FESTIVAL DE MÁLAGA: FRACASO DE LA OPERACIÓN SUCESIÓN
No ha tardado mucho el alcalde electo de Málaga, Francisco de la Torre, en acabar con el suspense y confirmar a Carmelo Romero (a la derecha, en la foto) como director del Festival de Málaga-Cine Español, a la vez que respaldar su decisión de destituir por sorpresa a sus más estrechos colaboradores. Parece que se escribe el último acto de una gran crisis en el seno del certamen que se desencadenó la semana pasada con la inesperada salida del hombre fuerte -o que se había
hecho fuerte- del certamen, el director ejecutivo Franjo Parejo, pero que arrancó hace un año con un rumor de vodevil que cada vez sonaba más fuerte. De hecho, el comentario más repetido en la pasada edición del festival era la más que probable salida de Romero de la dirección del certamen con la finalización de su contrato este mes de junio y la ‘operación sucesión‘ en la que se daba por seguro la continuidad de Franjo Parejo en su puesto, mientras que la dirección general sería ocupada por Óscar Carrascosa (en la foto, a la izquierda), director del Área de Cultura y mano derecha del concejal delegado Miguel Briones.
El rumor empezó a tomar cuerpo con el creciente protagonismo de Carrascosa en asuntos de cine que empezó por asumir la dirección de la oficina de rodajes Málaga Film Office, apareció en el Comité Científico del I Congreso de Cine Español, pasó a dirigir una colección de libros del Festival de Málaga-Cine Español e, incluso, representó al certamen malagueño en el festival latinoamericano Pantalla Pinomar, donde acudió este año junto al tradicional embajador de la muestra malagueña en tierras argentinas, Fernando Méndez-Leite. La visualización del heredero Carrascosa era cada vez más evidente, así como el poder de Franjo Parejo en el festival, donde estaba facultado para hacer y deshacer sin contar incluso con el beneplácito de su superior y valedor, Carmelo Romero. El director de la muestra de cine español, por su parte, deshojaba la margarita de su continuidad, lo que alentaba todavía más lo comentarios y el posicionamiento de la candidatura aspirante que funcionaba como una pinza: desde la dirección del Área de Cultura a la dirección ejecutiva del certamen sin pasar por el director general del festival.
La ‘operación sucesión’ siempre se mantuvo en la sombra, pero paradójicamente, a día de hoy, han caído uno por uno todos sus actores. Primero fue Franjo Parejo; después su brazo ejecutor, el coordinador general Antonio Luque, y finalmente, Óscar Carrascosa que también se ha visto obligado a abandonar la Málaga Film Office y el sábado dejara la dirección del Área de Cultura con la toma de posesión del nuevo concejal, Damián Caneda. Al que muchos daban por amortizado, Carmelo Romero, no le ha temblado el pulso para despedir a sus más inmediatos colaboradores ante la “pérdida de confianza”. El director ha aludido a la firma de contratos que no tenían su supervisión y a la organización de eventos, como el Gibfest, sin que él se enterara de nada. Es decir, que los integrantes de la ‘operación sucesión’ actuaban ya como los nuevos directores del Festival de Málaga. Pero les fallaron los cálculos y las fuerzas al medirse con un jefe al que subestimaron. Carmelo Romero no ha querido pronunciar la frase shakespeariana “tú también, Bruto, hijo mío” y decidió poner fin a la deslealtad de sus más estrechos colaboradores. y El alcalde le ha dado su apoyo para que continúe al frente del festival. De película.

