Una de fritura malagueña

Algunas recetas gustan más si te las comes sin mirar. Mejor no saber. Ni preguntar. Abre la boca y cierra los ojos. Olvídate de la cocina y de las uñas del camarero. Concéntrate en el sabor. El sonido crocante del pescado, la harina y la sal. Y lo que traiga. Una fritura. Un plato combinado para una semana variada. Mezcla de sabores. También sinsabores. Ya está caliente el aceite. Empezamos.

Primero el lujo. Bocados de cardinales. La excepción de las gambas en una fritura de chiringuito (¡no nos moverán!). Entre lo más selecto en la carta musical de la ciudad figura la Orquesta Filarmónica. Aldo Ceccato se despide. Ha sido el director titular que ha permanecido más tiempo en el cargo. Cinco años y pico. En este tiempo, el número de abonos se ha mantenido en torno a los 900 fieles. El vaso medio lleno en tiempos de crisis. O medio vacío, por no haber sido capaz de atraer nuevos adeptos. Se marcha Ceccato sin los sueños cumplidos del Teatro Romano, el Auditorio y alguno más. Ahora se abre el turno rotatorio. Quince directores llevarán la batuta de la orquesta malagueña durante la próxima temporada. Todos jóvenes y españoles. Otro perfil. Una apuesta de futuro. Habrá que ver. Y oír.

Echamos a la fritanga algo más suave. La rosada blanca y delicada, como la carpa del invernadero a escala que Laura Brinkmann paseó por los campos de Andalucía y Murcia. Así vio crecer su ‘Cosecha amarga’. La propuesta malagueña en PhotoEspaña. Laura Brinkmann, la hija de Enrique, que también inaugura exposición esta semana (en Gacma). Los grabados de Enrique serían el calamar. O la jibia, según el presupuesto. Carne también blanca, lisa, pero con un rastro de tinta negra, como las piezas de su ‘Serie Barcelona’. Adonde se ha ido Carlos Aires. Pintarroja en adobo. El fulgor rojizo, el picante, la cáscara dura en el interior. Escondida. El dolor en las obras de Carlos, que no se ve pero está ahí. Se adivina. Una punzada de inquietud inexplicable. ‘Danzad, danzad, malditos’. Como la peli de Pollack. Ganar hasta morir.

Pero que no decaiga. Un platito con alioli. Picasso en todas las salsas. Esta semana, doble ración. La Casa Natal saca a la luz una quincena de grabados. Obras ya vistas reunidas ahora en torno al desnudo. Una pose a la que no se prestó Sylvette, que ahora se llama Lydia, pero conserva la misma melena rubia, los mismos ojos de cielo. Sylvette tenía 19 años cuando conoció al artista. Le inspiró 40 obras en tres meses. Sylvette, cuya silueta en chapa y pintura se levanta en las salas del Palacio de Buenavista. También su perfil en piedra, enorme, sobre el suelo del Village neoyorquino.

Y de vuelta por aquí cerca, boquerones. Y sardinas. El maná de los pobres. De la gente frita de estar quemada. Talentosos empujados sin remedio al ‘hazlo tú mismo’. Internet. Anni B. Sweet, Thalia B., Caradefuego, FileTones (arriba en a foto), Tom Cary, Santos de Goma, Gastmans... Bandas de aquí, desde aquí, sonando en MySpace. Todos en MálagaFrita, reunión del ‘indie’ malaguita. Música, cine y teatro. Todo junto y revuelto como en el merendero. MálagaFrita. Ojalá le pase como a la auténtica fritura malagueña. Que se repita.

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