Un estudio sugiere que algunos hongos pueden usar la radiación ionizante como fuente de energía y además explica por qué algunas especies de hongos sobreviven en ambientes extremos.
Hay más especies de hongos que de plantas o animales. Los científicos han asumido desde siempre que los hongos sólo se dedican a descomponer la materia orgánica para obtener nutrientes y energía ocupando un escalón ecológico por encima de las plantas, que son las productoras primarias de energía. Esta visión se ha visto trastocada recientemente a raíz de un trabajo publicado en PLoS y del cual se han hecho eco en muchos medios.
En la década de los noventa el microbiólogo Nelli Zhdanova del Instituto de Microbiología y Virología de Kiev publicó una serie de informes dramáticos sobre el crecimiento de hongos en las paredes de la accidentada central nuclear de la Chernobyl y en el terreno circundante.
Los expertos lograron identificar alrededor de 200 especies en la zona. Muchas de ellas contenían un familiar pigmento que absorbe la radiación ionizante: melanina.
La melanina es el pigmento que producimos los humanos en la piel para protegernos de los rayos ultravioleta del Sol y que nos da el tono bronceado. La melanina es un buen absorbente de la radiación, una vez la absorbe disipa su energía rápidamente en forma de calor. Gracias a esto somos menos susceptibles de padecer cáncer de piel.
La función de esta melanina en los hongos era un misterio hasta ahora. Parecer ser que en los hongos la melanina no jugaría el papel de protección frente a los rayos ultravioletas según un nuevo estudio.
Los trabajos de Zhdanova inspiraron a unos investigadores del Albert Einstein College of Medicine en New York City liderados por Ekaterina Dadachova y Arturo Casadevall.
Forzaron artificialmente al Cryptococcocus neoformans, una hongo patógeno tipo levadura, a producir levadura y lo expusieron a la radiación. Pudieron observar que la melanina forma parte de las reacciones metabólicas. La radiación transfiere parte de su energía a los electrones de la melanina permitiendo a este pigmento producir reacciones metabólicas de oxidación.
Cuando las colonias de células de C. neoformans fueron expuestas a una intensidad de radiación 500 veces mayor del nivel normal de fondo conseguían crecer tres veces más deprisa. La radiación utilizada era de tipo beta (electrones a gran velocidad), y procedía del radioisótopo cesio 137.
El mismo equipo de investigadores tuvo un éxito similar con otras dos especies de hongos (Cladosporium sphaerospermum y Wangiella dermatitidis) que contienen de manera natural melanina, incluyendo uno que se encuentra en Chernobyl (C. sphaerospermum).
Concluyen que los hongos que contienen melanina son capaces de usar la radiación como fuente de energía, especialmente bajo condiciones extremas donde escasean los nutrientes y los niveles de radiación son altos. Los hongos que contienen melanina pueden crecer a gran altitud e incluso en las regiones árticas y antárticas donde los nutrientes son escasos y están expuestos a intensos rayos ultravioletas.
Por tanto, al igual que la clorofila les permite a las plantas obtener energía de la luz del sol, la melanina permitiría a los hongos obtener energía de las radiaciones ionizantes.
Si estos resultados se confirman puede que sea posible manipular genéticamente a las plantas para que produzca melanina y que así aumenten su productividad al usar una mayor parte del espectro electromagnético.![]()
No se sabe por qué muchos hongos son de color oscuro o negro (como las trufas), puede que la presencia de melanina les permita recoger energía de la radiación de fondo.
Dadachova especula con la posibilidad de usar este tipo de hongos como alimento para astronautas usando la radiación ubicua que hay en el espacio exterior, o usar plantas alteradas genéticamente para usar melanina de la misma manera. Aunque en estos casos estos seres necesitaría además de otros nutrientes.
Estos resultados son tremendamente importantes no sólo por explicar por qué hay hongos que crecen en el ambiente hostil de la central de Chernobyl, sino que además ponen de manifiesto el papel único dentro de la biosfera de estos hongos al utilizar una fuente de energía distinta de la del Sol.
Este resultado es tan sorprendente que algunos expertos dudan de los resultados. Habrá que esperar confirmación por parte de otros investigadores, pero no cabe duda de que el resultado es bonito.
FUENTE: NEO FRONTERAS
imos 15 años en la comprensión de la fatal enfermedad neuromotora (MDN, por sus siglas en inglés), conocida también como distrofia muscular.
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Noruega lanzó el martes el Arca de Noé del mundo vegetal que protegerá de desastres naturales a semillas de millones de especies, uno de los recursos más valiosos de la humanidad, en una montaña en el Círculo Polar Ártico.

Spitspergen, parte de la cadena de islas árticas conocida como Svalbard. Este leviatán de la era jurásica es uno de los 40 reptiles hallados en un yacimiento con tesoros fosilizados descubierto en ese aislado lugar.
eptiles de cuello corto del orden de los plesiosaurios. Tenían forma de lágrima, habitaban en los océanos y poseían poderosos aletas y dientes. “Eran depredadores intimidantes y poderosos”, enfatizó Richard Forrest, paleontólogo especializado en los pliosaurios.
bautizó como “El Monstruo de Aramberri” debido al lugar del noreste mexicano donde apareció. Y aunque se estima que la criatura podría haber sido tan grande como el pliosaurio de Svalbard, paleontólogos le dijeron a la BBC que se necesitan estudios más detallados para determinar su verdadero tamaño. Los restos fósiles del “Monstruo de Aramberri” se hallan en un excelente estado de conservación, de acuerdo con los especialistas que lo encontraron.


haber cumplido su promesa de doblar el presupuesto dedicado a investigación en España, al tiempo que advierte de las trabas burocráticas que siguen lastrando al Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Usted es lo que come y lo que bebe, y eso queda registrado en su cabello”. Lo dice Thure Cerling, un experto en el desarrollo de nuevas técnicas forenses, cuya última creación es un sistema para saber dónde ha estado un sospechoso o la víctima de un crimen a partir de los rastros de agua que van acumulándose en su pelo. En cada zona, el agua es distinta, lo que provoca que diferentes isótopos (variaciones de átomos) de este compuesto se acumulen en el organismo según el lugar en el que se haya estado recientemente. De esta forma, la Policía podría determinar las áreas que alguien ha visitado tan sólo analizando un cabello en busca de isótopos de hidrógeno y oxígeno, los dos elementos que forman el agua.
proceda. Los resultados de este estudio, realizado por científicos de la Universidad de Utah, se publican en la edición de hoy de ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS). Los investigadores, liderados por Cerling (bioquímico) y su colega Jim Ehleringer (ecólogo), analizaron montoncitos de pelo recogidos de la basura y el suelo de las peluquerías de 65 ciudades estadounidenses, estratégicamente distribuidas por 18 estados. Todos los municipios tenían una población menor a los 100.000 habitantes, lo que disminuía el riesgo de que los cabellos procedieran de turistas. Al mismo tiempo, se analizaron las diferencias isotópicas del agua que salía de los grifos de estas ciudades.

