Diario Sur

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¿Qué harías con el centro cultural del puerto?
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Antonio Javier López | 20-05-2012 | 17:42

 

Hola a todos:

Hoy hemos publicado en SUR un amplio reportaje sobre el centro cultural previsto en el puerto de Málaga.  Parte del trabajo ha consistido en preguntarle a representantes de la escena cultural de la ciudad qué harían ellos en un recinto de 6.300 metros cuadrados, ya construido, cuyo destino está aún por decidir. Como las respuestas excedían del espacio que teníamos en la edición impresa y resultan todas bastante interesantes, hemos decidido ponerlas aquí al completo y así podéis echarles un vistazo.

Por su puesto, hacemos extensible la pregunta a todos los que os asomáis a este blog: ¿Qué harías con el centro cultural del puerto?

ISABEL HURLEY. Galerista

 Creo que, se opte por el modelo que se opte, debería tratarse de un formato multiuso, muy dinámico, fresco y atractivo. Podría ser sin ánimo de lucro o combinando espacios de disfrute libre con negocios vinculados susceptibles de generar ingresos.

 Por citar algunos ejemplos a seguir, con características diferentes a cualquiera de los que ahora mismo se están desarrollando en España, podemos empezar por el Kunstverein de Berlín que funciona a modo de oficina curatorial en la que se llevan a cabo presentaciones, conferencias, proyecciones y publicaciones independientes, apelando a la reflexión sobre la práctica cultural convencional. El modelo Kunstverein, Asociaciones Municipales de Arte, surge a principios del S.XIX; así, desde un periodo anterior a la unificación de los Lander, la conciencia de apoyo y difusión del arte a nivel local, gracias a que aún no existía Alemania como nación, paulatinamente orientada hacia las emergencias tanto en figuras como tendencias, ha jugado un papel seminal en el desarrollo del arte contemporáneo alemán, con los buenos frutos que todos conocemos, sobre todo en pintura y fotografía. El caso de Berlín es especialmente interesante a causa de su Artothek, colección de obras de arte que ceden en préstamo, como se haría en una librería, tanto a particulares como a otras instituciones, empresas o escuelas. Considero de especial relevancia cultural y social el disponer de una iniciativa similar, aunque para ser realistas, dirigida a escuelas y hospitales, acercando la creación contemporánea a la población que se encuentra en ambos extremos cronológicos, así como a los núcleos urbanos con menos posibilidades de conocerla en directo. Este modelo se acompaña de un apoyo a los artistas mediante la compras que van engrosando la colección y del compromiso de los artistas a participar en todo tipo de actividades de carácter didáctico.

 En segundo lugar citaré un proyecto americano, sin ánimo de lucro, de muy reciente creación y que ha servido para regenerar una zona especialmente degradada de la ciudad de Nueva York en los años 70 del siglo pasado. Se trata de The Kitchen, en pleno Hell´s Kitchen, la zona donde está ambientado el musical West Side Story y el cómic de Marvel Daredevil. Es un espacio experimental, interdisciplinar, a diferencia del anterior, en el que se dan cita vídeo, cine, música, danza, teatro, artes plásticas y literatura, con el objetivo de apoyar tanto a los creadores emergentes como a los consolidados que quieren experimentar con una propuesta de alto riesgo. Pese a considerarse una institución sin ánimo de lucro, de iniciativa privada y soportada económicamente por aportaciones de capital privado, como todo en Estados Unidos, se alquilan espacios para todo aquél creador que lo solicite, siempre y cuando pase un filtro curatorial. Dispone de un programa educativo enfocado a los escolares, que tiene lugar tanto en sus propias instalaciones como desplazando miembros del equipo a los centros docentes, para ponerlos en contacto con lo más vanguardista de la creación al tiempo que los estimulan a expresarse como individuos capaces de crear. El desarrollo de un programa similar, con el diseño de espacios multiusos, combinando las artes escénicas alternativas –performance o circo, en la línea de la moderna práctica circense, según la escuela canadiense-, con actividades literarias, musicales y plásticas, generando proyectos interdisciplinares y alguna publicación trimestral y económica. Todo ello unido a la creación de una videoteca y filmoteca, con una orientación determinada, sería de un gran impacto cultural. Una librería-cafetería en la zona de descanso no estaría de más.

