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Museo Málaga Aduana “Bellas Artes” “Museo del Prado”

Opiniones sobre el proyecto del Museo del Prado Málaga
Antonio Javier López 18-03-2012 | 5:02 | 0

Hola a todos:

Hoy publicamos en la edición impresa de SUR un amplio reportaje sobre cómo algunos de los grandes museos del mundo han organizado su expansión internacional a través de la creación de filiales. El asunto viene al hilo, como podréis imaginar, el proyecto planteado para que el palacio de la Aduana acoja una subsede del Museo del Prado.

Para elaborar el artículo pedimos la opinión de los directores de los principales museos de la ciudad y de varios representantes del sector cultural malagueño. La falta de espacio ha hecho imposible incluir en su totalidad las valoraciones recabadas, pero todas ellas son interesantes y sugerentes, así que hemos decidido volcarlas aquí, por si alguien quiere echarles un vistazo.

Algunas son anotaciones de las entrevistas y otros, textos enviados por correo electrónico, de aquí, quizá, la variedad estilística.

Aprovecho además para agradecer a todos los participantes su tiempo y ayuda para preparar el reportaje.

 

LOURDES MORENO. Directora artística del Museo Carmen Thyssen Málaga.

La idea me parece positiva. Todo lo que sea sumar nos hará más fuertes, ahora hay que trabajarlo. Habrá que reunirse con el director del Prado, quizá lo más conveniente sería aumentar la cesión ya existente. Al Prado, además, le puede resultar beneficioso porque tiene falta de espacios, pero lo importante es que los intereses de todas las partes converjan. En cualquier caso, puede ser un proyecto muy positivo para la ciudad. Algo fabuloso para el circuito expositivo a nivel nacional e internacional.
El edificio de la Aduana tiene capacidad para acoger un proyecto de mayor envergadura del que se pensó en primer lugar. Así, el contenedor, la ubicación y su relación física con otros elementos de la ciudad hace que la idea sume atractivos.
En cuanto al Museo Carmen Thyssen Málaga. Contar con el apellido Thyssen es un referente de calidad. Es un nombre que se ha constituido en marca de prestigio en el mundo del arte. Esto ocurre cuando en una marca se reúnen atributos y valores que son al mismo tiempo apropiados, distintivos y atractivos.
En este sentido, Thyssen es un valor añadido y genera siempre expectativas positivas.
Con el Museo Thyssen Madrid la relación de colaboración es estrecha y muy importante. Estamos muy agradecidos por esta colaboración, tanto a nivel institucional como profesional y humana. Ellos han colaborado con la puesta en marcha del museo y muy directamente con algunas de las exposiciones y con el préstamo de colecciones. En este sentido hay que decir también que hemos tenido el apoyo directo de Carmen Thyssen para incentivar aún más que esto sucediera.
Contar con el apellido Thyssen es un referente de calidad. Es un nombre que se ha constituido en marca de prestigio en el mundo del arte.  Esto ocurre cuando en una marca se reúnen atributos y valores que son al mismo tiempo  apropiados, distintivos y atractivos.

 

JOSÉ MARÍA LUNA. Director de la Fundación Picasso-Museo Casa Natal

Sin conocerla en profundidad, la propuesta no me parece descabellada. El Museo del Prado es, sin lugar a dudas, la primera pinacoteca del mundo. Sus fondos son extensísimos y hay obras de gran calidad en sus almacenes que no se exponen. Hoy día no llegan a mil quinientas las obras que el visitante puede disfrutar en el Museo, un porcentaje ínfimo del total de la colección. Luego está el problema de lo que se ha venido en llamar el Prado Disperso. Ya en su momento el propio director del Prado, Miguel Zugaza, manifestó su intención de centralizar en los Museos Provinciales las obras del Prado depositadas en diferentes centros oficiales. Hablando con aquellos para, según sus proyectos y necesidades, ayudarles incluso con nuevos depósitos. Está en las hemerotecas no es algo que salga ahora.
En este sentido, no olvidemos tampoco la situación del Casón del Buen Retiro, antes destinado a la pintura del XIX y que ahora es lugar para la biblioteca y los investigadores. Este cambio de destino ha hecho que en la exposición permanente del Museo se integren menos piezas de esa centuria de las que antes se podían contemplar en el antiguo Casón. Y es en esa línea en la que creo que deberían centrarse las aspiraciones de esta propuesta. Complementar y completar el discurso museológico del Museo de Bellas Artes de Málaga en torno a la pintura del XIX, pero sin olvidar – si eso fuera posible – mejorar los depósitos de los siglos anteriores para generar un recorrido sin igual en otras ciudades de similares características. Un circuito que permitiera al visitante contemplar obras del XVII y XVIII, llegar al XIX, con magníficas colecciones tanto en el Museo de BBAA como en el Carmen Thyssen, disfrutar del arte del siglo XX, en el Museo Picasso, en la Fundación Picasso, en el MUPAM y en el CAC, dónde también podrían echar una mirada al arte más reciente. Prácticamente cuatro siglos de arte en un diametro de un kilometro y medio, en cuyo centro estaría la Catedral y por el camino la Alcazaba y el Teatro Romano.
¿Sobre una posible “sucursalización”, perdón por el palabro? No creo que sea el tema. Entiendo que se trata de traer más y mejores depósitos desde el Prado. Complementar y completar, como decía, en principio me parece bien. Todo lo contrario, me parece estupendo. ¿En qué afecta esto al Proyecto Museológico actual y al desarrollo de las obras? Lo desconozco, pero todo lo que sea mejorar los fondos no me parece mal, ni a priori ni a posteriori. Todo se puede y se debe hablar. De la misma forma que el Prado tiene su autonomía para tomar las decisiones que considere más oportunas, no puede tomarlas a este respecto si no hay propuesta. Luego actuará en consecuencia, pero si se le hace un planteamiento serio y razonado tendrá al menos que estudiarlo. Difícilmente estudiará lo que no se le proponga. Así que alguna vez había que empezar y ha sido Málaga. Pues bienvenido, que sea para bien. ¿Por qué no? Ya lo decía George B. Shaw: “sueño cosas imposibles y me pregunto: por qué no”.

