Colectivos sociales y científicos han solicitado al Ministerio de Medio Ambiente la declaración de las Sierras Bermeja, Palmitera y Real en la provincia de Málaga como Parque Nacional integrado en
Medio Ambiente local y global
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Sierra Bermeja (Málaga), Parque Nacional Estatal
Aberrante proyecto de autopista Ronda-Costa del Sol
¿Se imaginan a un Consejero de Turismo defendiendo la venida en masa de posibles residentes desde otros países hacia la Costa del Sol, haciendo las funciones de un publicista inmobiliario, en vez de intentar atraer a los auténticos turistas (que no residen, sino que se alojan)? Este absurdo competencial coincide en el tiempo y el espacio con otra, disfrazada de infraestructura, sobre la que se están lanzando globos-sonda: una autopista de peaje entre la Costa del Sol y Ronda.
Las dos ideas (autopista e inmigración residencial) van de la mano, ya que ambas pretenden que esta zona privilegiada del planeta (entre dos mares y dos continentes, nada menos) sea colonizada por miles de personas foráneas sin que los “autóctonos” podamos hacer ni decir prácticamente nada, debido a la gran magnitud de dicha migración y a la indiferencia administrativa.
¿Por qué el objetivo de una supuesta vía de comunicación no es comunicar, sino allanar el camino a esa colonización social y urbanística de la Serranía de Ronda? Pues porque su trazado constituye una tras otra, una sarta de aberraciones de todo tipo: ambientales, sociales y económicas, de modo que no se sostiene, ni por el tan manido y degenerado en su concepto, desarrollo sostenible, ni por causas de interés público ni general de urgentísimo orden.
El trazado de esta supuesta autopista de peaje produciría el impacto ambiental más grave de los que podemos recordar en la provincia de Málaga, por una sencilla razón: atravesaría la Sierra Bermeja que es uno de los espacios naturales más importantes del Estado Español. A modo de resumen, esta sierra tiene tantas especies vegetales exclusivas (endémicas) como toda centroeuropa junta, por ejemplo, y constituye un ecosistema único a nivel estatal, por lo que en justicia debería de ser un Parque Nacional, aunque ya está protegida cautelarmente por Europa (Red Natura 2000). Esto es debido a que la sierra Bermeja está formada por una roca muy especial: la peridotita, muy escasa en la corteza terrestre y de la que esta sierra malagueña es su máximo exponente al menos en la Europa Mediterránea. La destrucción provocada por el trazado sobre las peridotitas, estas rocas tan valiosas, sería apocalíptica, ya que se necesitaría profundizar varios metros para encontrar roca estable. Además, el Valle del Guadalmina o el del Guadalmansa, dos de nuestros últimos ríos vírgenes y espacios también protegidos por la Unión Europea (Lugares de Importancia Comunitaria, LIC), quedarían irreversiblemente dañados por semejante infraestructura, necesitada de viaductos, túneles y enormes desmontes. Por otro lado, los espléndidos bosques de castaños del Alto Genal, su signo de identidad, quedarían también inevitablemente dañados, así como su exclusivo e impresionante paisaje. Finalmente, el acuífero de Jarastepar podría ser dañado cerca de Ronda. Los promotores de la autopista parece que ven en estos aspectos ambientales algo meramente folclórico (de adorno) y no un factor de primer orden a tener en cuenta para rechazar la “idea”.
El impacto social sería también muy negativo, pues arruinaría para siempre el legado histórico y cultural del Valle del Genal y de Ronda, que sufrirían una colonización social sin precedentes al colocar el trazado en fase especulativa a los terrenos en kilómetros la redonda, atrayendo al urbanismo masivo y despersonalizado típico hoy día, por desgracia, de la Costa.
En el aspecto económico, el tremendo coste de la obra no podría justificar decentemente unos minutos de adelanto en ir de la Costa a Ronda. Semejante derroche de dinero constituye una inmoralidad, en vista de las muchas y distintas necesidades de la Serranía y de sus habitantes, en las cuales se podría emplear (fomento de las actividades tradicionales de agricultura, forestal y ganadería, turismo rural, cultural y de naturaleza, nuevas tecnologías -energía solar-), en fin desarrollo endógeno, que es el que beneficia en realidad a la población autóctona. ¿Cómo se puede pensar en una autopista para potenciar la economía de una zona? ¡Menudo análisis y menuda solución!
