Otro andaluz condenado. Reacciones desde Ibiza

Ya han condenado a otro andaluz. De nombre Baltasar, como el rey mago. Y otra vez los españoles la toman con una justicia que después del Caso Marta está tocada del ala. Si hiciesen alguna encuesta sobre las últimas decisiones judiciales vería como los jueces empiezan a estar peor considerados que los árbitros de fútbol.

La primera vez que oí hablar de Garzón apenas tenía diez años. Fue en la operación Nécora. Un nombre hasta poético para desarticular una organización dedica principalmente al tráfico de drogas. Como tampoco entendía que eran las drogas (“una cosa mu mala”) pues tampoco le hice mucho caso. Después vinieron los GAL. Aquí ya me pilló más crecidita, con una España que se levantaba tras cada atentado. Hubo opiniones para todos los gustos. Los más jóvenes por aquel entonces criticaban la actuación contra el GAL. Hoy muchos la siguen criticando, pero yo le doy la razón al juez. Una cosa es lo que queremos y otra lo que es legal. Ahora puedo entender como Garzón salió más rápido de lo que entró de su carrera política. Igual esperaba algo más de decencia.

Así las cosas, no me quedó más remedio que aplaudirle cuando se fue a por todo un Pinochet primero, y a por toda una dictadura argentina después. Allí dónde hubiese un crimen contra un español, se levantaba la mano de Garzón. Recuerdo como mi padre lo veía por la tele y decía “Qué huevos tiene el tío”. Pero claro, lo que puede aplicarse en el resto del mundo, también se puede aplicar en España. Cuando se empezó a investigar los crímenes del franquismo, un sector, poderoso, empezó a sentirse incómodo. 17 denuncias de los grupos de ultraderecha en los últimos quince años parece que avalan la teoría. El juez se empeñó en investigar lo que ningún otro se atrevió a hacer. Tal vez para que no le cayese la tormenta que le está viniendo a él encima. Hasta la misma ONU ya ha dicho que de Ley de Amnistía de 1977, nasti de plasti. Alguien se va a tener que poner las pilas, aunque sea en Estrasburgo.

La última condena, la que ahora nos indigna, es por autorizar unas escuchas entre encarcelados y sus abogados. En España, por ley, prevalece el derecho a mentir sobre el de revelar la verdad. Si un juez se hubiese atrevido a hacer lo mismo en el Caso Marta, lo mismo ahora una familia podría estar dando sepultura a su hija. Pero a eso no tienen derecho. Si la situación se hubiese producido fuera de la cárcel, igual no teníamos ni caso. Y si los implicados no fuesen quienes son, lo mismo tampoco. Me siento indignada, pero también moralmente estafada. Y como yo, la media Ibiza que conozco.

Ahora le tocará a Estrasburgo revisar que es legal. Aunque a mí, y en Ibiza, y en España, lo que realmente nos preocupa es lo justo.

 

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  • franme

    Estoy de acuerdo con tu exposición del caso del Sr. Garzón, este caso llegará lejos y cuando llegue al Tribunal de Estrasburgo, seguro que habrán pasado muchos años, ya se encargará el Constitucional que así sea, pero llegado ese momento el Tribunal Supremo se llevará un varapalo, claro que para esa fecha a lo mejor estamos todos calvos, pero no importará si el buen nombre de este JUEZ, con mayúsculas, queda completamente restablecido, un saludo de otro andaluz.

Diario SUR

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