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CUANDO EL CINE SE HACE NECESARIO
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Francisco Griñán | 10-07-2007 | 13:34

Por FRANCISCO GRIÑÁN. EL catálogo que se abre detrás del calificativo de ‘buena película’ es infinito. Algunas veces se refiere a que son oportunas, otras inteligentes o bien reveladoras, también las hay influyentes, en ocasiones vitalistas, con frecuencia emocionantes… Pero hay una categoría imprescindible: las películas necesarias. ‘Buenas noches, y buena suerte’ es una de estas últimas cintas. La ha dirigido uno de esos actores al que llaman interesante cuando quieren decir otra cosa, George Clooney, que vuelve a (de)mostrar su incansable afición a emborronar su imagen de galán con los filmes que produce y realiza. Tras la sorprendente ‘Confesiones de una mente peligrosa’, Clooney aborda en su segundo filme como cineasta un tema que sigue produciendo amnesia en la sociedad estadounidense: la caza de brujas del senador McCarthy.
No es la primera vez que la gran pantalla aborda aquel cobarde capítulo, pero sí resulta novedoso enforcar la historia desde los periodistas que se atrevieron a enfrentarse a las artimañas del gran jurado para convertir las simples acusaciones o rumores en hechos probados. El gran valor del filme es lo que nos cuenta y, por ello, el director prescinde de adornos de guión para optar por un tono casi documental que se subraya con una fotografía en blanco y negro que busca situar al espectador en el plató desde el que los periodistas de la CBS plantearon su batalla de ideas. En el resultado tiene mucho que ver la magnífica interpretación de David Strathairn, que da vida a un magnético, convincente y humano Ed R. Murrow, el presentador que fue capaz de superar sus propios fantasmas para decirle a sus espectadores que los únicos culpables de los excesos de McCarthy eran ellos mismos por permitir la cacería.
Las películas hablan del tiempo presente. Incluso las cintas aparentemente históricas. El último y valiente filme de Spielberg, ‘Munich’, trata del terrorismo de Estado de Israel como respuesta al atentado de las Olimpiadas del 72, pero en realidad la lectura última del director apunta a las guerras de la actual Administración Bush. Lo mismo pasa con George Clooney. Su retrato de la televisión como un medio que tiende a caer en la evasión y olvida su compromiso periodístico es también el paisaje de fondo de esta cinta para no olvidar.