En ambos casos sería muy conveniente un programa de prácticas para estudiantes, de manera que todos los posibles futuros agentes culturales trabajaran juntos, formaran equipo. También podría ofrecer la posibilidad de membresías a cambio de algunas ventajas en el uso o disfrute del espacio.

Un tercer modelo sería el británico del londinense Centro Barbican, instalado a principios de la década de los 80 en la orilla norte del Támesis, en un edificio brutalista en algún momento considerado como el más feo del Reino Unido, pero esto es sólo una anécdota. En este caso no estarían las actividades tan enfocadas a la emergencia creativa, a no ser por la proyección de ciertos ciclos de películas y exposiciones de diseño industrial y gráfico, por lo que la apuesta perdería frescura. Los espacios no son alternativos, requieren de instalaciones muy bien acondicionadas y casi toda la programación es de pago. Cuenta con salas de cine, concierto y teatro, algunos espacios son multiuso y es sede de importantes compañías dramáticas y orquestas. Cuenta con biblioteca, cafés y restaurante.

 Creo que se nota que el modelo intermedio, con ciertos retoques, es el que más me gusta.

 

PEDRO MARTÍN-ALMENDRO. Director de la Fundación Málaga

Este proyecto, coronado por el lunernario ortoédrico tributario del de APPLE en Nueva York, viene a ser la expresión continuadora de lo que a partir de 1876 supuso el relleno de terreno que se ganó al mar y la posterior realización del Parque de Málaga.

Cánovas y otros entonces, entendieron bien que Málaga debía mirar más al mar y ofrecer espacios públicos abiertos al uso ciudadano que contribuyeran a la mejor educación, contemplación de la belleza, mejora de la salud, convivencia ciudadana, etc.

Al día de hoy conviene a los malagueños y a nuestros visitantes que los muelles 1 y 2, ahora más integrados en la ciudad, ofrezcan no sólo posibilidades comerciales y de ocio de pago (consustanciales a nuestro sistema socioeconómico actual) sino también una propuesta pública, abierta, formativa, sin olvidar el tipo de ocio preferido y la personalidad de nuestros conciudadanos.

 Así, mi propuesta es:

 1.- Garantizar una amplia oferta gratuita de cultura y ocio.

 2.- Conseguir esta gratuidad no sólo mediante al aporte de fondos públicos, sino también por la vía de los patrocinios en sus más variadas formas: estables o concretos, totales o parciales, puros o apoyados en ciertas aportaciones de personas o colectivos que puedan asumir una parte del costo, ayudando así a la gratuidad total de otras personas o grupos.

 3.- Ofrecer un espacio multiusos que funcione como un escaparate variado, un crisol de nuestras producciones, tanto de jóvenes como de consagrados, una enciclopedia malagueña cultural en construcción permanente.

4.- Al mismo tiempo, colocar una oferta comercial-cultural en el mismo lugar que complemente la comercial-tradicional y de restauración del muelle 1 y ayude en la financiación del conjunto con una oferta acorde a su finalidad primordial de ocio y cultura.

5.- Pensar en los niños y los mayores, con espacios donde puedan pasar unas horas, divirtiéndose o descansando con seguridad, para que los de edad mediana puedan disfrutar de un ocio más en intimidad y tranquilidad

6.- La lucernaria es un faro y así debe funcionar en nuestras noches, con el uso de nuevas tecnologías de imagen, la ubicación de esculturas colgantes o emergentes de modo esporádico, decoraciones especiales para Navidades o Feria; es decir nuestro Geyser Ginebrino, conectable a voluntad, asociado a efemérides o momentos especiales.

7.- Hacer partícipes y protagonistas a los ciudadanos al máximo posible, convirtiendo esta zona en un lugar de encuentro popular, luminoso y seguro para flash mobs (quedadas), para concretar espacialmente los proyectos de crowdfunding (patrocinio popular) que se desarrollan en la web, pero que agradecen muchísimo y se potencian con su visibilidad en un lugar y con una convivencia personal concretos. Esforzarse en plasmar aquí, hacer posibles, diversas propuestas de ocio y cultura que tengan los ciudadanos, actuando de tablón de actividades ciudadanas.

