
Vocación de parque
Lo que fue la cantera es ahora un bocado en el monte, que tiene vocación de parque forestal. Para ello, Financiera y Minera ha realizado un total de 12 bancales o bermas con cuatro metros de anchura, 12 de altura y 21 grados de inclinación. Los bancales o terrazas son necesarios en cualquier restauración de una cantera, ya que si se corta el monte a tajos es imposible volver a darle vida a un espacio en el que no queda un resquicio de tierra para plantar. Y aquí, en este espacio han plantado ya más de 7.500 ejemplares de árboles autóctonos del monte mediterráneo como son pinos carrascos y piñoneros, algarrobos, acebuches, higueras, encinas y quejigos; estos cuatro últimos con el objetivo de servir de alimento a la fauna de la zona, como son pequeños pájaros, jabalíes o cabras monteses. Esto lo explica muy bien el alma de la restauración de esta cantera, Juan Arjona, el que fue durante más de 30 años jefe de explotación de esta mina a cielo abierto, que en 1994 compró el Grupo Italcementi.
Además, como vegetación de acompañamiento, la compañía ha repoblado también con más de 12.000 plantones de matorral como lentisco, coscoja, aulaga, santolina, romero y tomillo. Para ello, se ha mejorado la tierra de los taludes con una capa vegetal de 30 centímetros a la que se le han añadido restos de podas de los trabajos de clareo del pinar que se están realizando en la sierra. Todo esto se alimenta a través de riego por goteo, que se abastece de dos depósitos de agua.
Acabar con el impacto
Además, cada árbol ha contado con «un hoyo de un metro cuadrado con el objetivo de que enraizase mejor», según subraya Juan mientras muestra el porte de un algarrobo de más de un metro de altura. El impacto paisajístico de este monte empezará a eliminarse dentro de cinco años cuando esta vegetación crezca tapando parte de los taludes, que actualmente tienen 12 metros de altura. Pero, biólogos y técnicos consultados por este periódico indican que el verdadero cambio se producirá dentro de diez, cuando los árboles, con mayor porte, cubran buena parte de este espacio, que ahora tiene vocación de parque forestal. En la zona baja se han plantado decenas de ejemplares en lo que será un área recreativa con mesas y bancos.
Un gran globo azul da un paseo a los más atrevidos por una sierra, la de Mijas, que poco a poco recobra sus orígenes. Al lado, un helipuerto para que los miembros del efectivo contra incendios vigilen de cerca este increíble macizo que conecta por el norte con Alhaurín El Grande y por el este, con Alhaurín de la Torre, donde algún día los canteros también tendrán que devolver las explotaciones al pueblo, y este será un antecedente del que se pondrá aprender y también mejorar.

