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“Fundación Manuel Alcántara” Obey “CAC Málaga” “Museo del Patrimonio Municipal” arte cultura Málaga

Resacas
Antonio Javier López 13-01-2014 | 8:20 | 0

Manuel Alcántara abraza a José Luis Garci a su llegada al Rectorado

He compartido muchas resacas de domingo con Antonio de la Torre. Yo recién levantado más allá del mediodía, con el pelo alborotado y la boca pastosa. Él justo enfrente, con cara de haber hecho alguna trastada reciente, sentado dentro de la tele, hablándome de fútbol americano, baloncesto y otros asuntos misteriosos para mí. Antonio presentaba el programa de deportes de Canal Sur 2. Daba paso a los vídeos como los buenos contadores de chistes, como esos amigos que engrandecen las anécdotas con su forma de contarlas. Antonio transmitía verdad en la pantalla pequeña como ahora en la grande. El único actor de la historia del cine español que suma dos dobletes consecutivos a los Premios Goya como aspirante a mejor intérprete protagonista y de reparto. Así, tal cual. Y él agradece con elegancia el halago puñetero de la Academia. Otra vez dos nominaciones, es decir, otra vez la mitad de posibilidades de llevarse el premio. Pura diplomacia. Pero quedan el sastre frío como un ojo de tijera, aquel futbolero tierno, el «yonqui del amor» carcelario, aquel regente de videoclub memorioso y borracho. Todo correcto, Antonio, compañero de resacas.

Resaca. Pocas veces en Málaga se usa mejor el diccionario. Resaca para definir la fuerza invisible del mar cuando te lleva a su merced. Una deriva poderosa, inevitable a veces, un agujero negro entre las olas, como el que se ha tragado al Museo del Patrimonio Municipal, sumido desde hace tiempo en una travesía sin rumbo claro. Anuncia el museo que cerrará un mes y medio por reformas y puede que haya, incluso, quien lo eche de menos.

No como a Obey, que apenas ha dejado tiempo para extrañarle cuando ya dice que volverá. Barrunta el grafitero una exposición en 2015, parece que en el CAC Málaga, aunque en el antiguo mercado no confirman la mercancía hasta tenerla atada y bien atada. Los responsables del CAC Málaga también estuvieron al frente del programa en el que se incluyó la intervención de Obey. Unos y otros han repetido que el grafitero no cobró un euro por aquel trabajo, así que ahora, con la exposición, puede cerrarse el círculo de las gratitudes.

A Obey le esperaban durante horas grupos de adolescentes para pedirle fotos y autógrafos. Como a los astros del micrófono o el balón. También como a algunos de los ponentes en el ciclo sobre columnismo organizado esta semana por la Fundación Manuel Alcántara. Al fin y al cabo, ejercer de columnista es lo más parecido que ofrece este negocio a ser una estrella de rock. Ahí estaban las chicas esperando a Jabois, nuestro Quique González dos veces por semana; a Gistau, con ese aire rudo y lírico de ZZ Top; o las dos que se acercaron a Ignacio Camacho para pedirle que les hiciera una foto con Garci. Ver eso y pensar en la crisis del periodismo, el patio donde imparte cátedra diaria Manuel Alcántara con sus 86 años, sus casi 20.000 artículos, su mirada lúcida y su emoción ronca de poeta místico descreído: «El que sea feliz siempre, aproximadamente es un gilipollas. Hay que tener voluntad de ser felices, de resistir». Resistir. Quizá en una columna, no vertical como un púlpito, sino horizontal como una barra de bar. Y antes, Antonio Lucas, de resaca como Jabois y Gistau. Lucas, poeta envuelto en papel de periódico, que avisa: «Cuando te dicen ‘para’, es que vas bien». Y en esas estamos.

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