El año 2011

Por Jesús Antonio San Martín.-

Todo el mundo tiene pánico al 2011. Vistos los espeluznantes acontecimientos del 11S y del 11M, los más pesimistas vaticinan que para el 11 del 11 del 11 puede suceder de todo lo peor que le haya acontecido al planeta, y más cuando tantos analistas políticos y militares afirman que en la actualidad se están reteniendo con supremo esfuerzo y contra natura los vientos huracanados de una tercera guerra mundial. Según los analistas, los almacenes bélicos están repletos de armamento obsoleto que ha de gastarse a la mayor brevedad, antes de que se enmohezcan, al tiempo que urge probar los nuevos y terroríficos artefactos destructivos, frente a los cuales las bombas de Hiroshima y Nagasaki quedan como simples juguetes. Ahí está, en busca de camorra, la impaciente y revanchista Corea del Norte, militarizada hasta los dientes y con tecnología bélica de última generación.

Sin detenerse a analizar la preocupante situación política, en España, que desgraciadamente sufrió en sus carnes el segundo y cobarde atentado terrorista más cruento de la historia, un creciente 20% de la población activa se consume en la hoguera del paro y cerca del 30% de la población nacional languidece bajo el umbral de pobreza, en tanto que, estabilizándose o descendiendo los ingresos, los precios de los productos de primera necesidad se hacen prohibitivos. Con la irracional e injusta subida de la luz, que nada bueno presagia para el 2011, muchos hogares tendrán que apañarse con rústicas velas de fabricación casera. Las hipotecas, desbordadas, dejan a multitudes en la calle. Los mendigos que, sin recursos, pernoctan al sereno y comen de la caridad, se multiplican escalofriantemente. Siendo firmemente realistas, el año 2011, desafortunadamente, no puede ser más que el de apertura de otra Gran Depresión.

(Columna de contraportada de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Impuestos en blanco

Por JESUS ANTONIO SAN MARTIN.-

Se preguntan los ciudadanos inteligentes por la razón por la que el ministro de fomento ha soltado o ha dado a entender eso de que “en España los impuestos están muy bajos”. Que sepamos, no corresponde al ministro de fomento expresar tal disparatada opinión que nada tiene que ver con el cometido de su cartera ministerial. Tal decir suponemos que le corresponde al señor Ministro de Economía, que es el portavoz en asuntos tributarios. Los demás, deben limitarse a sus propios asuntos y no cacarear de lo que no entienden, o al menos no opinar públicamente de temas que no les corresponden, pues pueden ser mal entendidos por los ciudadanos, que ya de por sí tributan lo suyo y nadie es quién para insinuar que pagan pocos impuestos. Un representante del Gobierno debe ser más comedido y no abrir la boca sin ton ni son.

El ciudadano entiende que el ministro de fomento debe limitarse a hablar, por ejemplo, del AVE o de los controladores aéreos, aunque cada vez que hable levante ampollas y le ponga de mal humor al señor Revilla y a los contribuyentes cántabros, que tienen derecho a contar con un servicio más eficaz de transporte ferroviario. Con respecto a los controladores aéreos, poco hay que decir que no lo hayan dicho con plena extensión y profusión de vocablos los medios informativos y los propios controladores.

Entiende también el ciudadano que, para que un ministro comunique públicamente cualquier asunto, es porque dicho asunto ha sido previamente tratado a nivel gubernamental y que, si habla, es con el visto bueno del presidente del Gobierno. De todas maneras, las decisiones deben gestarse en la cámara de los diputados. Y, respecto al tema de que los ciudadanos españoles andamos bajos de tributos, eso debe sopesarlo el Congreso, teniendo presente que, si eleva los tributos, también debe elevar los sueldos. Pero si el ministro de fomento adelanta que, en lo que a él respecta, los impuestos están muy bajos en España, eso tiene solución: que le suban los impuestos al ministro de fomento y todo arreglado.

Recortes salariales

Por JESUS ANTONIO SAN MARTIN.-

Ahora que, según el INE, España empezaba a salir de la recesión, viene don José con la tijera y la cheira y nos recorta hasta las alpargatas. Y eso que “España iba bien” (o, más apropiadamente, “España, IVA, bien”), según pregonaba a todos los vientos, aunque los vientos de Europa soplaban más fuerte y nos lanzaban a la cara y a los ojos la arena de la cruda realidad, esa realidad que aquí nadie quería ver, pero que se paseaba con las fauces abiertas como los cocodrilos, esperando a los incautos. Y ahora hasta los ciegos la ven: ven que la economía española tiene un cáncer terminal.

