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El manual de autoayuda de Beatriz Ros
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Antonio Javier López | 14-03-2014 | 10:35

 

Beatriz Ros, delante del vídeo titulado 'Desaparecer'. Yhasmina García

Sucede una pequeña liberación, una fugaz alegría, justo antes de emprender una batalla que se sabe perdida de antemano. Y así partir, ligero el equipaje de las expectativas, hacia un amor improbable o el deseo irrenunciable de comprender el mundo. Y no llegan las palabras, los sentidos, el cuerpo como instrumento y límite, como campo de esta batalla perdida y por eso librada a pecho descubierto. El cuerpo y el pecho de Beatriz Ros, asaeteado, irritado, tendido. Nueve vídeos conmovedores reunidos en ‘Heartself’, una exposición «como una declaración de amor y, a la vez, un manual de autoayuda», dice ella. Y encoge los hombros como si hubiera soltado una chorrada. Y nada más lejos. Otra señal del sentido y la sensibilidad que despliega la propuesta inaugurada ayer y que estrena la reformada sala de exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Málaga.

Heartself’ plantea «la imposibilidad de nombrar las cosas», la brecha inconsolable entre la palabra y la idea, entre nosotros y el mundo. «Todos estamos sostenidos por las miradas de otros», reflexiona Ros (Málaga, 1984), que busca –y encuentra– «una reinvención del lenguaje a través del gesto».

Del gesto de batir los brazos como alas de un pájaro parapléjico, fuerte, más fuerte, en el vídeo ‘Entrenamiento’ que abre el montaje como un tríptico barroco. Tres personajes, tres mujeres, tres beatrices. Una en el centro, sumida en el ejercicio estúpido de querer volar, y a cada lado una que la condena y otra que la libera. La identidad como fantasía, el juego del otro, ese ‘döppelganger’ germano, surca el proyecto de Ros, en cartel hasta el 30 de abril e incluido en el Festival Miradas de Mujeres y en Málaga en Festival (MaF).

El plano fijo, la filiación teatral de la puesta en escena y la radical frontalidad respecto al espectador marcan la pauta estilística del montaje comisariado por Carlos Miranda y Juan Carlos Robles. Ahí está ‘MissTaken touching heartself’ con sus rojeces, su dolor físico en el gesto compulsivo de rascarse el esternón y el contrapunto sonoro de una pieza de Couperin, delicada, frugal.

Un tríptico para contener el aliento en ‘Mi pecho es un bosque de flechas’, ‘Impenetrable’ y ‘Lavar las bendiciones’. Barthes y Lacan. La mano como una guillotina frente al rostro en ‘Desaparecer’. Desaparecer en otro. Salir del cuerpo y entender el mundo. Amar, qué mejor autoayuda. Quien lo probó lo sabe.

 

 

Autora. Beatriz Ros.

Lugar y horario. Facultad de Bellas Artes. Campus de El Ejido. Hasta el 30 de abril. De lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 21.00 h.