Incluso la DGT quizá debería de pronunciarse, puesto que en la parte más elevada (cerca de 1000 m de altitud) el trazado tendría frecuentes nieblas y en invierno hielo y nieve asegurados. ¿Se imaginan automóviles acostumbrados al casi perpetuo sol de la Costa, a 120 Km por hora, sin cadenas y con el asfalto helado?
La puntilla para semejante “ocurrencia” de autopista es que existen vías alternativas de comunicación mucho menos costosas y que ya se están ejecutando: mejora de la vía de ferrocarril Málaga-Ronda-Algeciras, la carretera paisajística del Genal que une la Costa con Ronda a través de este magnífico valle y la posibilidad de ampliar la actual carretera San Pedro-Ronda. Con ello, aumenta la seguridad y capacidad de dichas vías de comunicación, de un modo infinitamente más barato, gratis para el viajero y con muchísimo menos impacto ambiental y social.
Seguir adelante con estas aberrantes ideas (turismo igual a residencia y autopista igual a desarrollo sostenible), podría obedecer a intereses que nada tienen que ver con la mejora de la calidad de vida y conservación del Patrimonio de la Serranía de Ronda y que el lector habrá podido entrever entre las líneas de este artículo.
Los Merinos (Ronda): también un caso de Conciencia
Sobre lo que está ocurriendo con el Medio Ambiente y los Recursos Naturales de esa desgraciada finca de Los Merinos en Ronda hay una vertiente de la que prácticamente no se habla.
Los ciudadanos que pretenden la salvación del paisaje, seres vivos, agua y futuro sostenible de dicha finca se quejan amargamente de que las Administraciones se escudan en que tienen un tope de actuación que son los juzgados; así los responsables correspondientes afirman que dichas Administraciones ya han hecho sus deberes y “solo” hay que esperar el dictamen judicial.
Lo que ciertamente se adivina en ello es una actitud legal, pero posiblemente falta de conciencia, ya que mientras que llega la resolución judicial, en esa finca se están destruyendo dehesas completas de encinas centenarias (http://www.airon60.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1112&Itemid=28)
lo que admiten los responsables administrativos.
No se puede quedar uno tan tranquilo de haber cumplido con su deber si tras haber hecho las gestiones consideradas pertinentes, al día siguiente o semanas, meses e incluso años después, se sigue incumpliendo lo que era objeto de su responsabilidad.
Los ciudadanos perciben así una muy negativa sensación de indefensión y de que los responsables se escudan en sus “competencias” para llegar hasta un límite en sus actuaciones, cuando el objetivo de su cargo supera con creces dicha actuación.
Es bastante negativo para la Democracia que los ciudadanos perciban esa realidad de la lentitud, falta de coordinación entre administraciones y falta de ese punto de conciencia que anime a los responsables a exprimir la legislación al límite para conseguir los objetivos de gestión de su administración.
Mas árboles en peligro en Málaga: Platanus y Casuarina centenarios
Cualquier ciudad que vele por un medio ambiente urbano pleno de zonas verdes (con misiones ambientales y psicosociales) estaría orgullosa de contar con árboles insignes y longevos en ellas.
En la zona de Ortega y Gasset (Polígono Huerta del Correo) se está urbanizando el terreno correspondiente a una antigua hacienda de campo, donde aún quedan al menos dos árboles monumentales: una Platanus de sombra y una Casuarina, que por el grosor del tronco y el porte parecen centenarios.
Ah! Pero lo que no saben los pobres, es que el monstruo de Málaga ha crecido sin ton sin son y ahora se ven EN MEDIO del asfalto de una calle ya diseñada y casi lista para que los insignes vehículos disfruten del terreno y no lo puedan hacer peatones y ciudadanos.
Estos árboles podrían salvarse simplemente desviando un poco más de un metro mediana y aceras. Sería una auténtica salvajada y una gran pérdida para el patrimonio arbóreo de la ciudad que estos árboles simplemente DESAPARECIERAN.
Las nuevas infraestructuras también causan graves impactos (nueva pista del aeropuerto de Málaga)
Con gran pompa y boato se anuncia una nueva súper-mega-infraestructura que da la impresión va a resolver todos nuestros problemas como ciudad: la segunda pista del aeropuerto de Málaga. En prácticamente todos los medios de comunicación casi todo son elogios para esta “maravilla”.
