasos de perfume y vasos para beber, repitiendo las mismas pautas que las importaciones corintias y áticas.
 
            Cerámica de Grecia del Este: supone el 81% del total de las importaciones griegas entre 590 y 560, y su predominio se considera característica principal del comercio colonial foceo. De los dos grandes centros comerciales del mundo griego oriental, Samos y Mileto, sólo está presente en Huelva el primero (la crisis de Mileto coincide con el principal período de la expansión focea y sus intereses estaban orientados hacia el mundo de las colonias y emporia orientales); aunque algunos productos milesios llegaron al Sur. Se trata de productos de segunda fila, de escasa calidad y de algún ánfora quizás adquiridos en Samos: un mortero, varios cuencos muy sencillos decorados con bandas y ánforas de transporte.
 
            Las importaciones de Samos suponen un 36% del total de la cerámica griega oriental de Huelva. En su mayoría son copas del tipo A.2[1], B.2 y, sobre todo B.3, de calidad bastante dispar aunque podemos ver copas de gran importancia como son las de los Pequeños Maestros “jonios”. Tenemos nuevos tipos de vasos: jarras, platos, tazas, lucernas y ánforas de transporte.
 
Cerámica de Quíos: son muy escasos en Huelva, pero todos ellos de una calidad indiscutible. Son productos de lujo, tanto su vino y las ánforas que lo transportaban, como sus cálices; pertenecientes estos últimos a un tipo que alcanzó su máxima difusión en la primera mitad del VI. Las importaciones quiotas son poco comunes en Occidente y sólo se conocen en Marsella y Huelva. Estos pocos vasos vinieron en la primera mitad del VI y desparecen en la segunda mitad, todos los fragmentos proceden del nivel IIB de Puerto-9, y sólo un fragmento de ánfora procede de del Nivel VI de Méndez Núñez 4-6 (570/60-540/30). Las copas “jonias” van a ser el material más abundante ahora en otros centros del Sur: en Guadalhorce, Cerro del Prado, Málaga, Toscanos y Almuñecar.
 
La mayoría de las importaciones de Grecia del Este llegan a Marsella entre el 580 y el 530, aproximadamente el mismo período que en Huelva.
 
Cerámica Massaliota: las vemos desde el segundo cuarto del s. VI, desde el 565 en adelante, no siendo muy abundantes pero sí muy significativas. Se trata fundamentalmente de imitaciones de copas “jonias” y de algunos vasos comunes: olpes, fuentes etc… De momento es Huelva el único centro del Sur donde se ha encontrado cerámica massaliota.
 
Ánforas: el volumen de las ánforas comerciales de transporte aumenta también considerablemente en la Fase II, constatándose por primera vez en Huelva, aunque no en el Sur[2]. Las ánforas de Grecia del este son las más abundantes: Quíos, Samos, Mileto y “jonas” representan el 44% del total. Por centros independientes, las ánforas áticas “à la brosse” son las más numerosas.
 
 
La copa fue el vaso fabricado en mayores cantidades en el mundo griego arcaico, difundido a más larga distancia y en mayor volumen, y protagonista de las imitaciones, renovaciones e influencias más activas.
 
Hoy se puede hablar de una coincidencia de esquemas comerciales, una adaptación de los foceos a las pautas de mercado ya existentes, y una sustitución de la oferta fenicia por la oferta griega, sustitución que ha alcanzado su nivel más alto en esta segunda fase de la primera mitad del s. VI.
 
Fase III (560-540/30).
 
A partir de mediados del s. VI el volumen de importaciones griegas desciende bruscamente, observándose en Puerto-9 y resto de excavaciones de Huelva. Esta disminución del volumen de las importaciones viene acompañada de una reducción de las diferencias de volumen entre la cerámica ática y la de Gracia del Este.
 
Asistimos a la desaparición de los productos laconios y la aparición de otros nuevos como el bucchero y las ánforas massaliotas.
 
Las importaciones áticas, aunque aumentan su volumen con respecto a la etapa anterior, reducen sin embargo su nivel de calidad. Se trata de copas de bandas de Pequeños Maestros, una de ellas próxima al pintor de Tleson, de cierto nivel, pero las restantes se pueden considerar productos de segunda fila, de serie. Ya no encontramos aquellos vasos de lujo, verdaderas piezas maestras, individualizadas y excepcionales, ni la riqueza tipológica ni iconográfica del período anterior, sino productos de serie, de rápida ejecución y gran monotonía formal. Hay un predominio absoluto de un único tipo: las copas de bandas, con 17 fragmentos, frente a dos ánforas y una píxida.
 