8.- Disponer frecuentemente en los exteriores de propuestas musicales, de danza, teatro, guiñol y otras formas de directo para dar oportunidades a jóvenes intérpretes (acercando a usuarios de esta franja de edad al lugar) y mantener una imagen de lugar vivo e interactivo para los ciudadanos.

GUILLERMO BUSUTIL. Escritor

El nuevo espacio cultural del puerto representa una interesante oportunidad para crear un contenedor diferente a los que ya tiene la ciudad.

La amplitud de la superficie disponible permitiría que el espacio se dedicase a exposiciones culturales que promoviesen el debate y la reflexión, con un serio enfoque didáctico para los ciudadanos y las generaciones más jóvenes, acerca de temas contemporáneos: la cultura del consumo con sus estratégicas y mecanismos; el diálogo patrimonial entre el pasado y el futuro; los cambios que propone y fomenta el urbanismo; las nuevas formas de relación a través del auge tecnológico;el auge de los huertos ecológicos, entre otros temas y actividades que se ocupasen de lenguajes artísticos más experimentales en el campo de la música, de la videocreación, de la fotografía, etc. Un proyecto destinado a fomentar la cultura y el pensamiento que podría basarse en el estupendo modelo que ha desarrollado durante años y con incuestionable éxito el CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona). Igualmente, teniendo en cuenta la escasez, por no decir inexistencia, de galerías en las que puedan exponer los artistas plásticos malagueños , tanto lo que tienen una reconocida trayectoria como los emergentes,sería conveniente que este contenedor contase con una sala expositiva destinada a mostrar sus trabajos en exposiciones temporales.

En cualquier caso esperemos que los recortes de la crisis, la mediocridad y la miopía política, habituales a la hora de dotar de contenidos de calidad y coherencia cultural, no termine convirtiendo este nuevo espacio en un mauselo enfocado a las hagiografías del XIX, al pastiche de significantes ni a proyectos frikis. Es el momento de pensar bien qué clase de infraestructuras culturales necesita tener la ciudad y de que las mismas contribuyan a fomentar la educación.

 

 JOSÉ LEBRERO. Director artístico del Museo Picasso Málaga

 Como es bien sabido, uno de las obligaciones que se planteó la democracia española en sus inicios fue dotar de infraestructuras al páramo cultural heredado. De los buenos aciertos y demasiados errores de estas pasadas décadas se puede aprender mucho a la hora de plantear dotar de un nuevo equipamiento cultural a una ciudad como la nuestra necesitada de innovación creativa. ¿Cultura popular, cultura ilustrada, ambas?. ¿Memoria histórica, actualidad, ambos?. Disponer los metros cuadrados es en mi opinión menos importante que acertar en la escala: ¿Para quién lo hacemos y durante cuanto tiempo garantizamos que es sostenible ?. Son preguntas fundamentales en esta inquietante encrucijada protagonizada por la prisa fugaz y banal.

NOELIA GARCÍA BANDERA. Fotógrafa

 El Muelle Uno, y todo lo que abarca este gran proyecto, fue concebido para activar de vida y dinamismo una zona que caía en desuso por parte del ciudadano -y por tanto del mismo foráneo- desde hacía años. El impulso de esta zona ofrece al visitante una oferta variada en el que entra desde zonas dedicadas al ocio o otras dedicadas al comercio. Y, cómo no, el apartado cultural no podía faltar.

 Por ello, la Sala de Exposiciones del Muelle Uno es un lugar imprescindible para acercar el ámbito cultural al ciudadano que vaya a disfrutar de tales instalaciones. Creo que no debería centrarse sólo en un espacio expositivo (el cual debe tener un programa actual y coherente), sino que debe acoger otras actividades como conferencias, conciertos o teatro. Para ello debe existir la figura de un director que coordine y contemple una programación que acerque al visitante a un proyecto en el que la oferta artística sea de la talla de otras salas y museos que Málaga tiene. La calidad artística que la ciudad ofrece se debe mantener, es imprescindible. Y esta sala es escaparate de ello.

