Diario Sur

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LA VIDA SECRETA DE LOS GOYA
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Francisco Griñán | 10-07-2007 | 13:34

Por FRANCISCO GRIÑÁN. El que aguantara hasta las 2.11 horas de la madrugada pudo ver como, en el sprint final, Isabel Coixet se llevaba el Goya al agua con su película ‘La vida secreta de las palabras’ y dejaba con una ceja más alta que otra a Montxo Armendáriz y su ‘Obaba’, y con cierto sabor agridulce a Fernando León de Aranoa y sus ‘Princesas’. ¿Qué paso para que ganara la tercera en discordia? Pues eso, que la que menos contaba se aprovechó de la división entre dos películas favoritas por número de candidaturas (‘Obaba’, con diez, y ‘Princesas’, con nueve), pero que no acaban de convencer artísticamente. Fue la sorpresa y uno de los momentos más estimulantes de una gala antitelevisiva, que tardó en arrancar y que duró más que nunca: superó en diez minutos las cuatro horas.
El más gráfico fue el director de fotografía José Luis López Linares que, cuando recogió su premio por ‘Iberia’, pasadas la una de la mañana comentó que su madre ya no lo podía ver, ya que se había acostado hacía ya tiempo. El caso es que la gala de anoche no sólo fue una de las más largas de los veinte años de historia de estos premios, sino también una de las de peor audiencia de estas décadas. En total 2.304.000 espectadores (18,8%) vieron la entrega de premios, lo que supone una perdida de 5,7 puntos y unos 1.400.000 espectadores con respecto al año pasado. Además fue superada por las series ‘Mis adorables vecinos’ y ‘Siete vidas’. La razón de estos malos resultados es doble. Por un lado, la gala fue especialmente lenta y poco entretenida, a lo que hay que unir que los premios gordos no se distribuyeron a lo largo deL ‘metraje’ sino que se guardaron para al final. Y para entonces, el público ya se había ido a dormir. El otro factor es que las películas en liza no tenían el gancho de otros años. De esto último es completamente inocente de la Academia, pero lo cierto es que la institución debería hacer autocrítica y ver que si la gala se celebrase antes y acabase sobre la medianoche, conseguirían llegar a más gente. ¿Se darán cuanta al fin?
En cuanto a los premios, lo primero que se ha pensado es que el triunfo de ‘La vida secreta de las palabras’, producida por la compañía de los hermanos Almodóvar, El Deseo, es un intento de reconciliación de la Academia con nuestro más internacional ¡Pedroooooo! -que diría Penélope Cruz- tras su baja en la institución hace más de un año. Puede ser que este acercamiento influyera algo en los que votaron, pero lo cierto es que el filme de Coixet aunó voluntades por su calidad y riesgo cinematográfico frente a otras cintas de parecido nivel. Lo que no queda duda es que el triunfo ayudará a limar asperezas que, tras lo visto ayer, ya han comenzado a suavizarse con la presencia en la gala del productor Agustín Almodóvar para entregar uno de los premios. Parece que el divorcio con los hermanos manchegos está buscando fechas para escenificar el reencuentro. Lo veremos.
Junto a ‘La vida secreta de las palabras’ (cuatro premios, entre ellos mejor película), la gran beneficiada fue ‘Camarón’ y su protagonista facsímil, Óscar Jaenada, que encabezó los tres premios para el filme sobre la vida del mítico cantaor gaditano. Tres también se llevó ‘Princesas’, que alivió su derrota con los premios para sus protagonistas (Candela Peña y Micaela Nevárez) y un galardón técnico en la pedrea. Hasta once largometrajes se llevaron al menos un premio. Un café para todos que, no obstante, no contentó al filme ‘Obaba’. La Academia fue precisamente la que aupó esta película de Montxo Armendáriz al designarla como la representante española en los Oscar y al otorgarle el máximo número de candidaturas en los Goya (10), pero anoche la dejó inexplicablemente con la boca abierta con un sólo premio técnico. ¿Qué diría Almodóvar si le hubiera tocado a él? En fin, el año que viene, más.

 

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