El Málaga fue el que ganó y lo hizo bien. Respondió el equipo de Tapia, muy ordenado, con una defensa seria y contundente, posiblemente por la ayuda inestimable que significa Lolo, que además logró el gol de la victoria y que demostró que está llamado a ser un jugador importante en la élite del fútbol patrio. En base a su seriedad atrás edificó esta vez el triunfo el Málaga, que debió haber sentenciado mucho antes de que el pésimo Iturralde, de infausto recuerdo tras su lamentable arbitraje en el Bernabéu, diera el pitido final un segundo después de un posible penalti a Luque.
Pese a Iturralde, al Sporting y al parón navideño, turrones y mantecados incluidos, el Málaga estuvo sereno, ordenado y fuerte. Dio sensación de equipo, sin duda el mayor mérito de Tapia, que ayer incluso acertó en los cambios, lo que dice mucho en favor de quien no suele tener habitualmente un buen ‘ojo clínico’ en tales menesteres.
El Sporting me gustó. Es un equipo alegre y joven, con un excelente entrenador, con un Diego Castro que debería estar en el Málaga si los que ustedes y yo conocemos (ya saben, Mendoza ‘and company’) no hubiesen aparecido nunca por Martiricos. Frente a este rival, el Málaga estuvo en su onda, y además fue siempre superior. Hizo méritos para la victoria. El gol vale tres puntos. El equipo sigue arriba, cada vez más lejos de los puestos de peligro y dando una imagen de seriedad encomiable. La pena es que nos hacen muy poco caso fuera de Málaga. No sé por qué del equipo que menos se habla para las cosas buenas en los medios de comunicación nacionales es del Málaga, y eso que es sin duda el once revelación de una ‘liga de las estrellas’ que comienza a estar muy harta del Barcelona y del Madrid. Por lo menos en lo que se refiere a la atención de los gurús períodísticos deportivos de este bendito país llamado España.