El comercio de vasos áticos pierde su carácter de lujo y excepcional. Pero este fenómeno no es exclusivo de Huelva ni del Sur. Algo generalizado en todo el Mediterráneo va a ser el aumento considerable de la cerámica ática, al igual que en España, como vemos en Ampurias donde son más abundantes ahora que en la primera mitad del Vi, y en Ullastret, donde los fragmentos más antiguos corresponden a copas de bandas. Por otro lado Marsella va a alcanzar su momento máximo en cuanto a importaciones en la segunda mitad del s. VI, al igual que en el Sur de la Península, encontrándose copas de los Pequeños Maestros en Guadalhorce, Málaga y Cádiz.
 
Las importaciones corintias, que eran muy escasas en la etapa anterior, aumentan en este momento. La cerámica de Grecia del Este, cuyo volumen se ha reducido, continúa surtiendo el mercado de copas de “jonias”, que son ahora exclusivamente de los tipos B.2 estándar y B.3, del tipo de los Pequeños Maestros. Las importaciones milesias se reducen ahora a las ánforas de transporte. Las importaciones massaliotas se mantienen.
 
En cuanto a las ánforas de transporte se producen algunos cambios. Desaparecen las ánforas y el vino quiotas, y el aceite jonio envasado en las ánforas “à la brosse”, productos que no resultarían ya competitivos frente a los vinos “occidentales”. Se mantienen, no obstante, las ánforas corintias A de aceite y las de vino del tipo B. Pero será el vino massaliota, que se documenta ahora por primera vez en Huelva, el que inundará el mercado occidental.
 
En conjunto, esta Fase III del tercer cuarto del VI se podría considerar como una fase de preparación de lo que va a suceder en el último cuarto del siglo, cuyas características son: descenso general de las importaciones griegas, tendencia al predominio de la cerámica ática, descenso del nivel de calidad, pérdida del carácter de lujo, introducción de nuevos productos occidentales[3] y, en general, la inmersión cada vez más evidente del comercio foceo con Tartessos en la órbita occidental y su desvinculación con respecto al mundo griego oriental.
 
Fase IV (540/30-500).
 
Esta fase, que ocupa fundamentalmente el último cuarto del siglo VI, es la última del comercio foceo en Tartessos. Vemos la disminución de las importaciones y la desaparición definitiva de la cerámica de Grecia del Este. Las únicas importaciones griegas que llegan a Huelva en estos años son unos cuantos vasos áticos y un ánfora massaliota.
 
Las importaciones áticas se reducen a dos copas Cassel[4], una copa del Grupo de Leafless, una copa de Figuras Rojas, una copa de barniz negro del tipo C y una copa-escifo.
 
La “crisis” del comercio foceo en Tartessos se empieza a manifestar en los años 560-540, antes de la toma de focea y antes de Alalia, si bien estallará en estos momentos.
 
Conclusión
 
Como hemos visto, la enorme actividad comercial llevada a cabo en los primeros siglos de presencia fenica y griega en la Península Ibérica, dejan como resultado una serie de importantes e interesantes vestigios para el conocimiento de cómo fueron esos primeros intercambios comerciales entre comunidades indígenas y colonizadores. Al analizar los diferentes hallazgos materiales de la época, asistimos al desarrollo de unas rutas comerciales que enlazaban un gran número de colonias -da igual la procedencia de sus gentes- a través del Mediterráneo; rutas que pueden ser reconstruidas en función de esos mismos hallazgos y que surtirían de elementos de lujo o prestigio, procedentes del Mediterráneo Central u Oriental, a las comunidades de Occidente a cambio de materias primas.
 
Así pues, en ese trabajo hemos analizado varios ejemplos de presencia griega arcaica en Iberia, desde el cargamento que transportaban los mercantes griegos procedentes de lugares como Etruria -o al menos parece ser que se aprovisionaban allí- hacia las colonias de Occidente como Massalia, Emporion, Málaga o Huelva, hasta los hallazgos cerámicos de la misma época procedentes de algunas de estas colonias; haciendo hincapié en las tipologías de los mismos con el fin de ver cómo un mismo tipo aparece en varios de los yacimientos en una misma fecha.
 
