UN VIAJE DE CINE QUE ES TODO UN PREMIO

Nunca creí que publicaría este post. Ya me sentía ganador tras conocer que ‘Las estaciones perdidas del cine mudo en Málaga’ figuraba entre los tres libros finalistas de los premios ASECAN otorgados por los críticos de cine andaluces. Lo de ganar no formaba parte del viaje de este libro. Tal vez por eso, ha llegado este premio que no estaba en el guión. Sorpresa, felicidad, emoción y nerviosismo son sensaciones que he vivido mezcladas tras el notición, pero confieso que la mayor alegría es que este premio al Mejor Libro de Cine 2009 dará vida a un libro que quiere ser manoseado y leído como esas guías a las que maltratamos de tanto uso cuando vamos de viaje.

‘Las estaciones perdidas del cine…’ parte de un ámbito geográfico de Málaga pero sus páginas van más allá. Como esa locomotora que filmó el litoral malagueño desde las vías del tren hace un siglo y que ha prestado su viaje para dar título al libro. Pero el itinerario rompe fronteras y ha descubierto películas y ‘pasajeros’ de toda España y de otros países. Una de las viajeras indispensables de este libro es la francesa Alice Guy, la primera mujer cineasta que rodó en España en 1905 una películas pioneras que, como buena parte de su obra, todavía está a la espera de ocupar su puesto protagonista en la historia del cine. Como ella, por las páginas pasean los franceses Lumière o Gaumont, los pioneros catalanes Ricardo de Baños o José Gaspar, el cineasta granadino José María Granada, la diva Raquel Meller, el maestro Benito Perojo, algún imitador de Charlot y un sinfín de nombres que pusieron en pie las más de treinta producciones que se rescatan en este viaje de cine.

El libro cuenta las historias de muchos rodajes que hicieron historia, pero también esconde su propia historia. Un relato que está en las páginas, pero no se cuenta. El libro no cuenta que, siguiendo la pista de Alice Guy, tuve la suerte de conocer a la investigadora norteamericana Alison McMahan, una generosa activista de la memoria de Guy que no sólo me ‘presentó’ a la cineasta sino que me condujo también a través de los secretos olvidados del primitivo cine mudo. Sin su amistad, ‘Las estaciones perdidas del cine mudo en Málaga’ no habría llegado a su destino.

Este libro con forma de tren debe mucho a esos investigadores y coleccionistas que previamente transitaron por otras vías y retrataron a pasajeros que han acabado en las ‘estaciones perdidas’. Este viaje debe mucho a la guía cariñosa de la profesora Palmira González López, los cuidados de la restauradora Encarnación Rus, el entusiasmo de Ramón Benítez por el cine andaluz, las postales a todo tren de José Antonio González Ruiz y Ernest Hole y el ojo experto de Antonio Roche. A todos ellos brindo estas páginas de cine que guardan su dedicatoria más cómplice para Juan Antonio Vigar que vio que existía este libro antes de que se publicara.

Ahora está escrito y en las librerías. Sólo me queda invitaros al viaje. Nos vemos en alguna de sus estaciones.

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Diario SUR

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