img
Etiquetas de los Posts ‘

“Fundación Picasso-Museo Casa Natal” Málaga cultura arte Picasso “Casa Sostoa” “Gerald Brenan”

La Casa
Antonio Javier López 15-06-2014 | 7:09 | 0

La Casa Natal lidia con el minotauro picassiano. Carlos Moret

Arrastra la casa esa indolencia floja de los amores que se dan por descontado. Una desgana injusta y compartida por muchos, sobre todo, quizá, los más cercanos. Nada peor para el amor que la costumbre. Y son más de 25 años aquí. Y ahora surge la ciudad como un nuevo rico con el cuello del polo levantado como Cantona remilgado y cursi. Ahora manejamos por aquí un Museo Picasso, un Centro de Arte Contemporáneo, un Thyssen. Y van cuajando las delegaciones del Pompidou y del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo para seguir marcando paquete turístico-cultural.

Y la casa sigue a lo suyo, con un presupuesto para actividades este año (153.534,58 euros) que otros museos de la ciudad se pulen –y les falta un pico– en una sola exposición. Pero tiene la casa, la Casa Natal de Picasso, el orgullo callado de multiplicar los panes y los peces para servir un menú apetecible, casi siempre exquisito. La exposición sobre el minotauro inaugurada esta semana es una delicia. Ofrece, además, una obra extraordinaria: ‘La Minotauromaquia’, preludio iconográfico del ‘Guernica’ que Picasso firmaría dos años después. La muestra también brinda un nuevo ejemplo de la red de colaboraciones institucionales tejida por la Casa en los últimos años. Llegan los grabados de la ‘Suite Vollard’ de la Fundación Juan March y esa alianza sólo augura pequeñas delicias como esta exposición. Brilla la Casa en Turquía, Polonia, Corea y Chile. Aquí espera el dinero de quien sea para cambiar la cochambre del Astoria por un edificio que incluya su ampliación. En plena crisis (2010) vació el Ayuntamiento sus cajones y bolsillos para juntar más de 20 millones de euros y comprar esa ruina. Ahora no tiene quien le escriba un proyecto que dé uso y sentido a semejante negocio. Y la Casa Natal dando muchas alegrías y casi nada por saco. Decía mi abuela paterna que hay quien mea en lana y suena y quien mea en lata y no suena. Y a mí esa frase me recuerda mucho a la Casa.

En otra casa, en la que vivió y escribió –si acaso no es lo mismo– Gerald Brenan también se ha retratado la ‘intelligentsia’ municipal. Diez años y casi dos millones de euros para expropiar, recuperar y no saber qué hacer con el inmueble de Churriana que ahora recibe a Silvia Grijalba como nueva coordinadora de actividades. Ficha el gobierno local a la periodista, escritora y gestora de iniciativas como ‘La poesía del rock’, el exitoso ciclo promovido por el Instituto Municipal del Libro con nueve ediciones recién cumplidas. Tiene Grijalba buen cartel, sobre todo entre cierta modernura. Falta le hará esa modernidad al proyecto, que pese a todo sigue planteando una duda esencial: qué tendrá que ver la Casa de Gerald Brenan con Gerald Brenan. No es Grijalba –y tampoco lo pretende– una especialista en la vida y la obra del hispanista y escritor. Quizá tampoco sea necesario, pero cuesta entender el desdén municipal hacia quienes conservan y divulgan el legado de Brenan a la hora de darles voz –y voto– en la marcha de una iniciativa que amenaza con convertir la Casa de Gerald Brenan en un cajón de sastre, con una empresa dedicada a la enseñanza de español para extranjeros y la Fundación Pérez Estrada. Por cierto, de esta última mejor hablamos otro día, que hoy estamos con las casas.

Casa Sostoa, por ejemplo, una de esas inesperadas alegrías en la escena cultural de la ciudad, que inaugura exposición con la que cierra su primera temporada. Abre Pedro Alarcón su residencia particular al debate, la literatura, el teatro, la música y el arte. Una propuesta sumada a ese nutritivo circuito alternativo formado en la ciudad por iniciativas como Villa Puchero Factory, el Espacio Cienfuegos, Escena Bruta… Ni una subvención ni un lamento ni una pizca de ese discurso ‘Walking Dead’ de muchos gestores acostumbrados a morder sólo la teta pública, que así se ha quedado, hecha una breva seca de tanto dar de mamar a los que lloran la falta de dinero desde los despachos institucionales en los que están como en casa.

Ver Post >