Carlos Miranda Martínez
Jesús Manuel Castillo Ramos
Antonio Ramos Ramírez
 
 
Bibliografía:
 
 
 
-        “Arqueología submarina en Francia: los yacimientos de la Pointe Lequin”. Revista de Arqueología, nº 90.
 
-        “Griegos en Málaga. Hallazgos, dispersión y problemática actual”. Revista de Arqueología, nº 133.
 
 
-        “El pecio griego arcaico de la Pointe Lequin. Porquerolles – Francia”. Revista de Arqueología, nº 134.
 
-        “El pecio de Cala Sant Vicenç”. Revista de Arqueología nº, 258.
 
 
-        Cabrera Bonet, P. (1988-89): “El comercio foceo en Huelva: cronología y fisonomía”, en Tartessos y Huelva, Huelva Arqueológica, X-XI, Huelva, vol. III.
 
-        Recio Ruiz, A. (1989): “La cerámica fenicio-púnica, griega y etrusca del sondeo de san Agustín (Málaga)”, Málaga, 1989.
 
 
-        Duby, G.: “Atlas histórico mundial”, Barcelona, 1995.
 
 


[1] Aún perviven en los primeros años del s. VI.
[2] Ánfora quiota de Toscanos, de cronología problemática.
[3] Vino massaliota y corintio.
[4] Las copas Cassel fueron, junto a las copas Droop y las copas “de ojos”, los vasos para beber que el Ática exportó en mayor cantidad a fines del s. VI.
 

Historia de la Plaza de la Merced

La Plaza de la Merced: de época musulmana hasta nuestros días.
 
 
Formación del núcleo urbano malagueño.
 
La disposición geográfica de nuestra ciudad de Málaga, situada en la confluencia de dos importantes ámbitos comerciales marítimos como el Atlántico y el Mediterráneo unidos a través del estrecho de Gibraltar, junto con su bahía la han convertido desde tiempos inmemoriales en lugar de comercio y de tráfico de gentes de diferentes lugares y procedencias. Estas características geográficas unidas a la excelencia de su tierra propiciarían el asentamiento de diferentes pueblos a través de la historia y gracias a los cuales disponemos de ricos yacimientos arqueológicos
 
            La disposición urbana de la ciudad surgirá a partir de un primer asentamiento producido por los púnicos y que según el famoso historiador de la cultura malagueña Guillen Robles, considerado padre de la Historia en Málaga, se dispondría a los pies del Alcazaba ya que por aquel entonces las ciudades buscaban lugares altos desde los que poder defenderse de las incursiones. También dirá que en esta zona se encontraría el antiguo embarcadero de la ciudad donde los romanos fijarían posteriormente su puerto.
 
            Acerca del aspecto de la ciudad en este periodo no tenemos ningún testimonio fiable que no sea más que hipótesis. No tendremos noticias fiables hasta el s. I d.c acerca de Málaga, época en la que Estrabón diría acerca de Málaga que tenía más aspecto fenicio que griego probablemente por su disposición urbana además de las características de sus casas, edificios públicos, etc. y cuya idea no iba muy descaminada teniendo en cuenta el descubrimiento en la segunda mitad del siglo XX del yacimiento fenicio Cerro del Villar o de la desembocadura del río Guadalhorce.
 
A partir de este momento se sucederá una serie de poblamientos e influencias africanas, griegas y asiáticas que si al comienzo del imperio romano no fueron totalmente absorbidas si que lo serán a través del tiempo y será esta cultura la que se impondrá sobre las anteriores y será la que más rastros y restos arqueológicos dejará a través del tiempo.      
          
