Comercio justo

Cuenta J. G. Frazer en su inolvidable libro “La rama dorada” que los fenicios venían a nuestras costas, dejaban su mercancías en alguna playa y se retiraban a sus navíos a esperar. Al poco tiempo llegaban los nativos tartesios y tras valorar la mercancía ofrecida dejaban cierta cantidad de oro o plata y se retiraban a esperar. Llegaban entonces de nuevo los fenicios y valoraban si era justo el precio, en ese caso cogían el oro y la plata y se iban a otro sitio, en caso contrario dejaban allí el tesoro y esperaban de nuevo en sus naves a que los nativos pusieran más riquezas y así hasta que alguno de los dos bandos aceptara el trueque. Aún no existía el marketing pero aquí están todas las enseñanzas del comercio justo.

Salvador Crossa Ramírez. http://www.lagotaquecalmaelvaso.es

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Diario SUR

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