
El sábado pasado conté que Francisco Ruz, director desde hace unas semanas del Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Málaga, acababa de decirme que habían arrancado las copas de las dos primeras palmeras muertas en el casco urbano de la capital por el maldito escarabajo.
El que estuvieran en la Calle Palmeras del Limonar no me extrañó nada, pues el 5 de mayo de 2006 presenté un informe con fotos de la drástica poda realizada precisamente en esa larga calle llena de palmeras canarias.
En bastantes artículos que pueden verse en www.jacanizo.com he informado de que los abundantes cortes de poda innecesarios (puesto que solo se deberían cortar las hojas amarillentas) son otras tantas ventanitas abiertas para que las hembras de esta plaga pongan los huevos, de los que pronto saldrán voraces larvas. Además, los cortes exudan una sustancia que atrae a los adultos que vuelan por los alrededores, luego donde más podas abusivas se hayan realizado, o se efectúen de ahora en adelante, más probable será que haya muertes.
Y mientras se sigue permitiendo en toda la costa que se corten muchísimas más hojas de las precisas, la mortandad crece alarmantemente. Acabo de recibir, gracias a la amabilidad de Francisco Limón, del Servicio de Sanidad Vegetal de la Junta de Andalucía, en Sevilla, los datos exactos sobre palmeras muertas y arrancadas. Y son espeluznantes.
Del año 1996 al 2005 se arrancaron en el litoral andaluz 1.542, y solo en el 2006 otras 1.567, más que en esos diez años anteriores juntos. Luego ya sumaban 3.199. ¿Y en los primeros 40 días del 2007 han sido nada menos que 720! De ellas corresponden a la costa malagueña 595. Y varios cientos están en lista de espera para que las arranquen y trituren.
Y muchos siguen sin reaccionar.
Mientras más personas se interesen por avisar si ven palmeras con copas deterioradas más contagios se evitarán. Precisamente ese primer foco urbano fue destruido gracias a una benemérita vecina que llamó al 902 079 078. También se puede telefonear al 951 920 482 y al 670 944 039.
Pero lo principal es que todos nos concienciemos respecto a que no hay que transplantar palmeras canarias, datileras o washingtonias, ni que cortar hojas verdes sanas.
¿Seremos capaces de actuar con sensatez y prudencia, o seguiremos ayudando generosamente a estos bichos a disfrutar de muy satisfactorias digestiones?
Más nos vale ayudar, en lo que podamos, a los meritorios técnicos que luchan esforzadamente contra la plaga, pese a las dificultades que eso entraña. ¿Muchos ánimos!