            No tendremos muchos testimonios de esta época hasta llegar a la época de los emperadores Flavios los cuales darían gran prosperidad a todas las ciudades del imperio. Málaga se constituirá como municipio flavio malacitano el cual se hallara más extendido que los anteriores y del cual conocemos la famosa Lex Flavia Malacitana. Acerca de la configuración de la ciudad en este tiempo podemos empezar diciendo que probablemente estaría amurallada como otras muchas ciudades y aunque de estas murallas no han quedado restos palpables como en otros lugares si podemos deducirlo a través de los restos romanos encontrados en murallas musulmanas ya que estos reutilizarían materiales de épocas anteriores. Acerca de los edificios públicos, calles, villas o de todo aquello que se encontrará en la ciudad no queda más testimonio que el que citará Guillen Robles diciendo “ninguna referencia puedo hacer que bajo los escombros de las casas moras y de muchas otras cristianas conservase el secreto de lo que en sus días fue la ciudad malagueña “. En cuanto a los alrededores de la ciudad podemos decir que probablemente presentaran el mismo que poco antes de la reconquista, es decir un arrabal entre las fortificaciones, el río y las huertas además de alguna casa de recreo e industrias de alfarería y salazón.         
 
            Tras la conquista musulmana de la medina de Málaga esta sería muy apreciada por sus inmejorables tierras y arboledas. A partir de esta época será cuando tenemos más datos de la ciudad y su entorno, así podemos decir que hacia el s. XII Málaga contaría con dos concurridos y populosos arrabales los cuales serían utilizados por la población de forma habitual para múltiples usos. Uno sería el llamado de Fontanela o de la Fuentecilla que se extendería desde la puerta de Granada hasta la puerta de Antequera, este arrabal sería utilizado para guardar el ganado y estaría protegido por muros, en su interior habría además multitud de casas, mesones y toda clase de servicios que harían de él un populoso lugar. El segundo de estos arrabales estaría situado en la margen derecha del río sería llamado de los tratantes de paja y abarcaría los actuales barrios del Perchel y de la Trinidad, este sería más utilizado para labores agrícolas ya que en él habría numerosas huertas y campos. A continuación la ciudad estaría circundada por una serie de murallas que envolverían todo el casco urbano, esta muralla contaría con unas puertas que comunicarían este núcleo más poblado y comercial con los arrabales y las tierras circundantes. Estas puertas pudieron ser cinco y una de ellas sería la de Granada, esta quizás la más importante que se abriría a la hoy conocida plaza de la Merced en otros tiempos Plaza del General Riego, aunque esto ya lo citaremos más adelante. Unido a la ciudad por estos muros se encontraría el recinto militar de la Alcazaba y del castillo de Gibralfaro que constituiría uno de los puestos defensivos más fuertes de toda Andalucía. Respecto a la disposición de las calles dentro del recinto murado podemos decir que se trataría de una serie de calles tortuosas y angostas propias de la disposición urbana de las ciudades musulmanas, en estas calles podemos encontrar todo lo que una ciudad de la época podía ofrecernos: baños, hornos, mezquitas, casas, plazas, mercados, jardines, etc.
 
            A partir de la reconquista se les cambiara el nombre a estas calles aunque podemos decir que aun en la actualidad muchas de nuestras vías conservaran el trazado de estas antiguas callejas musulmanas, como por ejemplo la de siete revueltas al lado de la iglesia de Santiago. Los nombres que dieron los conquistadores a algunas de estas calles moras y su correspondencia con las modernas son muchas y algunos ejemplos son los siguientes:
    
-         De las Beatas: tendrá este nombre desde la Reconquista y en ella habría una mezquita, varios hornos, una plazuela y algunas hermosas casas.
-         De Pozos Dulces: se extendería desde la de Andrés Pérez hasta la de Compañía.
-         De los Ramos: la actual de Espartería junto a la cual habría una mezquita.
-         De Monteros: sería la actual de Alcazabilla en la cual había una mezquita también.
 
Estas calles forman y han formado desde tiempos lejanos nuestro núcleo urbano, el cual podemos observar en el siguiente mapa como no ha cambiado mucho a través del tiempo. 
 
La Plaza de la Merced a través del tiempo.
 
            A continuación me centrare en comentar las vicisitudes a través del tiempo de una de las plazas más importantes y concurridas de Málaga.
 
            Esta plaza situada en pleno centro urbano la hallaremos yendo la Victoria abajo y torciendo al final de ella por la esquina de las casas de Campos desembocaremos en esta plaza. Esta plaza malagueña será sitio de expansión habitual del populoso vecindario de Nuevo Mundo así como el núcleo desde el que irradiara la construcción del barrio de la Victoria.
 
