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Esos locos bajitos

2011 septiembre 21
por Pilar R. Quirós

Todo empezó hace unos seis años. Me di cuenta de que iba a tener un bebé y que en tareas maternales estaba pez. Lo básico: dar biberones, cambiar pañales, bañarlos y vestirlos lo dominaba porque ya me había entrenado con el primer bebé de mi vida: ‘mi sobrino primogénito’. Cuando me lo enseñaron en el nido, lo miré y él me miró. Estaba a su izquierda y le dije: ¡Hola (y su nombre)! Y él volvió su cabecita para responder a mi saludo. Las enfermeras se quedaron patidifusas por lo ágil de su respuesta. Y allí sellamos él y yo nuestro vínculo.

Pero volviendo al inicio. Iba yo a ser madre biológica, porque ya me había entrenado de alguna forma con mi sobri, y entonces me di cuenta de mis grandes lagunas. Ahí empecé a devorar revistas sobre bebés, a bichear en la red sobre todo lo que acontece en el mundo de esos locos bajitos, como dice Serrat, y a ponerme al día. Y poco a poco mi cabecita empezó a tener unos registros que antes no tenía y a solventar dilemas de enfermedades propias de niños, a saber de vacunas con exactitud, a hablar de percentiles, del ciclo circadiano, de la rutina del sueño, y etc, que fui aprendiendo mientras leía y lo aplicaba en mis churumbeles.

Ahora tengo tres y nunca dejé de trabajar para criarlos en exclusiva. Así que mi vida, la de mi familia debe ser super-ordenada con horarios y momentos de atención y comidas porque la organización es vital para que mi casa no sea un caos. De todas estas pequeñas cosas y de lo importante que es criar a un niño sano y educado (fundamental hoy día en el que el niño de la mesa del al lado del restaurante te chilla en la oreja y te tira migas de pan) y con ciertas dosis de felicidad (ya se sabe que ésta nunca es absoluta) y enseñarles lo importante de la fuerza de voluntad para superar obstáculos y mejorar, de todo esto he ido aprendiendo yo también en mi día a día a ser más tolerante pero dentro de unos mínimos de cortesía, a valorar mejor el tiempo y a utilizarlo con más sabiduría o más consciencia (no hay nada que me guste más en el mundo que dormir una siestecita con la cabecita de mi bebé pegada a la mía). Y todas estas cosas que llenan mi día a día son las que, a partir de ahora voy a volcar en este blog, como el que vacía sus bolsillos por las noches de cosas para descansar al final de la jornada.

No pretendo hacer proselitismo de nada, ni ser la señorita Rottenmeir de la infancia, ni tampoco dar clases a nadie, solo compartir con todos vosotros esta tarea que, obviamente no es profesional, pero que te exige que buenas dosis de profesionalización en algunas materias. En fin, como todo en la vida, que para hacer hay que saber. Así que os doy la bienvenida a los que me sigáis y espero vuestros comentarios y vuestras críticas. Doy por inaugurado este humilde blog.