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Peret y la españolada sin complejos en el Hilton de Marbella
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Francisco Griñán | 28-08-2014 | 10:51

Un «totalmente reformado» cine Andalucía anunciaba en la cartelera el estreno de ‘Qué cosas tiene el amor’. Era octubre de 1971 y la veterana sala invitaba a los espectadores a combatir la tristeza otoñal con el alegre Peret y sus «celebres canciones». Más de cuatro décadas después, el destartalado cine ha dicho adiós a su historia casi a la par que el célebre rumbero ponía ayer el punto y final a su actuación en este teatro del mundo. Aquel musical del que presumía el Andalucía en exclusiva se rodó el año antes en Marbella y, aunque llegó a las pantallas con ese título entre cómico y romántico, se filmó bajo la marca ‘Cien mil ladrones’, que era la denominación de uno de los temas que el gran Peret cantaba a 24 fotogramas por segundo. Porque no se engañen, el filme valía lo que las rumbas de su estrella que por entonces revolucionaba discotecas con el ‘hit’  ‘Borriquito’. El argumento era el habitual: chico encuentra chica.

En este caso, la coprotagonista, Silvia Monti, encarnaba a una ratera que ponía a prueba las dotes de donjuan de un Peret que, con patillas, pantalón de campana y camisa con chorreras, interpretaba a… Peret. Lo que se dice un argumento a la medida de la estrella que, por si faltaban coincidencias, se convertía en la ficción en protagonista de una película que iba a rodar a ese prototipo de la modernidad setentera que era la Costa del Sol.

Torremolinos, Mijas y Marbella también lograron un papel en la pantalla, aunque el protagonismo se lo llevó el recién abierto Hotel Hilton Elviria que no tardó en situar su piscina en el goloso cine español de la época. No en vano, casi un millón de espectadores –cifra soñada por cualquier director contemporáneo– vieron a Peret contornearse y derrochar voz en el ya entonces pionero ‘beach club’ del hotel que hoy se llama Don Carlos.

 

Aunque con el paso del tiempo la cinta enseñe todo su cartón piedra, el filme y el propio Peret no engañaban a nadie. En una escena, unos periodistas de ficción le preguntan por la película que va a rodar a Málaga y le espetan: «¿Españolada?». A lo que un flemático Peret contestaba sin rubor: «Hay que empezar por lo más seguro».