Para aquellos que no hayan estado nunca en la Biblioteca General del campus de Teatinos (Universidad de Málaga), cuento brevemente cómo es la estructura del edificio. una planta baja, una superior y una inferior. Yo, sentada en la parte superior, en las mesas que hay al lado de la barandilla desde la que se ve una amplia vista del panorama aestudiantil aplicadamente ‘empollando’. La cosa es que estaba yo muy atareada en mis apuntes, cuando de repente y como gesto involuntairo de mi mano, eŽsta se movió hacia la izquierda, dando un manotazo al boli que había en esa dirección y…
‘Se me ha caído el boli’- le dije al compañer ode al lado.
No me atrevía n ia mirar porque temía que le hubiera caído a alguien encima, pero al final, fuí valiente, miré y vi que allí estaba mi pobre boli naranja como gato de siete vidas que le quedan seis. Intacto, abandonado en el suelo de la planta baja de la biblioteca y a la vista de todos.
Aunque más a la vista de todos estuve yo, cuando tuve que bajar a recogerlo y ví que a más de un estudiante le alegré levemente la mañana con aquella travesura no intencionada de mi boli volador.