Sin embargo casi nadie dice nada acerca de lo que muchos responsables (políticos, gestores, empresarios, medios) al parecer obvian y es que estas enormes infraestructuras producen así mismo enormes impactos, y en el caso de la nueva pista podemos citar: destrucción del suelo más fértil de la provincia de Málaga (vega del Guadalhorce), más ruido al multiplicarse la cantidad de aviones, mayor contribución al efecto invernadero por la quema de más combustible de los aviones, mayor colapso de la ciudad y cinturón metropolitano por la afluencia de aún más personas que tendrán que transportarse en vehículos, mayor consumo de los ya deficitarios recursos (como el agua) de la provincia…todo sacrificado para que lleguen más seres humanos a este atiborrado rincón del planeta…que ¿será de plastilina?
Efectivamente ya lo único que se puede pensar es que el interés general feneció a costa de un modelo obsoleto y autodestructivo…y los habitantes de esta urbe mediterránea a tragar… ¡todo sea por el crecimiento ilimitado!
Ah! Esperen! Para colmo de estos despropósitos, “preparan” otro aeropuerto en Antequera, a
Medio Ambiente Urbano: mercadillo y limpieza
Durante la última campaña electoral, unos y otros hablaban de la “perla” de la ciudad: Avenida Europa y terrenos antiguos de Repsol…¿Dónde está esa perla?.
Turismo y Medio Ambiente: la Toscana (Italia) y Andalucía.
En un viaje por el norte de Italia podemos ver desfilar delante de nuestros ojos decenas de pueblos y ciudades toscanas intactas en su arquitectura y paisajismo, sin ni un solo bloque de nueva construcción, sin grúas, sin decenas de hormigoneras por sus carreteras,… Entonces uno piensa: esta región italiana ES como ERA Andalucía hace unos pocos años y uno piensa también en la barbaridad cometida y que sigue cometiéndose sobre el paisaje y las señas de identidad arquitectónicas andaluzas y malagueñas.
Y ¡ojo! el Norte de Italia no es precisamente una región subdesarrollada, sino una de las más avanzadas y ricas de Europa, tanto turística como social y económicamente: no valen las excusas tan manidas de que hay que construir a toda costa para el “desarrollo”, el “progreso” o el “turismo residencial”.
El desaguisado perpetrado en nuestra tierra tiene responsables legales: se han cometido infracciones urbanísticas, y responsables morales: se han modificado los PGOU y Normas Subsidiarias, se han promovido esos cambios, social y ambientalmente insostenibles y finalmente, no se ha vigilado con suficiente rigor esos cambios.
El camino que están siguiendo la mayoría de los municipios malagueños en sus PGOU (aumento aberrante en población y viviendas) es equivocado (y lo que es peor: irreversible) si se persigue un turismo de calidad y un paisaje conservado y atrayente o una ciudad habitable. Nuestros descendientes son los que pedirán cuentas y hablarán de esta generación como insolidaria y depredadora, salvo honrosas excepciones, y en las enciclopedias los responsables de que hablaba anteriormente aparecerán citados con una fama muy distinta a la que creen tener ahora.
Réquiem por un alcornocal (una -mala- imagen de nuestra Costa e Interior)
Destruir un bosque de alcornoques no es progreso, no es desarrollo, no es ningún tipo de avance para nuestra sociedad. Tan sólo lo puede ser para el que saca un beneficio económico inmediato pero completamente desdeñable frente a la pérdida ambiental, social, económica y de potencial futuro que supone.
