España, siglo XVII. El imperio español se desmorona. El país es gobernado lastimosamente por Validos que envían a los ejércitos a morir a tierras infieles. Uno de esos soldados retirado, Diego Alatriste, apodado Capitán sin serlo, malvive en Madrid alquilándose como espadachín por cuenta ajena. A su cargo tiene a Íñigo Balboa, hijo de un compañero caído en el campo de batalla. Con amigos influyentes y enemigos aún más influyentes, Alatriste se ve envuelto en intrigas palaciegas cuando rehusa cumplir con un encargo por un presentimiento.

El sexo de los ángeles es andrógino, como una teoría dice que todos somos, ni hombre ni mujer sino los dos a la vez. Y así es también esta película: ni una cosa, ni la otra, sino un revoltijo de elementos, cuan adaptación telecinquera de Hombres, mujeres y viceversa, y otros programas del montón.
La idea, manía y previsible, que no da para más de lo que podría ser un cortometraje, es un enrevesado de chico conoce a chico, chica conoce a chico, chico y chica, chica y chico, y chico…. Pero sinceramente, desconozco las pretensiones de este largometraje, que intenta serlo todo, y se queda sin ser nada.
Juantxo, un niñito de papá recién licenciado en derecho con 30 años, se va a casar con la hija de la marquesa. Como despedida de soltero, Pako y Conrado, los amigos del novio, lo llevan de putas, con la mala suerte de que Juantxo se deja robar el anillo de compromiso. El intento de recuperarlo de las manos de Villambrosa, el mafioso local, los llevará de puticlub en puticlub, cruzándose entre dos bandas (la de Villambrosa y la de Souza) de contrabandistas de priva.
Buscando a Eimish podría ser una película que no cuenta nada, una “idayvuelta” sin más, insustancial. Una idea por la que, estoy seguro, ningún productor daría un duro. Pero no es así. Buscando a Eimish consigue con un guión sólido contar una historia de amor sencilla (de “idayvuelta”), que se extiende con inteligencia gracias a la profundidad de los personajes.
Eimish (Manuela Vellés) abandona a su pareja (Oscar Jaenada), y este le persigue para pedirle que vuelva con él, en un viaje que es a la vez un descubrimiento del pasado de Eimish para él, y una superación de sus temores para ella.
Uriel es un cuarentón divorciado con dos hijos que dirige el negocio familiar, una financiera disfrazada de agencia de viajes, vida de la que se evade jugando al póker y mintiendo para agradar a los demás. En un viaje a Rosario para hacerse una vasectomía coincide de casualidad con Gloria, un antiguo amor de juventud. Sus vidas se reencuentras tras todos esos años. Son dos personas completamente desconocidas que se quieren volver a conocer y gustar, aunque para ello Uriel meta la pata mintiendo un poco.
Los tradicionales muñecos del Belén y los modernitos elfos del árbol de navidad están enfrentados. Cada uno de ellos vive la navidad a su manera. El niño Jesús acaba de nacer, y Papá Noel tiene que salir esa misma noche a repartir los regalos. Entonces, Rita, la oveja negra, rapta al niño Dios y usa el trineo de Papá Noel para escapar. Ambos pueblos creen que ha sido el otro el ladrón, por lo que el estallido de la guerra es inminente. Mientras, dos jóvenes aspirantes a soldados (uno de cada pueblo) irán tras la oveja para tratar de devolver a la navidad su curso normal.
Wilaya es el lugar natal al que regresa una joven saharaui que ha vivido en España desde los 10 años. Vuelve con sus hermanos, que sí han vivido allí todo ese tiempo, tras la noticia de la muerte de su madre. Allí conocerá una nueva realidad para ella, y costumbres, e intentará buscarse la vida a su manera durante su estancia.
Este drama muestra la realidad del pueblo saharaui, y el contraste con respecto a nuestra forma de ver las cosas. Pero si esa es la única intención de esta película, quizás hubiera convenido más apostar por un documental. Porque la trama de Wilaya apenas da para completar esta película, llena de repeticiones y secuencias que aportan poco o nada a la historia.
Els nens salvatges (Los niños salvajes) son aquellos que, o bien se portan mal, o bien están abandonados a su suerte. Y según su directora, Patricia Ferreira, que tilda al título de irónico, esta película nos habla más bien de lo segundo.
Este drama, muy cercano a la realidad de los escolares de tercero y cuarto de la ESO, narra las imperfecciones familiares que repercuten en tres adolescentes, y la relación de amistad que adquieren estos, dentro de un entorno en el que no quieren estar. Una nueva propuesta de un tema ya conocido, tratado siempre con cierto cuidado en nuestro cine, pero con una visión y lenguaje que diría mejorado.
Ali, un título desafortunado que dice poco e incluso confunde (he oído a otros, no solo yo, decir Alí), y que dice más bien poco, todo lo contrario a esta película, que está llena de detalles con mucho que contar.
Ya le gustaría a muchas películas de corte juvenil (estoy pensando en una gorda en concreto, y no es mentira), e incluso series de televisión, tener algo que decir sobre la juventud y hacerlo tan bien como esta historia. Aunque no hable de toda la juventud en general sino de una joven, Ali (Nadia de Santiago), de caracter fuerte, que vive con los temores originados por la enfermedad mental que sufre su madre, una fantástica Verónica Forqué.
Memoria de mis putas tristes, aunque no todas sean tan tristes, ni putas, ni el protagonista tenga tanta memoria. Esta película adapta la novela homónima de Gabriel García Márquez, y narra la historia de un viejo y sus recuerdos de vividor, y de como encuentra el amor en su avanzada edad.
Emilio Echeverría interpreta a la perfección a “El sabio”, un anciano que para sus 90 cumpleaños quiere acostarse con una virgen, y para ello acude a la Madame de un burdel, personaje que encarna brillantemente nuestra querida Geraldine Chaplin.

