Diario Sur

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LA MALA EDUCACIÓN
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Juan Antonio Vigar | 08-12-2007 | 10:47

En este mundo, donde casi todo se vende, aún hay cosas que el dinero no puede comprar. Quizá, el cariño de un hijo al que sus padres nunca supieron querer con tanto amor dedicado al poder y la fortuna.

Este es el núcleo argumental de ‘Diario de una niñera’, una comedia inteligente que aborda con sensibilidad y humor un tema con muy poca gracia: la soledad de un inocente por culpa de la madre que lo parió. Basada en una novela satírica escrita por dos mujeres que trabajaron de niñeras en el Upper East Side, en Manhattan, para más de treinta familias durante casi ocho años, la película se convierte en un retrato mordaz y cínico de una clase social con grandes aspiraciones aunque pequeñas miserias.

En el filme, una joven estudiante se abrirá camino trabajando como niñera para una familia acomodada de Park Avenue. En ese hogar, de tan alta cuna y baja cama, compartirá las tribulaciones de estas mujeres que cuidan con tantísimo amor propio de esos niños ajenos. Finalmente, la joven terminará demostrando a su caprichosa jefa que, cuando de su hijo se trata, nunca puede valer más la bolsa que la vida.

Con una sorprendente frescura narrativa y unos inteligentes diálogos, los directores de ‘Diario de una niñera’, Shari Springer Berman y Robert Pulcini, construyen una película amable que oscila con suavidad desde la comedia de situaciones al tenue melodrama. A ello también contribuyen sus intérpretes, entre los que destaca Laura Linney, quien, en su papel de madre altiva y egoísta, consigue eclipsar el tan solo voluntarioso trabajo de Scarlett Johansson.

‘Diario de una niñera’ es la crónica de una sociedad donde la mala educación ha suplantado a los mejores sentimientos. El aprendizaje de una joven que, para salvar a un niño de la tristeza, ha de convertirse, sin serlo, en toda una ‘madre coraje’.