 

JOSÉ LEBRERO. Director artístico del Museo Picasso Málaga

– ¿Qué le parece la propuesta de crear una subsede del Museo del Prado en el palacio de la Aduana?
Leyendo estos días con interés lo que los medios de comunicación relatan, me permito sugerir que sería interesante conocer, porque se echa en falta,la opinión de la directora del Museo de Málaga sobre este tema. Como usted sabe es una institución estatal compartida entre el Ministerio de Cultura y la Junta de Andalucía enmarcada en el proceso de trasferencias que se generó con la creación de las comunidades autónomas en España. El Palacio de la Aduana está remodelándose para acoger a esta institución y sus contenidos que son por la información que disponemos, en parte fondos del Museo del Prado. En el caso de que se creara una subsede de este museo madrileño, todo parece indicar que la decisión  afectaría a un proyecto en curso, a la institución Museo de Málaga y el programa de contenidos que están diseñados y aprobados por el propio Ministerio de Cultura en consenso con la Comunidad Autónoma. Es pues un tema complejo de resolver.

– ¿Qué aportaría, en su opinión, un Museo del Prado Málaga a la oferta cultural local y regional?
Hoy jueves leemos en la prensa local que un partido político propone crear una especie de Alhambra en Málaga. Estamos en periodo de elecciones y en una democracia para quienes creemos en el arte como un bien social  es bienvenido que los diferentes partidos hagan propuestas sobre la sus planes de política cultural. Después habrá que compro bar si estas propuestas se cumplen o no. Además de los grandes equipamientos museísticos,son cruciales los pequeños, las iniciativas menores y el grado de dedicación y complicidad de la política hacia la cultura sea ilustrada o popular. Andalucía es muy creativa y esta particularidad en mi opinión demanda por lo menos tanta atención como la creación o reconversión de equipamientos. El asunto más interesante sería conocer los textos, los relatos culturales que preceden a los grandes titulares que leemos en la prensa, la creatividad en la política . Si Málaga se posiciona como ciudad volcada a la cultura personalmente me parece muy positivo hacerlo con ambición. Pero a ¿cualquier precio?. Grandes destinos de turismo cultural como Ámsterdam o Budapest son ciudades con tejido productivo cultural, con vida y nervio cultivados antes y después de la apertura y cierre de las instituciones. Esto es lo que engrandece a las ciudades, su patrimonio intelectual.

 

FERNANDO FRANCÉS. Director del CAC Málaga

En principio, que el Museo de Málaga se redefina como Museo del Prado Málaga representa una posibilidad que mejora el proyecto actual. Le otorga valor añadido en el terreno económico, de la excelencia y cultural.
La estructura, la dirección y la colección del Prado pueden ir pasando por aquí. Para Málaga, la Costa del Sol y Andalucía puede suponer un reclamo turístico importante.
Que el gran museo del Estado tenga una subsede en Málaga puede representar además que la ciudad tenga una relación privilegiada con esa institución y eso es muy positivo. Eso, sin olvidar que El Prado tiene muchas obras que, por falta de espacio, no puede exponer.
Creo que todo son virtudes para mejorar el proyecto y que además el Bellas Artes seguirá en la Aduana.

