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Los deberes del cole

2011 septiembre 29
por Pilar R. Quirós

No recuerdo en toda mi más tierna infancia que mi madre se dedicase a estudiar conmigo todos los días. Si bien me servía de gran apoyo cuando la necesitaba y le hacía consultas acerca de las distintas asignaturas, ella nunca tuvo entre sus miles de cometidos (somos cinco hermanas) dedicarse en cuerpo y y alma, con cada una de nosotras, a realizar las tareas escolares en casa. Sin embargo la ‘new age’ colegial va por otros derroteros muy distintos: que los padres, con sus múltiples obligaciones en la educación de sus hijos (los que no delegan al colegio sus modales ni sus principios) además tengan que afrontar los deberes de sus enanos como otra parte más de su trabajo diario.

Es más, hay centros en los que se da por hecho que si el niño no ha hecho los deberes es porque sus padres no se han sentado con él a hacerlos, con lo cual a más de uno se le queda cara de póker cuando recibe reprimendas de los profesores acerca de los trabajos no acabados de su hijo como si hubiesen sido ellos mismos los que no lo hubiesen hecho. Siempre he considerado, y a lo mejor me equivoco, que en estas tareas son los niños o adolescentes los que se tienen que responsabilizar, sino cualquier día nos vemos vistiéndolos y diciéndoles qué es lo que tienen que hacer cuando vayan al trabajo. ¿Sobreprotección? En mi época, cuando alguien decidía no hacer ‘motu proprio’ sus deberes ya sabía que la reprimenda le iba a caer en el colegio y que, a cambio, perdería ratos de su recreo en terminarlos o una amonestación de esas que llegan hasta el punto álgido de la moral y que generalmente te la dejaba por los suelos.

La última noticia que conozco sobre el deber de los padres de controlar las tareas escolares llega desde Villena (Alicante) donde en un instituto han firmado un contrato en el que dicen que están obligados a exigirles a sus hijos que las realicen. Cada vez los progenitores asumen más tareas que competen a los niños. No digo que se les ayude o se les supervise, pero llegar más allá, como se hace actualmente, supone una tutela continua sobre el trabajo que deben realizar por sí mismos y por su propia voluntad. ¿De verdad les estamos educando para que algún día sean seres independientes y responsables?