Tal es la espantosa enfermedad cancerígena del presupuesto español, que, ante la constatación de que las arcas están vacías y no hay siquiera manera de cubrir su fondo, mucho menos de llenarlas, la Administración ha decretado que los sueldos de los funcionarios se recorten en más de tres mil millones de euros, entre otras descabelladas medidas que no son más que chapuzas de remendones. Es patente que, si a los funcionarios se les recorta el sueldo, no tendrán más remedio que recortarse ellos mismos y a la chita callando la parte proporcional de producción laboral correspondiente al recorte salarial que se les impone, con el consiguiente perjuicio para el probo ciudadano.

Por si fuera poco, más de seis millones de pensionistas se obligarán a seguir un régimen alimenticio a base de sopas de ajo y huevos escalfados, ya que, al congelárseles las pensiones, ésas que tan merecidas tienen tras largos y duros años de cotización, no podrán hacer frente a la subida de precios de los productos, que aquí no hay gobierno que meta la tijera ni queriendo. Esto de cargar contra funcionarios y pensionistas recuerda al administrador de comunidad que, para ahorrar gastos de luz, mandó quitar las bombillas de la escalera. Al final se descalabró una noche que tuvo que bajar por ellas.

(Artículo de contraportada de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Vacuna innecesaria

Se nos quiere hacer creer que existe una pandemia de gripe A similar a la tristemente célebre de 1918. Los médicos españoles, que se cuentan entre los mejores del mundo, dicen que no hay tal pandemia y por eso no ven la razón por la que el ente sanitario inste a la población a vacunarse, tras haber adquirido treinta y siete millones de dosis para inoculárselas a seis de cada diez ciudadanos. Los médicos demuestran con pruebas que esta gripe, como cualquier otra, remite espontáneamente en el 95% de los casos, gracias a las defensas naturales del cuerpo.

No faltan profesionales médicos que cuestionen las garantías de seguridad de la vacuna contra la gripe A, que aún está en fase de experimentación y se desconocen por completo sus verdaderos efectos. Doctores americanos ya apuntaron en su día a que la famosa “gripe española” de 1918, que no era española, fue causada precisamente por las vacunas. La doctora Mónica Lalanda, del servicio de urgencias, hace ver que, de los 310 ensayos abiertos sobre la vacuna contra la gripe A, tan solo dos están finalizados. ¿Quién nos asegura que esta vacuna no sea una aberración sanitaria, como fue la vacuna contra el papiloma? Inyectarse una vacuna así sería como jugar a la ruleta rusa.

¿Se vacunan los médicos? La doctora precitada estima que únicamente lo hace, frente a la gripe estacional, poco más de la tercera parte. Probablemente contados médicos lo hagan con la actual, inexperimentada y potencialmente peligrosa vacuna contra la gripe A. El doctor Juan Gervás, médico y profesor de la Universidad Autónoma, expone: “Esta vacuna no es ya segura o insegura, sino absolutamente innecesaria”. Y argumenta que en Australia la inmensa mayoría de los afectados por gripe A se ha restablecido sin necesidad de vacunas. ¿Quiénes realmente necesitan esta vacuna? ¿No serán las multinacionales que la fabrican?

(Columna de contraportada de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Nuestro Ayala

En este otoño desnudo de ilusiones y vestido con los azabaches de la tristeza más oscura se han quedado sin hojas los árboles del Jardín de las Delicias. El otoño, cansado y melancólico, se ha desparramado por los suelos de todos los parques. Las musas que tejieron el blanco velo de las letras pisan hoy, envueltas en fúnebres mantos, mustias alfombras de nostalgia. Un cortejo de lágrimas vírgenes ahoga el amanecer de los cantos y las palabras en las gargantas. El cielo ha sumergido la colcha blanquiazul de sus esplendores en el tinte negro del silencio. Se han apagado los faroles dorados del alba. Se han fundido las estrellas. España toda es un otoño que llora, un otoño huérfano en la soledad de un jardín marchitado, un otoño inmisericorde y traicionero que ha secado las plumas con las que se escriben los renglones más bellos, elocuentes y fructíferos.