            Cuando nuestra ciudad era Municipio Flavio Malacitano y través de sus edificios y estatuas, pretendía ser un pequeño trasunto de Roma existiría en esta plaza un teatro como lo atestiguaran los restos (bóvedas y una galería) encontrados al abrir los cimientos de lo que fue el hospital de Santa Ana y Convento de la Paz como atestigua Guillen Robles en su obra.
 
            Ya en época árabe quedaría en esta zona, conocida como el arrabal de la Fontanela, la monumental puerta de Granada la cual constituiría la principal entrada a la ciudad por esta parte, también sería conocida como puerta del Teatro (Bib Almalaab) por la anteriormente comentada existencia de un teatro en este lugar. El campo que ante ella se extendía sería escenario de duros combates durante el cerco, al ser rendida la ciudad aquí se efectuaría la ceremonia de entrega y asimismo se formaría en este lugar él ejercito cristiano que entraría en procesión en la ciudad, esta procesión estaría presidida por la imagen de Nuestra Señora de los Reyes hoy Nuestra Señora de la Victoria, seguida por los reyes, caballeros y cautivos liberados entrando en la ciudad el 19 de Agosto de 1487.
 
            En la reorganización de la ciudad llevada a cabo por los conquistadores, a base de innumerables cédulas dadas por los reyes católicos sobre los más diversos temas, se estipulara que en los terrenos más cercanos a la puerta de Granada se establecería un mercado franco y feriado que se celebraría un día a la semana. Con tal motivo y delimitado el terreno se quedaría ya para plaza llamada del Mercado y también de los Álamos por los que se plantaron en sus alrededores.
 
            A raíz de la Reconquista el primer corregidor de Málaga, Garci Fernández Manrique, recibirá en forma de donación un solar a la derecha de la dicha puerta en el cual edificara un mesón destinado a albergar a aquellos moros que llegados a nuestra ciudad no podrían permanecer en su recinto de noche, esta medida se daba ya que todavía se estaría llevando a cabo la toma de Granada. En 1493 terminada ya la reconquista y suprimida ya esta medida este mesón sería convertido en el hospital de Santa Ana el cual se dedicaría a la curación de ciertas enfermedades.
 
            En 1502 se llevaría a cabo por parte del licenciado Diego Martínez de Astudillo un importante reparto de solares desde esta plaza hasta el convento de la Victoria siendo esta donación el origen de la urbanización del barrio de la Victoria. Por esta época será cuando queda delimitado el ámbito de la plaza el cual conservara las mismas proporciones hasta la actualidad.
 
            En el año 1499 los frailes Mercedarios fundaran la casa de su orden en la ermita de San Roque (próxima al barrio de la Victoria) pero debido a las molestias que sufrían en aquel apartado lugar por parte de maleantes decidirán acercar más a la ciudad su congregación y así en 1507 obtendrán un amplio solar en la plaza del Mercado. Aquí se edificaría un gran convento que ocuparía varias calles actuales como la de Gómez Pallete y el terreno del teatro Cervantes. En 1792 se construirá aquí una nueva iglesia de gran calidad artística cuya fachada es obra de mediados del siglo XIX. En 1835 será suprimido el convento quedando solo la iglesia. Este convento fue el que dio nombre a esta popular plaza y aunque en la actualidad esta iglesia a desaparecido y en su lugar se halla construido un edificio (el cual hace apenas unos años causaba ciertas disputas por su decoración para adecuarse a su entorno) sigue conservando este mismo nombre.    
 
A ambos lados de la puerta de Granada se construirían una serie de casas las cuales estarían apoyadas en sus muros, también se construirán casas en el lateral que va desde la calle San Juan de Letrán hasta la de Alamos estas de gente adinerada. En la casa que forma la esquina derecha de la calle Madre de Dios habitaría en el s. XVIII el teniente del rey de nuestra ciudad.
 
Completando el aspecto de la plaza por esta época se encontraría otro convento, el de Santa María de la Paz, que ocuparía el sitio donde se elevan en la actualidad dos manzanas de casas de la actual calle Casa de Campos. Dicho convento se establecerá allí en 1565 y sería reconstruido en 1745.
 
