TEORIA DE LA EVOLUCIÓN
Por FRANCISCO GRIÑÁN. Actores nunca nos han faltado. Desde Imperio Argentina, Rafaela Aparicio, Pepa Flores, Amparo Muñoz o Kiti Manver hasta los más recientes Mónica Cervera, Mariola Fuentes, Fran Perea o Pablo Puyol. Los malagueños siempre se han hecho notar en el cine y el teatro español aunque, para encontrar un sitio en el mundo del espectáculo, todos tuvieron que pagarse un billete de ida a Madrid. Ese viaje sigue siendo la mejor opción para actores y directores -Ramón Salazar es un ejemplo-, pero ya no es la única. Varios profesionales han decidido hacer del cine su profesión pero sin recurrir al camión de mudanzas. El productor, la última especie en la cadena evolutiva de la industria, ya ha sido visto en Málaga.
Los más activos son los hermanos López Mérida, algo así como la versión local de los Warner Brothers. A José Miguel y a Mario le viene el pedigrí de lejos. Su abuelo, José López, murió con las botas puestas en la cabina del desaparecido Málaga Cinema mientras proyectaba una de Mickey Rooney, ‘Horizontes de gloria’. Sus nietos siguen la estela, pero ya como impulsores de la joven productora Toma 27, que en sus tres años de vida ha participado ya en el musical ‘Morente sueña la Alhambra’ o el telefilme ‘Más que hermanos’. Además prepara otras cinco producciones. La más avanzada lleva por título ‘Imaginario’, un largometraje que dirige el malagueño Pablo Cantos, coproduce César Martínez Herrada y protagonizan dos actores andaluces de primera: Ana Fernández y Antonio Dechent.
Otro de los que arriesgan dinero y esfuerzo en crear una industria audiovisual desde el sur es José Antonio Hergueta que, al frente de MLK Producciones, ha llevado a la pantalla varios documentales y cortos, mientras que está a punto de concluir el rodaje de ‘Operación Úrsula’, que recupera la historia del submarino C-3 hundido en las costas de El Palo durante la guerra civil.
Junto a los productores vocacionales, una serie de directores también han creado sus propias empresas con el objetivo de hacer cine desde Málaga. Es el caso de Gaby Beneroso que, para la producción hace un par de años de su primer largometraje, ‘Las huellas que devuelve el mar’, creó la productora Borvoleta Films, junto al inquieto Kike Kanalla. O de José Roberto Vila que, con el apoyo de compañía Colargol, ahondó en el cine friki con ‘See You Later, Cowabunga!’, un género cuyo profeta tiene nombre malagueño, Pedro Temboury, que ya ha perpetrado su nuevo engendro caspa, ‘Ellos robaron la picha de Hitler’, que participará el próximo viernes 24 de marzo en la sección ZonaZine del Festival de Málaga-Cine Español.
Todos ellos han apostado por un cine independiente con el que después han tenido más o menos suerte, pero que está creando un tejido industrial cada vez más sólido. El último eslabón evolutivo se llama Green Moon, la productora de los Antonio, Banderas y Meliveo. La ambición de este proyecto promete liderar todo este movimiento que buscar hacer cine sin complejos y competitivo desde Málaga.