 

JUÁN GAVILANES. Arquitecto

Un espacio cultural en la esquina del Puerto de Málaga:

Las intervenciones del Palmeral de las Sorpresas y del Muelle 1 suponen una gran oportunidad para Málaga. Se trata de dos proyectos de calidad que se complementan entre sí pese a sufrir ambos de indefiniciones en sus límites, posiblemente debido a causas externas.

El ámbito en su conjunto genera una nueva centralidad que se orienta hacia el borde litoral. Esto se hace más evidente en la famosa esquina en la que todo converge, incluso los “centros de transformación”, donde el vacío del cubo da forma a lo intangible, al cruce de caminos y flujos que allí se empiezan a dar. Baste con contemplar la actividad que se genera a cualquier hora del fin de semana entre los espacios de restauración y comercial, o entre las palmeras, el Parque y su proximidad al centro histórico. Algo que se hace aún más evidente en la nueva contemplación de atardeceres que se exhiben.

Por otro lado el puerto sigue haciendo gala a su nombre y vuelve a ser más puerta que nunca con la nueva e intensa actividad del tráfico de cruceros turísticos.

Todas estas cuestiones redundan en el interés por determinar el futuro del nuevo espacio, donde caben todas las posibilidades. El carácter cultural que se propone complementaría la actividad de área libre y la comercial generando un valor añadido para el lugar y en extensión para Málaga.

Pero en la coyuntura en la que vivimos un centro cultural plantea dos cuestiones, la definición de su contenido y el mantenimiento del mismo.

Respecto a su mantenimiento, un lugar activo debería avalar por sí mismo cualquier índice de viabilidad. Y esto obliga a pensar en que cualquier contenido no es suficiente si no garantiza múltiples visitas.

Respecto al contenido necesario opino que Málaga necesita reconocerse aún más como lugar de vida contemporánea, algo que siempre reconoce más el visitante que el lugareño. Para ello Málaga necesita reintegrarse de manera evidente en el sistema abierto que supone el entramado dinámico de la Costa del Sol, que sí se encuentra en el mapa del mundo y en el nacional.

Málaga debería tomar la iniciativa y plantear un Centro Cultural de la Costa del Sol, como centro de investigación y difusión de la cultura contemporánea. La zona fue desde sus orígenes uno de los focos de entrada de nuevos modos de vida y de apertura al mundo que todavía persiste. El enfoque debería ser desde el punto de vista cultural, no del eminentemente turístico ni propagandístico carentes de interés. Un lugar donde se muestren visiones transversales y miradas múltiples. Un lugar que parta de una ambiciosa mirada cultural que permita dar cabida a la mirada literaria, la de los visitantes ilustres, la arquitectura, el paisaje permanente y transformado, la gastronomía o el mar. Seguro que hasta la Universidad podría colaborar con un centro de investigación que ahondase en todas estas cuestiones. De hecho esta propuesta ya ha sido avalada por Diego Santos y Tecla Lumbreras entre otros.

Un buen ejemplo de todo esto serían los objetivos originales de la revista Litoral (…una revista maravillosa de cosas del mar…), o las aportaciones de Juan Antonio Ramírez, el propio Diego Santos y Carlos Canal, con su famoso libro El estilo del relax.

Por terminar comentar que buena prueba de ello y muestra de múltiples e inesperados contenidos sería el número 252 de 2011 de la revista Litoral. Quizá el título de este número, Málaga Meeting Pointsería un buen nombre para este centro cultural.

 AURORA LUQUE. Poeta

 Creo que Málaga viene poniendo ya en demasiadas ocasiones la cultura al servicio del turismo. Cuando eso sucede, las ciudades dejan de estar vivas, se convierten en parques temáticos, en escaparates muertos. Le sucede a Dubrovnik, por ejemplo, otra ciudad crucerista. Yo propondría que el edificio del puerto se dedicara a un Centro de Estudios sobre el Mediterráneo Antiguo, un proyecto ideado hace tiempo por el profesor Aurelio Pérez. ¿No se les llena la boca a los políticos de discursos sobre la importancia de la formación, la educación, la investigación y la excelencia? Pues ya hora de que den muestras tangibles de que creen en serio en todo eso: un instituto de altos estudios sobre el Mediterráneo para el puerto.