 

JOSÉ MANUEL CABRA DE LUNA. Abogado y artista

Me parece una extraordinaria oportunidad para Málaga. Otros grandes museos del mundo, Louvre, Hermitage, etcétera están orientando las subsedes en otros países como vías extraordinarias de financiación. En nuestro caso no se trataría de eso, entiendo, sino de constituirnos en una “extensión” del propio museo del Prado. En otras palabras, no seríamos una franquicia. No podemos olvidar que los grandes museos no muestran al público más de un 10 o un 15% de sus colecciones, luego la aspiración de Málaga en nada mermaría la política expositiva del Prado.
El edificio de la Aduana es espléndido y muy capaz para albergar este sueño que puede hacerse realidad. Incidiría en el XIX  que, últimamente,  los responsables del Prado tanto están re-valorando desde que se hizo la ampliación de Rafael Moneo. Málaga, así, completaría el que llamo, artísticamente hablando, el “discurso de los cuatro siglos”; XVIII,  XIX y  XX/XXI o, lo que es lo mismo, barroco, realismo/modernismo, las vanguardias  históricas y nuestra contemporaneidad.
Goethe dijo algo así como que el genio cristaliza en los fines de ciclo, cada vez más tengo para mí que Picasso fue el gran liquidador del Renacimiento (por eso es coherente que su museo se ubique en un palacio renacentista) y su entendimiento profundo nos viene de ver lo que fue capaz de superar, cuando la mirada plástica parecía haber llegado a un callejón sin salida.
De otro lado y para concluir, sería una muestra de que la cultura no debe verse por provincias, ni por autonomías. El Prado es un museo español y Málaga es España, por cierto que a escasas tres horas del Museo  Central del Prado  (¿lo llamaríamos así?

 

PEDRO MARTÍN-ALMENDRO. Director de la Fundación Málaga

¿Interesa a Málaga y al Museo de Málaga convertirse en el Prado Málaga?
En mi opinión sí. Enlaza de este modo con los Museos-Franquicia o Brand (marca),concepto para mí más correcto.
A la hora de responder a esta pregunta hay que pensar en términos de popularidad del nombre, de su realidad y de sus posibilidades de desarrollo futuro (exposiciones, formación, etc). Pensar en la Cultura y los Museos para el mayor número posible de ciudadanos, facilitando su comprensión, accesibilidad, el sentido de autoestima que implica ser sede de un museo de talla mundial y puerta de entrada a su conocimiento,desde nuestra privilegiada posición turístico-cultural
El hecho de que el Arqueológico forme parte (o no) del conjunto es un elemento a tener muy en cuenta.

Brand
En palabras de James McNamara (New York Times),lo que define a una entidad, en este caso, un museo: su idea original,la razón de su existencia. Si ésta es trasladable geográfica y culturalmente sin desvirtuarla, supone un crecimiento. McNamara está refiriéndose al fenómeno Guggenheim,del que quiere destacar cuatro argumentos a favor: Autenticidad, es decir, reconocibilidad.El público sabe lo que va a recibir. Visión,el museo o colección nació con una personalidad qe hay que conservar con las necesarias actualizaciones; eclecticismo,casi excentricidad en sus colecciones (esto como marchamo claramente Guggenheim y más concretamente Peggy Guggenheim) y un componente económico latente que persigue hacer lo más viable a la institución y lo menos dependiente posible de mecenas (como fue en origen) o fondos públicos (la vía recurrente en los últimos tiempos hasta que la crisis se manifestó con mayor crudeza). Existen exposiciones que «rotan» entre los diferentes Gugegnheim,pero el funcionamiento es muy independiente.
Una idea similar,pero menos potente estaría en la TATE de Liverpool, que nace al hilo de la Capitalidad Cultural Europea 2008 y que ha continuado funcionando en una alternancia equilibrada como centro autónomo y como recipiendario de alguna de las propuestas más interesantes de la matriz londinense.
Para mí este sería el sistema a desarrollar para el Prado Málaga,permitiendo expresarse al museo malagueño en sus claves propias o singulares,pero recibiendo de cuando en cuando los eventos más destacados (y factibles) del Prado Padre (mezcla de definición e interjección).
Valor…y precio
El valor de la marca es su reconocibilidad para el gran público. Lo importante es no defraudar esa preconcepción mental,no bajar el listón provinciano.
En cuanto a precio, dejemos sólo mención de los más de 500 millones de dólares que Abu Dhabi ha pagado o comprometido por la franquicia Louvre con la arquitectura de Jean Nouvel,más los planes de instalar un Museo Marítimo por Tadao Ando, un Centro de Artes Escénicas por Zaha Hadid o el Guggenheim de Saadiyat  (Isla de la Felicidad) por Ghery ,bautizado como el GuggAbu por el bloguero Tyler Green.
Ahora parecen peanuts los 20 millones de dólares pagados por Guggenheim Bilbao.
Imagen…¿y sonido?
Lo que se constata es que la brand o marca debe ir convenientemente envuelta por Gehry,Nouvel, Hadid,etc. La imagen icónica y su ubicación,incluso su efecto de recreación espacial son muy relevantes.(Jerry Saltz New York Magacine). Este dato no se da en el Prado Málaga, que como el Carmen Thyssen Málaga (en cierto modo,otra franquicia) viven en antiguos bellos edificios recuperados, sin aditamentos modernizantes superpuestos y respetuosos con la estructura original (como serían las Bodegas Marqués de Riscal,del mismo Ghery).
Además de la imagen es necesario el sonido,casi más el ruido: promoción, publicidad, eventos, merchandising. El museo como lugar de encuentro y pretexto, plataforma publicitaria y ágora, a veces palestra.ç

