No salgo de mi asombro: para reducir la factura energética nada más inteligente que, por supuesto, ¡reducir la velocidad!, como no podía ser de otra forma.
Qué esperpéntico manojo de “expertos” tenemos en nuestro Ministerio del Interior y en la DGT. Ya puestos, podríamos probar con límites de 50 km/h en autopistas y autovías. Seguro que ahorramos mucho más y conseguimos menos fallecidos por accidentes, o mejor: prohibimos los coches y todos en bicicleta, o en AVE, para así rentabilizar las inversiones en infraestructuras ferroviarias.
Pero, ¿cómo ser puede ser tan memo?
La velocidad influye en el consumo, eso está claro, pero NO ES LA UNICA VARIABLE. Insisto, no es la única variable. Vayamos con ejemplos prácticos:
1- En autovía a 110 km/h, hay conductores que circulan en cuarta, cuando el coche tiene quinta o incluso sexta marcha. Así se puede consumir hasta un 30% más. No levantéis las cejas: no os podéis ni imaginar la cantidad de gente que lo hace habitualmente.
2- En autovía a 110 km/h, con las ruedas con la mitad de presión de la indicada por el fabricante, desgraciadamante algo que ocurre con increíble frecuencia. Esto hace que el coche consuma entre un 5 y un 10% más.
3- Vehículos circulando en carretera con portabicicletas en el techo o cofres vacíos para meter bultos. Sumad entre un 10 y un 15% más de consumo.
4- Llevar los pasos de rueda llenos de barro de no limpiar el coche nunca en invierno después de las lluvias. Resultado, entre un 2 y un 4% más de consumo.
5- Aire acondicionado en trayectos cortos de ciudad:+30% de consumo.
6- Aire acondicionado en viajes por carretera: +15% de consumo.
7- No aprovechar las inercias evitando frenar para volver a acelerar innecesariamente: sobre un 15% más de consumo.
8- Tener un coche de 200 cv para ir a 110 km/h: mejor no hago cuentas.
Ninguna de estas situaciones podrá mejorar el consumo de esos conductores aunque se reduzca la velocidad a 110.
He leído noticias de agencias en las que desde el gobierno indican que los camiones se van a ver beneficiados también con esta medida. ¿Beneficiarse?, pero si ninguno puede pasar de 90 km/h, ¿cómo se van a beneficiar de reducir la velocidad a 110?
Conclusión: la educación del conductor, con cursos obligatorios que enseñen todas estas técnicas y explicaciones es el mejor de los remedios para ahorrar combustible. Sin embargo, gastarse 250.000 euros para ponerle a las miles de señales de 120 km/h que hay en nuestro país una cutre pegatina para convertirla provisionalmente en una de 110 km/h es, simplemente, un mal chiste.
Me lo ponen a huevo: qué fácil es confundir la velocidad con el tocino.





vehículos procedentes de Gran Bretaña, con el volante a la derecha, obtienen la ficha técnica y la matrícula española. ¿Cómo se puede dar por seguro un coche que tiene el volante al otro lado? ¿Cómo adelanta en una carretera de montaña detrás de un camión? ¿Cómo saca el ticket de un parking? Hoy día, con los precios tan razonables y competitivos de los coches de alquiler, no se deben permitir situaciones de este tipo. Ni nosotros debemos conducir en Gran Bretaña con vehículos nuestros ni los británicos deben conducir aquí con los suyos, por simple sentido común. Además, las autoridades deben incidir en las revisiones in situ. Me explico. Muchos, muchísimos conductores montan en sus coches o motos elementos no autorizados que quitan para pasar la ITV y que montan de nuevo al día siguiente. Cosas como llantas, neumáticos, lámparas, puertas abatibles, escapes, separadores de rueda, centralitas de motor, altavoces múltiples, cristales oscurecidos, pinzas de freno y un largo etcétera que sorprendería a más de uno por su variedad. Aquí es donde está el verdadero peligro. Bueno sería dotar a los agentes de los medios para poder “precintar” un vehículo en cualquier momento para poder trasladarlo a la ITV. Ibamos a alucinar de lo que nos podemos encontrar.
Vivo en la zona de Añoreta, en Rincón de la Victoria. Desde hace seis años, casi desde que se abrió este trozo de autovía que evita pasar por la fábrica de cemento para llegar a El Palo, hay un hundimiento de la calzada. No tiene peligro, pero es incómodo. De hecho, lo llevo pasando diariamente seis años, algunas veces más de una vez al día. Es el kilómetro 251 de la A-7, justo por encima del Centro Comercial Rincón de la Victoria. Todo ese tramo, desde la zona de Añoreta hasta casi la carretera de Olías tiene una velocidad máxima permitida de OCHENTA kilómetros por hora. Les voy a contar cómo se tira el dinero de los contribuyentes.