ANTONIO HERRÁIZ. Diseñador

Pérgolas aerodinámicas, edificios acristalados, palmeral, verja, paseos, bancos, minijardines, más verja, tiendas, restaurantes, barcos, y un muro de enormes edificios en el lateral este del Paseo de la Farola: demasiados elementos se acumulan en esa zona del puerto. Aunque parece tentador proponer convertirlo en un espacio expositivo experimental, a modo de sala de turbinas de la Tate Modern, creo que la mejor solución para el cubo es quitarlo, hacerlo desaparecer. El paseo quedaría más diáfano, y se podría emplear su presupuesto en mejorar la oferta cultural de otros equipamientos municipales, tan necesitados.

VICKY ESCOLAR. Diseñadora

Aunque suene a tópico, mi propuesta para este espacio va orientada a algo multidisciplinar

que se configure como un punto de encuentro para amantes de la cultura y las artes en general.

 

En mi caso, paralelo a mi profesión, pertenezco a un grupo creativo independiente que apreciaría muchísimo poder disponer de un espacio así para reunirse, organizar coloquios, charlas, exposiciones, proyecciones o cualquier actividad relacionada con el diseño y como nosotros seguro que existen más personas agrupadas o no que disfrutarían mucho con un sitio así.

 

Por mi experiencia visitando este tipo de espacios en países del norte de Europa referentes en mi sector, he encontrado que los más atractivos no se gestionan de una forma encorsetada con una programación rígida, son más un punto de encuentro en el que se gestan buenas ideas y se viven experiencias que organizan los propios asistentes. Creo que un modelo así podría crear un espacio vivo y cambiante; características muy presentes en el abstracto mundo de la cultura y las artes.

 

Nuestra ciudad tiene muchas personas que consumen o trabajan en cultura, arte o diseño llenas de iniciativa que buscan un sitio como este para expresarse y coincidir de una forma natural, sea asistiendo a eventos de su interés o sea disponiendo de un espacio que puedan reservar para reunirse y crear. Por su ubicación e infraestructura acristalada, considero que este edificio puede ser una gran ventana que exhiba y proyecte el talento cultural de la ciudad para que pueda ser contemplado tanto por los ciudadanos como por todos los extranjeros que pasan por allí diariamente. Sería un escaparate perfecto de nuestra sensibilidad cultural y artística.

IGNACIO JÁUREGUI. Arquitecto

En una ciudad medianamente razonable la pregunta se realizaría sobre una zona por transformar, a la hora de empezar a redactar los planes. En una ciudad medianamente razonable la respuesta se insertaría en la planificación cultural previa. Incluso, a falta de ella, el análisis podría partir de las necesidades, demandas más o menos cubiertas, públicos potenciales. ¿Queremos, necesitamos, nos conviene un museo, un auditorio, un centro de trabajo para creadores, una biblioteca…?

Aquí nos lo planteamos, por el contrario, sobre un edificio en estructura, surgido de un proyecto al que se pedía un espacio cultural en bruto (cuarto y mitad de cultura), y que, a falta de especificaciones de programa, ha ido respondiendo a sugerencias verbales de unos y otros. Un contenedor cubierto por un enorme lucernario en que no cabe cualquier cosa. No cabe desde luego una sala de teatro o conciertos, con el sonido escapándose cubo arriba. No parece que quepa una biblioteca en esas dobles alturas, ni un lugar de trabajo o experimentación creativa. El contenedor está, mal que bien,pensado para albergar obras de arte y exhibirlas, así que la respuesta a esta pregunta trucada sólo puede ser, mira por dónde, otro museo.

  • 4007822

    Vicky, me parece muy interesante tu propuesta!! Sería un espacio muy bueno para que IHD se relacione con la ciudad. gacma en su día, hace unos años, presentó un proyecto museográfico llamado “multiplicarte”, un proyecto dedicado a la obra de arte pensada como múltiple y que combinaba talleres, zonas de trabajo para artistas y zonas para performances expositivas..estuvimos trabajando con mucha ilusión en ello.. ahora sigue guardado en el cajón de algunos y en nuestra recámara ;)