Esto mismo está ocurriendo con el alcornocal de Puertollano (Ojén, 36º
Esta aberración es ejemplo y ahonda en el irremisiblemente equivocado modelo de crecimiento de
A cualquier persona con un mínimo instinto de supervivencia y sensibilidad se le caen los palos del sombrajo ante los alcornoques tumbados o secándose en medio de las obras de la urbanización, ante la sinrazón y anti-planificación de un núcleo urbano en medio del monte: peligro de incendios, dificultades de abastecimiento, basuras, contaminación paisajística, fragmentación del territorio…
Esta plaga continúa su avance (
Lo peor para el sentido común es que esto viene siendo advertido desde hace muchos años por expertos en turismo, geografía, medio ambiente, etc…pero no se le ha puesto el cascabel al gato…y muchas veces hay que tomar la sartén por el mango frente a los que son insolidarios o los que solo dejan las miguitas para los autóctonos…
Sequía, término equívoco
Con esto tan traído y llevado del cambio climático, con el cual se prevé un descenso de precipitaciones y temperaturas mas altas al menos en Andalucía, la palabra SEQUÍA causa pavor. Sin embargo, su significado es casi siempre equivocado (inocentemente) o tergiversado (con interés) por algunos medios, portavoces de administraciones, técnicos, etc.
En nuestro entorno, gozamos (y digo gozamos porque se trata del más benigno del planeta) del clima Mediteráneo. Este clima posee una característica que lo diferencia de los del resto del mundo, aparte de que vió surgir las civilizaciones más antiguas, y es que la estación más calurosa coincide con el periodo de menos lluvia o PERIODO ÁRIDO. Con este dato podemos llegar a la conclusión de que esa estación es el verano, en que prácticamente no llueve nada y las temperaturas pueden alcanzar 40ºC. Pues bien, este periodo árido veraniego NO ES un periodo de sequía, pues la sequía ocurre cuando no llueve en la época en que estadísticamente debería de llover (en Andalucía en otoño-invierno). Se puede hablar de sequía anual cuando no llueve la media anual estadística. Hecha esta diferenciación sequía versus periodo árido hay que decir que mientras que sequía es un término humano, es periodo árido el que se debe aplicar a la naturaleza y que cuando nos alarmamos con eso de que las reservas de agua son bajas, los ecosistemas mediterráneos (plantas, animales y piedras) en realidad están adaptados y son capaces de cerrar el ciclo estacional con éxito.
Esto quiere decir que el problema del agua nos lo creamos nosotros solitos y que la encina, el madroño o la jara pasarán el año seco, con la sabiduría de su adaptación al clima mediterráneo, sabiduría que nosotros hemos perdido, explotando sin rubor más alla de sus posibilidades de regeneración a los recursos hídricos: regadíos en terrenos semiáridos, césped anti-armónico con el clima mediterráneo, pisicinas a miles, pozos incontables, acuíferos sobreexplotados o agujereados, etc.
Por lo que tenemos en el presente y por lo que al parecer nos espera en el futuro, más nos vale una profunda reestructuración en el consumo del elemento agua, primera necesidad de todo ser viviente en este planeta, y esto pasa por un respeto reverencial a los ecosistemas que nos la proporcionan: ríos, zonas húmedas, fuentes y acuíferos.
La autopista de los horrores (errores)
Uno de los mejores modos de comprender lo que NO se debe hacer con un territorio es realizar el trayecto de la autopista Costa del Sol. Es imposible hallar tantos desmanes ambientales seguidos y en tantos kilómetros: destrucción del paisaje, fragmentación del territorio, destrucción de hábitats, desaparición de especies, creación de nuevos núcleos urbanos en medio de la nada, taludes y movimientos de tierra expuestos por completo a la erosión…
Parecía que a finales de los 80 se había aprendido de los errores urbanístico-turísticos de los 60 y 70, pero no ha sido así, sino que además se han multiplicado exponencialmente.
El lema de países turísticos emergentes con sus recursos intactos “El Mediterráneo tal y como era” ilustra muy bien el gran error aquí cometido y avisa de que el camino emprendido por administraciones públicas y privados es el equivocado. No se trata de volver a promover más de lo mismo, sino de realizar una completa reconversión marcada por las necesidades del territorio (que son las que beneficiarán a sus habitantes) y por las nuevas tendencias turísticas: calidad y NO cantidad, paisaje mediterráneo inalterado y posibilidad de cambio climático.
POT y PGOU’s son prácticamente la última oportunidad de conservar lo que nos queda de ese Mediterráneo tan valioso y de transformar por completo el modelo turístico costasoleño desde uno masificado y urbano a otro de calidad y espacios libres, pero para ello hay que asumir responsabilidades, que pasan por entender de una vez, entre otras cosas, que ya no quedan más recursos por explotar (agua, suelo, playas…) sin tener consecuencias negativas y que crecimiento NO es sinónimo de desarrollo.

