Calor en pleno invierno. Un fin de semana largo, con inicio de minivacaciones para los escolares, y un tiempo que invita a escapar al campo y a la playa. Es el primer puente del año y el clima dará la primera alegría al sector turístico. Con más o menos ocupación, según el segmento turístico, lo cierto es que se ha tomado la temperatura a la demanda y se ha podido comprobar como hay más ganas de salir que el pasado año. Este termómetro se generaliza a toda la oferta y pone de manifiesto que cuanto más se elaboran las propuestas de viajes más calan en los turistas potenciales. Es decir, queda claro que la situación impone vestir y revestir las estancias en los hoteles con más servicios o alternativas de ocio.
Es evidente que el sector no puede vivir de los puentes o de fines de semana con posibilidad de ser tematizados, como el de San Valentín. Pero siempre es mejor sumar y pensar que unos pocos hacen un mucho. En esta dinámica trabajan ya hoteleros de la Costa, que están convencidos de que hay que buscar turistas en mercados que están dando una buena respuesta y dejar de depender tanto de un solo país como el Reino Unido, que levanta cabeza en comunidades como la valenciana, pero que sigue resistiéndose en la andaluza.
Los primeros datos del Gobierno sobre la evolución de Andalucía en el escenario internacional advierten de que el sector no se puede dormirse en los laureles. Mientras España capta más viajeros, Andalucía reduce su cuota. Falta saber si a cambio de unos turistas que gastan más. Ojalá.

