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LA NIÑA DE TUS OJOS
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Francisco Griñán | 04-05-2006 | 18:43

por JUAN ANTONIO VIGAR.Tom Cruise ha hecho posible lo, en principio, impensable. Hacer de su vida una misión imposible en cosas de cumplimiento probable. Por ejemplo: ser estrella de cine sin tener dotes de actor -lo habitual es este mundo tan poco cabal-; ser productor de las películas de un actor que perpetra más que interpreta -él mismo, ¿quién mejor entre tanto candidato?-; predicar Cienciología al final de cada día -oscura sotana la de estas sectas y… octavas- y, finalmente, ser padre a pesar de su pólvora mojada, sus húmedas intentonas y constantes gatillazos. Para ello le ha servido Katie Holmes que, gracias a su apellido de detective, vio de inmediato la prueba palpable de su embarazo. Como asimismo un suculento contrato matrimonial y un amor de caramelo en las páginas de azúcar de las revistas del corazón.

Y puestos a hablar de vísceras, las lenguas de doble filo -únicas para difamar sin freno- difundieron una mentira que asustaría de ser verdadera. Dijeron que el pequeño actor había tenido la gran idea de hacer una demostración de sus amores carnívoros. Ya se sabe que los hijos vienen al mundo con un pan debajo del brazo. Pero Cruise además se habría buscado el relleno. Lonchas de placenta y ristras de cordón umbilical de esa hija del deseo. O sea, bocados de una realidad imposible. Tanto como la misión de hacernos creer semejante patraña. Por supuesto que el actor se ha apresurado a desmentir semejante bulo mandando a tomar por cu… a los autores del hecho. Lo entiendo. Nunca se acostumbra uno a sufrir en silencio las paridas de los Otros. Aunque en este caso tengan que ver con el parto de algo tuyo.

Feliz con el natalicio y arrojado al precipicio del cuidado de su hijita, a la que han llamado Suri -no hurgaré en la herida hablando del alimenticio ‘surimi’, ricas boquitas de mar-, Cruise ha terminado la promoción de su ‘Misión Imposible III’ y pronto verá en las carteleras las altas cifras de su recuento. Tras la gira, ha vuelto a lo que más le inspira: el cuidado de su niña. Que, como todo bebé, hace que el cambio de pañales sea a cada rato una misión imposible. Y en ésta, no hay más efectos especiales que los que encierre el paquete de la niña de sus ojos.