Este otoño sin entrañas se ha llevado a nuestro Ayala, nuestro Francisco Ayala. La Granada de sus ensueños que al mundo lo trajo se ahoga hoy entre suspiros. Las cuerdas de sus guitarras se han quebrado en las esquinas de la añoranza. Se ha roto el hechizo de las fuentes y las flores de La Alhambra y El Generalife. Este otoño ladrón se ha llevado las hojas del árbol frondoso que era la gracia plena del Jardín de las Delicias. Sí, este otoño que no conoce la piedad nos ha robado hasta las hojas de los libros. El sopor de la noche se cierne sobre sus tapas. Caladas las lentes de la morriña, paseamos hoy nuestros ojos por las pálidas hojas del recuerdo. Con Ayala se ha ido el alma de las bibliotecas.

Mañana, al despuntar la primavera, lucirán de nuevo sus verdiblancas prendas nupciales los árboles del Jardín de las Delicias. Las musas de las letras se ceñirán sus velos albos y entonarán la eterna salmodia de la alegría. Y los libros nuestros de cada día exhibirán con letras de oro el nombre glorioso de Francisco Ayala, nuestro Ayala.

(Columna de contraportada de los semanarios de Publicaciones del Sur)

¿Adiós recesión?

Los americanos dicen que su economía se recupera, que se va la recesión y que el PIB creció un 3,8% en el último trimestre. Claro que esto lo dicen únicamente los que manejan las cifras desde arriba; pero el ciudadano de a pie, cuyos bolsillos son los que debieran medir los economistas para saber si realmente el país ha salido de la recesión, continúa viéndoselas negro para poder hacerse hasta con las migajas del pan suyo de cada día. Por eso el americano medio razona que lo que adelantan los de los altos sillones yanquis no es más que un eufórico palabrear para tratar de animar a los inversores, que tienen su dinero escondido debajo de las losas. Pero buenos son los augurios, aunque no respondan por ahora a la realidad, si al final el árbol da bellotas, que ojalá las dé y en abundancia, para dicha de todos.

En los países europeos no se ven signos de recuperación económica, aunque algunos economistas airosos garabateen halagüeñas cifras en papeles mojados y se los hagan tragar a los mandamases nacionales, que en asuntos económicos no pasan de ser cotorras parlantes. La recuperación, de haberla, es menos evidente en España, donde el PIB, desafortunadamente, aún se contrajo un 0,4% más en el trimestre pasado y el desempleo creció como el bebé de un gigante.

Quienes realmente pueden entender de menesteres económicos en España son los empresarios, que cotidianamente están al pie del cañón y saben cómo tienen de estrechos los bolsillos los ciudadanos. En las cajas de los supermercados suena demasiado fuerte la calderilla. Que se lo pregunten al señor presidente de la cadena Mercadona, don Juan Roig, que se obliga a bajar aún más los precios. El señor Roig dice con fundamento que “en España somos pobres y vamos a ser más pobres todavía”. Bueno sería que los de arriba escucharan al señor Roig, que aquí es la voz del pueblo.

(Artículo de contraportada de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Umbral de pobreza

La quinta parte de los españoles vegeta bajo el umbral de pobreza, según una encuesta del INE; pero ésta se refiere únicamente a los que ingresan menos de 5.900 euros al año. No tiene en cuenta a los que perciben cantidades inferiores al salario mínimo interprofesional (SMI) o poco menos de 8.800 euros anuales. Tampoco tiene en cuenta a los parados que no perciben absolutamente nada.

En realidad el umbral de pobreza queda establecido en la práctica en el tope máximo del SMI, lo que significa que más de la cuarta parte de los españoles malvive bajo ese paupérrimo umbral. Malvivía, ya que la encuesta precitada se refiere al 2008. Y dado que el 2009 continúa siendo económicamente catastrófico, según los expertos, y que el desempleo se ha disparado, la población que en España va mal tirando bajo el umbral de pobreza puede calcularse en casi el 30% de la misma.

Otro estudio realizado en el 2007 arrojaba que el promedio de ingresos de los españoles era de 26.000 euros anuales, lo que significaba que, mientras un 20% percibía menos de 8.000 euros al año, otro 20% superaba los 50.000 euros, en tanto que la mayoría andaba en el promedio entre los 15.000 y los 30.000 euros de ingreso anual.

Pero lo más preocupante es el estudio realizado por el “Observatorio de la Infancia”, según datos facilitados por UNICEF. En España nada menos que el 25% de los niños vive bajo el umbral de la pobreza. Esos niños no solamente no tienen ordenadores, teléfonos móviles, juguetes y otras superfluidades que les sobran a los niños pudientes, sino que, desafortunadamente, carecen incluso de lo esencial para vivir: comida, ropa, calzado… Por ello se obligan a mendigar por las calles, si no ellos, sus padres. ¿Tiene previsto el presupuesto nacional una partida para cubrir tan básicas necesidades… o se destina a incrementar las nóminas de algunos altos cargos?

