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Las medias rotas de Elena Rendeiro

2009 mayo 31
por AntonioJavierLopez

Las medias de una mujer esconden un secreto subyugante y oscuro. Un deseo inconfesable, una pulsión, un instinto agazapado. La tela fina del color de la piel suave, el goce voyeur de las superficies traslúcidas, un territorio por conquistar. Porque hay algo de frontera en unos pantis. Para Elena Rendeiro (Madrid, 1976), sugieren todo eso. Y más. El caparazón del cuerpo, la línea de sombra entre el dolor y el placer.

Los sentimientos se cruzan, chocan entre sí al contemplar Off Line, la exposición que Rendeiro presenta estos días en la Galería Isabel Hurley de la capital. Un montaje sugerente y melancólico. Un placer, algún dolor. Sobre todo A ras de piel (2009), la instalación que preside la muestra. Un conjunto de medias tensadas como jirones de piel, como heridas abiertas, como ventanas oscuras a las que, pese a todo, es imposible no asomarse. «Todo empezó con esa obra», adelanta Rendeiro.

Con ese todo se refiere la artista a su indagación sobre lo oculto y lo patente, sobre el paso tiempo, para ella siempre circular, siempre cíclico, reiterado hasta el infinitivo: «En el fondo, después de tantos siglos, seguimos siendo los mismos». Una querencia animal que entronca de nuevo con las medias de mujer. Seres racionales dominados por sus instintos.

Y esa ambivalencia se presenta en diversas formas y graduaciones. Por ejemplo, en la delicada serie Neural suite (2009), Rendeiro manipula los pantis hasta convertirlos en una simulada red de terminaciones nerviosas. Junto a estas técnicas mixtas, Rendeiro emplea las medias de modo distinto en Hurted shadows y Overlay I. En ambas, la prenda convive con densas capas de pinturas y, de nuevo, la tela hace referencia «a la piel de las cosas, al umbral entre el goce y el dolor, a esa veladura entre lo que vemos y lo que no queremos ver», en palabras de Rendeiro, que con esta exposición presenta su obra en la ciudad.

Una obra que también incluye la fotografía y el formato audiovisual. Y así, Off Line se despliega en un tríptico fotográfico que parte del vídeo inspirado en la historia de Nastagio Degli Onesti, uno de los relatos del Decamerón. Un cuento sobre el amor, la venganza, la culpa y la muerte tamizado por la mirada de Rendeiro, que coloca a sus modelos desnudas frente al telón de fondo de sus medias siempre tensas.

A veces incluso las mujeres esconden su rostro dentro de los pantis. Como ladronas. Como fugitivas de sí mismas en un escenario marrón y negro. Tela deslizándose como la cera de una vela, como la corteza de un árbol que se va secando sin remedio y amenazada con quebrarse. Y caer.