            A principios del s. XVIII, por orden del corregidor de la ciudad, la plaza será adornada en sus cuatro lados por una arboleda levantándose en su centro un estanque o adorno parecido también rodeado de árboles que harían de este sitio un lugar sombreado y acogedor. Como lugar de feria y mercado esta plaza se vera siempre concurrida por gentes de diferentes procedencias que acudirán a este lugar para realizar sus compras y vender sus productos. Los días que no había mercado se reunirían en torno a la puerta de Granada los diferentes carros de mercancías esperando a pagar sus derechos para entrar a la ciudad.
 
            Desde el alba la plaza se llenaría de las vibraciones de las campanas de los dos conventos que en ella había atrayendo así a sus fieles, también en estas mañaneras horas se agolparán a las puertas del hospital de Santa Ana algunos enfermos esperando al medico.
 
            En el s. XVIII la plaza será un lugar de paseo pero cuando adquiere su renovada apariencia romántica y liberal será ya en el s. XIX cuando se llevara a cabo su reforma total. Durante las primeras décadas de este siglo la plaza sufrirá un cierto abandono coincidiendo quizás con la invasión francesa, esto convertirá el tan populoso lugar en ardiente arenal. En esta época el hospital de Santa Ana se cambiara de lugar y dejara a la plaza sin uno de sus más concurridos lugares.
 
            En la década de los años 30 de este siglo el convento de los mercedarios quedaría convertido en un cuartel así como se producirán ciertos acontecimientos que perturbaran la paz del lugar pero que serán corregidos con toda celeridad.
                
            En las revueltas políticas tan frecuentes en Málaga durante el s. XIX se producirían algunas de ellas en esta plaza. En 1822 el general Riego, defensor de las libertades constitucionales, llegara a Málaga donde les dispensaran un gran recibimiento y se hospedara en una de las casas de esta plaza tomando la plaza el nombre de aquel general.
 
            Otros hechos ocurrirían aquí que fueron trágicos, por ejemplo en 1836 el gobernador civil, conde de Domadío, huyendo de los amotinados buscaría refugio en el cuartel de la Merced pero sería entregado por la tropa que se unirían al pueblo. También en los días de revolución de 1868 en esta plaza se concentrarían las ropas antes de partir hacia la lucha.
 
           Durante las épocas de tranquilidad se propondría el arreglo de la plaza e incluso se prepararía un proyecto aunque nunca se llevaría a cabo.
 
En 1838 la plaza seguiría presentando el mismo aspecto desolador y sería preciso el móvil político de honrar a Torrijos y a sus compañeros, fusilados en las playas de San Andrés por su tentativa liberal, para que se realizase un proyecto de mejora. Así en 1842 se empezaría la construcción de un obelisco conmemorativo para honrar a estos personajes, este mismo año se trasladarían los restos mortales desde el cementerio hasta la plaza en medio de un gran acontecimiento que reuniría a todo el pueblo malagueño.
 
La figura de Torrijos estará a partir de este momento presente en la historia de Málaga como una figura que encarnara la libertad del pueblo, como ejemplo de ello puedo exponer un testimonio oral que aseguraría que durante la segunda república en los colegios malagueños se entonaría una canción conmemorando la figura de Torrijos y la constitución. Esta canción popular sería la siguiente: “Sí Torrijos murió fusilado, no murió por canalla o ladrón que murió con la espada en la mano defendiendo la constitución. Sí algún traidor la pisara con su muerte lo pagaría”. A través de esta canción podemos observar la exaltación de la figura de Torrijos en pos de la consolidación constitucional.  
 
Además de todo ello, la aventura del general ha generado publicaciones como la de “Del Charcón a la Alquería” de Juan Pacheco y Esteban Alcántara, amén de la creación de distintos colectivos y la celebración de Jornadas.         
 
            A partir de la construcción de este obelisco se iniciaran las obras de embellecimiento de la plaza. Habrá dudas sobre la fecha de inicio de estas obras pero el arreglo definitivo debió de hacerse en 1857, encargándose el proyecto al arquitecto municipal.
 
            Esta plaza sería muy concurrida por la juventud de la época isabelina siendo esta la plaza la preferida para las fiestas. Así mismo durante la visita que realizo esta reina a la ciudad la plaza será engalanada de forma considerable para su bienvenida.
 