 

TECLA LUMBRERAS. Gestora cultural y profesora de la UMA

No me gustan las franquícias en la moda, en los hoteles y  mucho menos en los museos.

Me gustan los museos singulares como los hoteles con encanto.

Cuando viajo busco el pequeño museo de los cubistas en Praga o el de la Bahaus en Berlin y no voy a la filial del Hermitage en Amsterdam o a la del Louvre en Abu Dabi. Sin duda, preferiría verlos en San Petesburgo y París.

No me gusta el simulacro, ni el pastiche. Prefiero un Museo del Relax a un Museo Carmen Thyssen.

Reconozco que soy rara y seguramente ser una sucursal del Prado sería un buen motivo de atracción turística.

Pero, me gusta mi antiguo Museo de Bellas Artes que ya es una pequeña sección del Museo del Prado, en cuanto al siglo XIX se refiere. Mejor no airear la existencia de “Y tenía corazón” o “La esclava”, no vaya a ser que finalmente los reclamen. Dejemos los museos en manos de los profesionales y busquemos identidades propias.

 

LUIS PUELLES. Profesor de la UMA

Más allá de la risible intención de querer conciliar, a efectos de reclamo turístico, las marcas Málaga y Museo del Prado, el anuncio un poco grueso de postularse como filial del Museo madrileño aporta poco de lo ya posible al deseable buen hacer del Museo de Bellas Artes. Es verdad que la larga demora de su apertura propicia la confusión, pero al Museo de la Aduana le bastará con cumplir  justamente lo que ni más ni menos debe ser para poder aportar a sus visitantes lo que estos esperan: un buen Museo provincial donde acceder a un fondo significativo de la historia de las artes plásticas en Málaga (en términos de creación pero también de adquisición) y unas exposiciones temporales que no defrauden. Hágase con respeto y rigor lo que corresponde y nos evitaremos caer en la necedad o en la catetada del que busca lo ajeno a cambio de no valorar lo que es suyo.
Si, una vez definidos el proyecto y ubicación relativa del Museo de la Aduana en el mapa de museos de la ciudad, toca firmar acuerdos con el Prado para el préstamo de obras concretas o incluso para que vengan exposiciones presentadas en Madrid, será un  festín, pero para ese viaje no hacen falta estas alforjas (el viaje por cierto es siempre a Fitur). Si parece oportuno solicitar la Anunciación de Fra Angélico o el perro semihundido pintado por Goya para una exposición producida por el Museo malagueño nada lo impide sin que tengamos que sufrir la escena de las firmas entre algún político local (desde luego antes o después de ir a Fitur), el Ministro de Deportes, Educación y no sé qué y el obediente y horrorizado director del Museo del Prado. Por otra parte, tiene gracia que busquemos en el tesoro de los sótanos del edificio de Villanueva –y sobre todo en el tesoro de su propia marca- antes de encender la luz de la Aduana. Tanta, que podríamos cegarnos querer llenar las salas con cuadros del Prado –creando una especie de Museo del Prado en Chiquitito- antes de sacar a los del Museo malagueño de las catacumbas en las que duermen desde hace ya tanto que los hemos olvidado (hasta el punto de haber magnificado la endeble colección de Carmen Thyssen).
Me viene a la cabeza la imagen de “Y tenía corazón…” junto a la reproducción gigante de un espeto: como recordarán, la han visto en el paso de turistas que salen de su avión para encontrarse con los chiringuitos de la playa, Picasso y el Prado (las Gemas ya no: valga una cosa por otra, y así la mancha de mora de las Gemas, en fin, en fin…). Concentremos todas las fuerzas en llevar a buen término la pronta apertura del hermoso edificio de la Aduana, dejemos trabajar a los profesionales que lo fletarán (para eso será preciso que los políticos respeten a los que saben) y, más que afanarnos en traer desde Madrid, sepamos reconocer el valor de la colección que ya tenemos. Mientras, nunca está de más un paseíto a Madrid.

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