Casi siempre asociado al gafe, el amarillo da alas a los corredores en el Tour de Francia y parece que también a los maratonianos. Juan Vázquez Sánchez (Álora, 21-10-1961), de inconfundibles apellidos nacionales, puede constatarlo. Su camiseta del Club Atletismo Guadalhorce nunca tuvo tanta propaganda en las calles de Málaga. Profeta en su tierra, el veterano corredor perote inscribió ayer su nombre en la primera edición del Maratón de Málaga. Veinticinco años después de un primer intento fallido de muy mal recuerdo (se frustró por problemas de tráfico y económicos), la ciudad por fin ya tiene la prueba atlética más dura, y presume con orgullo de que el primer ganador es paisano.
Al bueno de Juan Vázquez, animado desde todos los puntos del recorrido, le castañeteaban los dientes a tres kilómetros del final, al tiempo que se le agotaba el ácido láctico. Fue parte del calvario. «En el kilómetro treinta tuve algunos calambres, y en el recorrido por el centro, una pequeña pájara», reconoció después el dos veces campeón del mundo de maratón en la categoría de veteranos (San Sebastián 2005 y Riccione 2007) o mejor español en Nueva York (en 2008), entre otras muchas hazañas. Pero ganar en Málaga supuso tanto o más por la cercanía, el componente sentimental de sentirse querido en casa. «Me han emocionado los ánimos de tanta gente. No me podía imaginar que me conocían tanto», admitió. Después de parar el cronómetro en dos horas, veintisiete minutos y veintinueve segundos, su reto ahora es seguir bajando de dos horas y media. Ya no está para las dos horas y veinte que logró en Sevilla hace quince años.
La de Juan Vázquez ha sido medio siglo de vida sacrificada. Trabajó de albañil, y desde hace catorce años, para el Área de Deportes del Ayuntamiento de su localidad, además de dirigir una escuela de jóvenes atletas. Curiosa su trayectoria: Eugenio Hidalgo le introdujo el gusanillo del atletismo y pasó por el CAIM, pero lo dejó entre los 20 y los 28 años, y al verse con tripa volvió a correr: Club Santa María de los Ángeles, Club Triatlón Costa del Sol, hasta su llegada al Guadalhorce. Es de la escuela antigua. De beber solo agua y como mucho un sobre de gel a mitad del recorrido. Ropa sobria, sin coderas ni calcetines ajustados. Apenas un simple pulsómetro, ya imprescindible para cualquier maratoniano. De paso, tuvo los expertos consejos de un compañero de generación, Juan Sarria, retirado. Desde la moto de cabeza de carrera, le aconsejaba sobre el ritmo a seguir.
Una victoria por descarte
La historia del primer maratón se resume fácilmente. El sampedreño José Francisco Vela, compañero de ‘correrías’ de Díaz Carretero, se quedó en cabeza con el futuro ganador. Llegados al kilómetro catorce, poco después de completar la primera vuelta del recorrido, se incorporó también Driss Fennassi, marroquí. Vela perdió comba. Por su falta de experiencia se cebó en la primera mitad y lo pagó, de modo que se quedó cortado poco antes del paso por los aledaños del estadio Ciudad de Málaga para empezar la segunda vuelta. Pasado el kilómetro 23 el que no aguantó fue Fennassi, pese a su zancada aparentemente más fácil.
Lo que siguió fue simplemente una lucha de Juan Vázquez contra su cabeza. Apartados los rivales, la única duda estribaba en resistir. A ritmo casi de tres minutos y medio cada mil, apenas se le apreciaron bajones en sus promedios, salvo en torno al kilómetro 39. La apoteosis llegó con su entrada en la pista del estadio, ante una afición entregada con su esfuerzo. «Vi que Fennassi empezaba a respirar de forma más profunda, así que pensé que no iba bien», dijo después para justificar ese leve tirón que le dejó solo a la altura de la Avenida Manuel Agustín Heredia, ante el Puerto. Esa pequeña brecha se tornó en un agujero de siete minutos en la meta, y con Vela, porque Fennassi de desfondó, con flato incluido, y fue cuarto. La tercera plaza se la adjudicó el fuengiroleño del Club Torremolinos Iván Ortiz, reciente ganador del Cross Alpino de Jarapalos.
Además de la rotunda hegemonía de atletas locales en la carrera de ayer se confirmó la buena progresión de fondistas expertos en pruebas alpinas, porque la ganadora, como Ortiz, también triunfaba en las carreras de montañas. Se trata de la jiennense Blanca María Serrano (Club Hockey Alcalá la Real), que llegó por muy poco a bajar de las tres horas (2h.59:16). Segunda, y primera malagueña, fue Susana Segovia (Torremolinos, con 2h.59:55), y tercera, Francisca Villegas (del Chino-Chano Murgi, con 3h.13:49).
Casi 2.000 atletas
Muy cerca de dos mil atletas participaron en la primera edición del maratón, de los que 1.085 fueron de la provincia. Hubo ausencias de última hora, como la del etíope Tewodros Zewdou y principal favorito, sin que la organización de Málaga Sport supiera explicar el motivo de la misma. El caos aéreo por la huelga de controladores del fin de semana también frustró la llegada de otros foráneos, pues hay que recordar que la prueba tenía inscripciones de treinta países. La competición, como se preveía, estuvo pasada por agua. Llovió en casi todo el recorrido, aunque de forma muy débil, por momento imperceptible, y al mediodía abrió el día. No hubo el temido viento, pero sí mucha humedad, con temperaturas entre 11 y 17 grados y una calzada mojada que dificultó la asistencia de patines en línea y ciclistas.
De forma paralela al maratón se celebró una carrera de doce kilómetros. Sin margen para la sorpresa, el triunfo fue para Javier Díaz Carretero, que en su afán de hacer mínima para el Mundial de Maratón, se reservó para el maratón de Sevilla (13 de febrero). El sampedreño viajó con Daniel Pérez (Club Atletismo Málaga) hasta que aceleró el ritmo coincidiendo con el giro de 180 grados para regresar al estadio. Su marca fue de 37:35, nueve segundos menos que su perseguidor y minuto y medio por debajo de Javier Arana (Cueva de Nerja), tercero. En féminas se impuso la granadina Esther Hidalgo (43:40) a Saliha Khaldoum (45:40), ambas del Cueva de Nerja, y tercera fue Raquel López (Carmona Páez), con 46:44.



La primera edición del 