(Columna de contraportada de los semanarios de Pblicaciones del Sur)

Daimiel en llamas

En el libro de Francisco Pérez Fernández, “Daimiel, geografía de un pueblecito manchego”, podemos leer: “Daimiel es un oasis en la estepa de la Mancha… Es el milagro del agua. Es el tesoro soterrado y sacado a la superficie en una labor de años, de lustros, quizá de siglos. Milagros de Daimiel, maravilla de transformación de secano en regadío, que se repite en otras zonas manchegas, aunque en menor intensidad, porque la fertilidad de la estepa está condicionada a la existencia del agua”.

El oasis de Daimiel, como bien dice el autor manchego, está condicionado a la existencia del agua. Ello es del todo cierto hoy. Las Tablas de Daimiel, declarado parque nacional en 1973 y que es el más pequeño de los de España, pero de gran riqueza floral y animal y que se considera como uno de los ecosistemas más valiosos del planeta, está completamente seco y la vegetación expira junto con la fauna. Más que seco, está en llamas. Fuegos espontáneos han prendido en sus entrañas desde que los ríos Guadiana y Cigüela, sus padres acuáticos, dejaron de regar sus encantos con el agua de la vida. El Parque es ahora un desierto donde las barcas, melancólicamente adormecidas sobre el lecho cuarteado de la laguna, añoran tiempos pasados. Aquí y allá se abren enormes bocas que vomitan humo. El seno de la tierra se ha convertido en un averno de hogueras impetuosas. Las manos invisibles de la sequía han prendido el carbón de sus calderas profundas. El Parque agoniza entre hervores.

Si no se remedia pronto la situación, trasvasando agua de otros ríos, España y el mundo tendremos que llorar amargamente la pérdida irreparable del Parque de las Tablas de Daimiel, el pequeño gran oasis de La Mancha. Con la desaparición de su rica y emblemática fauna y flora, el mapa hispano habrá de trazarse con la tinta amarillenta con que se dibujan los desiertos. La ecología sufrirá un revés de angustiosas consecuencias para los vivientes. No lo permita el cielo.

(Artículo de contraportada de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Migas y callos

La feria de día de Torremolinos se supera de año en año. La participación del pueblo se hace más animada en cada feria. Las plazas son un hervidero de música, baile, palmas, colorido, alegría desbordante y sonrisas francas. Las grandes carpas en ellas instaladas son hogares donde las gentes comparten inolvidables momentos de algazara, al son de las orquestinas y de la gracia innata de nuestros coros rocieros, que son la pura esencia del arte vocal andaluz. Hasta las terrazas de las cafeterías se hacen genuina feria.

La carpa de la Plaza de Goya la alegran además albas y luengas mesas que acogen a una hermanada multitud cosmopolita que degusta y comparte una gigantesca sartén de típicas migas elaboradas por el restaurante La Mancha. Pueblo y autoridades se hacen uno en este singular ágape. No es lo importante lo que se pone en los platos, que ya es gloria, sino lo que aportan los corazones de quienes degustan juntos. Mas no reserva el pueblo sus goces para sí mismo, sino que, en un maravilloso gesto de nobleza, invita a su mesa y a su fiesta a los foráneos. Tal es la hospitalidad del pueblo, que al privilegiado visitante que goza de nuestro ambiente ferial le da la impresión de que en Torremolinos toda la gente pertenece a la misma familia. Empero no solamente brilla esa hospitalidad durante los días de feria; el año entero es Torremolinos la fiesta de la generosidad.

En la Plaza de la Nogalera, por donde aun pasa el viejo tren de carbón en la mente de nuestros mayores, el Consistorio y la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Torremolinos han preparado todo un mar de tradicionales callos: cuatro mil quinientas colmadas y deliciosas raciones. Es el Día de los Callos. Todo el sabor de Torremolinos se concentra en este exquisito manjar aderezado con gracia española. Pero, como en el caso de las migas, no son los callos lo más importante para el pueblo. Lo importante es compartir juntos el corazón de la feria.

(Artículo de contraportada de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Torremolinos en el glorioso 27 de septiembre de 1988

Crónica borrada por el autor por ser motivo de contiendas entre los lectores.

Diario SUR

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