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EL CAPO BANDERAS
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Francisco Griñán | 10-07-2007 | 13:34

Por FRANCISCO GRIÑÁN. Se acaba de ir a Alicante para terminar de rodar su nueva película como director, ‘El camino de los ingleses’. Antonio Banderas se ha marchado con las cámaras a otra parte, pero ha dejado en Málaga algo muy importante: la productora Green Moon España. Su segunda cinta como cineasta es la noticia, pero lo extraordinario es el proyecto a largo plazo que sustenta esta producción del «capo Banderas», como ya lo han bautizado los protagonistas del filme. El mote cariñoso, que los jóvenes actores Alberto Amarilla, Félix Gómez, Mario Casas, Raúl Arévalo, Berta de la Dehesa, María Ruiz y María Nieto han puesto a su padrino Banderas, denota la complicidad que el carismático artista despierta en todo lo que toca. Porque arrojo no le falta, aunque lo suyo no es la aventura de un Quijote. El capo ha sabido mantener a su lado a su banda de siempre. Una costumbre que mantiene desde los años 70, cuando cuatro amigos compartían escenarios, melena y fotos en blanco y negro: Paco Fortes, Miguel Gallego, Antonio Meliveo y José Antonio Domínguez Bandera. Ha pasado el tiempo y el cuarteto ha perdido pelo, pero sigue compartiendo espacio -aunque fuera de las tablas- y fotos -ya en color-: Banderas no emprende un negocio sin el consejo del abogado Fortes, monta el proyecto del Teatro del Puerto con el ‘pie’ del dramaturgo Gallego y cumple su deseo de dirigir en Málaga su segundo filme con el protagonismo del hombre orquesta Meliveo.
‘El camino de los ingleses’ es el primer filme de Green Moon España, una productora malagueña de ascendencia norteamericana. Curiosamente, su primera película tiene el mismo origen. Concretamente en la Universidad de Dickinson (Pensylvania, Estados Unidos), donde años atrás coincidieron los tres antonios que protagonizan esta historia. Meliveo fue becado y pasó por sus clases, al igual que Antonio Soler, autor más tarde de la novela y el guión que está a punto de rodarse. Durante la estancia de este último pasó por allí un Banderas con ilusión de colegial para recoger el título de doctor Honoris Causa por este ‘college’. Aunque todavía no lo sabían ni ellos, ‘El camino de los ingleses’ ya estaba escrito.