            Por esta época ya se habrían reconstruido en la plaza una serie de edificaciones de carácter señorial que darán a la plaza la fisonomía con la que hoy la conocemos.
 
            Pasarán estos días de época isabelina en los que la plaza vivirá sus mejores momentos. Ya nos hace relación de ello el gran costumbrista malagueño Juan J. Relosillas en algunos de sus artículos.
 
            Posteriormente ya en la década de los años setenta y ochenta del s. XIX la plaza sería el lugar preferido de paseo para la gente importante de la época después de la misa de los domingos en la iglesia de Santiago, disfrutando aquí del sol y de los conciertos que la banda militar del provincial de Málaga daban en este lugar. En las noches de verano también sería lugar de paseo y de escarceos amorosos así como de conciertos los días señalados, también se formarían muchas tertulias de gente conocida que disfrutarían de la brisa y del pequeño estanque que rodeaba el monumento. Destacado en esta época es el recuerdo de una exposición de productos de la provincia que se celebrara aquí hacia el año noventa y tantos y que se convertiría en un gran acontecimiento social.
 
            Como vemos a través de estos testimonios la plaza sigue siendo a lo largo del tiempo el lugar preferido en fiestas y conmemoraciones como cuando la virgen de la Victoria salía en procesión por este lugar.
      
            En lo que respecta al mejoramiento urbano de la plaza entre los años 1909 y 1913 se llevara a cabo un completo adoquinado así como en época más moderna también se realizara la demolición de una manzana de casas que a la salida de calle Granada daba origen a la llamada de la Zanja que comunicaba con calle Alcazabilla, lugar denominado hoy plaza de María Guerrero. En este tiempo también se instalaran aquí los primeros cinematógrafos de Málaga como el conocido de Pascualini antes de su instalación definitiva en otro lugar. Hacia 1913 se establecerá aquí el llamado cine Victoria el cual todavía existe en la actualidad.
 
            Ya a mediados de este siglo, en la década de los años 20 y 30, perderá su aire burgués y a ella acudirá todo tipo de gentes a disfrutar del ambiente y de los quioscos en ella dispuestos. Estos serían lugar de ocio y de bailes para la juventud de la época. También alrededor de la plaza se situaran varios establecimientos y cines así como una parada de taxis que seguirán dando al lugar su aspecto populoso.
 
            A lo largo de este siglo hasta llegar a la década de los 90 la plaza presentara el mismo aspecto aunque sufrirá un cierto abandono, si bien no por parte de los malagueños que de ella disfrutan y son asiduos sí por parte de las instituciones.    
 
            Algunos otros fenómenos de importancia que ocurrirían en esta plaza sería el nacimiento en 1881 del más importante de los pintores españoles y malagueños de todo este siglo, sin duda se trata de Pablo Ruiz Picasso el cual nacería en uno de los inmuebles de esta plaza. Otro acontecimiento a reseñar será el incendio que sufrirá la iglesia de la Merced durante los sucesos de mayo de 1931 desapareciendo de este lugar la iglesia que le dio nombre.                
 
            Ya en la década de los años 90 se remodelaría totalmente la plaza y sus alrededores, se rehabilitaría el monumento a Torrijos así como se reemplazara todo el pavimento. También se procederá a cambiar los frondosos árboles que en ella existían por otros de menores proporciones aunque no por ello se mermara la hermosura de la plaza. En los alrededores también se procederá a su mejora rehabilitando todas las casas que habían quedado en un penoso estado tras décadas de descuido.
 
            En la actualidad podemos decir que la plaza se encuentra en pleno centro urbano y sigue contando con una bulliciosa concurrencia diaria dada por la ubicación del nuevo mercado de la Merced y de la nueva fundación Picasso en sus alrededores, así como por el impulso que el Museo Picasso ha dado a todo el centro histórico.
 
 
 
Antonio Ramos Ramírez
Jesús Manuel Castillo Ramos
Carlos Miranda Martínez
Bibliografía:
 
-         Bejarano Robles, Francisco: Las calles de Málaga. De su historia y ambiente. Editorial Argubal 1984. Tomo I.  
 
-         Guillén Robles, F: Málaga musulmana. Editorial Argubal 1994. Tomo II.
 
-         V V. A A: Historia de Málaga. Diario Sur.
   
 
 
 
 
 

Diario SUR

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