Diario Sur
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EL ESPÍRITU DE LA COLMENA
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Francisco Griñán | 10-07-2007 | 13:34

Por JUAN ANTONIO VIGAR. Dicen que del roce nace el cariño. Y a veces también la herida. El daño. Nos tocamos para entendernos y nos dañamos cuando, al fin, no logramos comprendernos. Somos seres atrapados por el deseo irrefrenable de chocar. «Es la sensación de contacto. En cualquier ciudad por donde camines, pasas muy cerca de la gente y ésta tropieza contigo. Aquí, en Los Ángeles, nadie te toca. Estamos siempre tras este metal y cristal. Por eso tenemos la necesidad de chocar». Con estas palabras se inicia ‘Crash’, la intensa y afilada película realizada por Paul Haggis -aquel inspirado guionista de ‘Million Dollar Baby’- en su primer trabajo como director. Oficio en el que demuestra una insultante veteranía al encuadrar con inteligencia y sensibilidad las idas y venidas de la colmena que encierra toda gran ciudad. El zumbido de un espíritu inquieto y casi siempre agresivo. ‘Crash’ es una historia de soledades en multitud. Los sonidos de un silencio -seres humanos enmudecidos por el desencanto y el egoísmo- que estallan en gritos, mentiras y racismo. El choque violento de unas vidas que deja a quienes lo sufren irremediablemente dañados y amedrentados. Viviendo en una angustiosa contradicción moral y en la triste certeza de que dormitamos sin saberlo en compañía de lobos. Las imágenes del descubrimiento en una cuneta de un hombre negro brutalmente asesinado son inicio y también conclusión para estas vidas cruzadas cuyo destino es chocar. Entre sí, contra todos. Un policía veterano y racista -conmovedor Matt Dillon junto a su padre enfermo-; su compañero aún novato e idealista; un policía negro con un alma blanca que ha de terminar ensuciando -equilibrada y veraz la interpretación de Don Cheadle-; una mujer blanca y caprichosa, esposa del ambicioso fiscal de la ciudad; un atribulado tendero iraní; un cerrajero de origen latino -protagonista con su hijita de un cautivador episodio de realismo mágico- y una pareja negra que bien conoce el color del dinero, son algunos de los personajes que se rozan e hieren mutuamente en las páginas de este libro de las horas que es ‘Crash’: una película valiosa por su indagación en la verdadera psicología humana y en la falsedad interesada de muchas de nuestras acciones y omisiones. «Cuando te mueves a la velocidad de la vida, acabas por chocar con los demás», se dice en ‘Crash’. Lo malo de estos choques es que suelen terminar en atropello, pasando por encima de la inteligencia y el respeto. Por eso, entre los hombres sensatos sólo cabe chocar las manos. En señal de entendimiento y amistad.