Diario Sur
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OTROS DÍAS VENDRÁN
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Francisco Griñán | 10-07-2007 | 12:32

POR JUAN ANTONIO VIGAR.
En el cine, muchas segundas partes suelen ser de primera. Como ha ocurrido en el año 2005 con las películas estrenadas: unos últimos meses de abundancia han paliado la hambruna de cine y despertado a los espectadores de una larga siesta.
El último trimestre del año ha contemplado el regreso de un genio miope con mucha vista para el cine: Woody Allen. ‘Match point’ supone un perfecto equilibrio entre la comedia de situaciones, el melodrama clásico y la intriga ‘made in Hitchcock’. La guinda de este inteligente ‘plum cake’ es la tórrida sensualidad de Scarlett Johansson: joven mito que ya se mete en los sueños privados de muchos cinéfilos. Contención narrativa y fortaleza visual siguen siendo las virtudes de David Cronenberg. ‘Una historia de violencia’ contiene en su catálogo de aciertos el tempo lento de la maldad y el vértigo de la sangre fácil.
Cine que se deja de películas para aceptar compromisos con la vida, ‘El jardinero fiel’ aportó la indagación creativa de Fernando Meirelles a la búsqueda narrativa de John Le Carré. Cerca del listón de las mejores marcas se colocaron ‘Una canción del pasado’, con un John Travolta dañado y valiente, y la ingeniosa metáfora del amor imposible en ese bosque animado donde Tim Burton sitúa ‘La novia cadáver’.
Estas películas han completado un año que, aunque comenzó famélico, ya contaba con algunos pesos pesados. Cada vez más cerca del pedestal de los clásicos, Clint Eastwood golpeó, como la rocosa boxeadora que encarna Hilary Swank, el costado de nuestros sentimientos con ‘Million Dollar Baby’. Películas de exquisita sensibilidad y áspero argumento como ‘Closer’, de Mike Nichols, junto a ‘Entre copas’, de Alexander Payne y Paul Giamatti -un actor que marea de bueno que es-, abrieron paso a la excelente taquilla de ‘Star Wars: Episodio III. La venganza de los Sith’: la aventura más negra y adulta de George Lucas, y a la fuerza visual y riqueza argumental de ‘Sin City’: cine en viñetas de cómic dibujado por Frank Miller y Robert Rodriguez.
Pero toda cara positiva suele acompañarse de la cruz de los despropósitos. El fiasco monumental de algunas películas hizo caer a muchos de esos funámbulos que habitan en el alambre del cine. Tom Cruise en su pésima versión de ‘La guerra de los mundos’, impropia del talento de Spielberg; el melifluo Orlando Bloom en su misión imposible en el ‘El reino de los cielos’; la pizpireta Pe y su engolado galán entre las arenas del desierto artístico de ‘Sahara’; las curvas sin peralte de Angelina Jolie y la mente plana de Brad Pitt, que nunca llegaron a casar en ‘Sr. y Sra. Smith’, junto a la ignorante soberbia de Terry Gilliam en su cuento de Calleja sobre ‘Los hermanos Grimm’, fueron algunos momentos del cine de este año respecto de los que mi memoria seguirá demostrando que es muy buena para olvidar.
Cine español
El cine español ha vuelto a vivir los nervios de la escasez de público en las salas y de una debilidad industrial necesitada de un eficaz marco legislativo. No obstante, nuestro cine se puso a picar en el éxito con las ‘Tapas’ de José Corbacho y Juan Cruz; a vivir cerca de los sentimientos y lejos del mundo en el inmenso castillo varado en el mar de ‘La vida secreta de las palabras’, de Isabel Coixet, y a buscar con todo sentido y sensibilidad las esquinas de la prostitución en ‘Princesas’, de Fernando León de Aranoa. Lástima que, al final, las cifras solo se mejoraron al empeorar las buenas letras y los modales patrios con ‘Torrente 3. El Protector’: adiós a la buena parodia, hola al mito de saldo en las rebajas de la cordura.
«Dejemos lo pasado en el pasado», nos advertía Homero. El cine, como la cera, se derrite en el ayer para alumbrarnos mañana de nuevo con su luz prodigiosa. Otros días vendrán.